El rally bursátil de Navidad se agarra a la estadística

Las acciones estadounidenses han registrado una rentabilidad positiva en aproximadamente el 80 por ciento de los meses de diciembre desde 1926

Llega el final del año y, con él, la pregunta que todos los inversores se hacen por estas fechas: ¿habrá rally de Navidad? Imposible saberlo a ciencia cierta pero lo que sí podemos hacer es recurrir a la estadística.

En ese sentido, se puede concluir que, si se repite la tradición de los últimos 55 años, las acciones subirán en las semanas que quedan hasta Nochevieja.

Así ha sido, al menos, en aproximadamente el 80 por ciento de los meses de diciembre desde 1926 hasta el año pasado en el caso de las acciones estadounidenses (77,9 por ciento de los meses de diciembre, para ser exactos), con una rentabilidad media del 1,6 por ciento.

“De los 12 meses del año, diciembre es, con diferencia, el que tiene más probabilidades de generar rentabilidades positivas, lo que quizás añade algo de fundamento al mito del rally de Santa Claus", explica Schroders en un reciente informe en el que analiza las posibilidades de que haya rally de Navidad.

Motivos técnicos y psicológicos suelen provocar el rally de Navidad

David Brett, redactor de inversión de Schroders, explica que esta tendencia estacional relacionada con el rally de Navidad suele producirse tanto por factores técnicos como psicológicos.

En primer lugar, la teoría que señala directamente a la psicología de los inversores argumenta que “quizás haya más alegría en los mercados debido a que las fiestas navideñas ponen a los inversores en un estado de ánimo positivo, lo que impulsa más compras que ventas”, señala Brett.

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En cuanto a los factores técnicos, es de sobra conocido que los gestores de fondos, que tienen un poder importante para mover el mercado, equilibran las carteras antes de final de año.

“Al vender algunos de los valores más rentables (para recoger beneficios), los gestores pueden permitirse comprar otros que se han quedado atrás, lo que hace subir los precios”, relata Brett.

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El anverso del rally de Navidad: la vuelta al cole de septiembre

Pero los efectos de calendario no solo se dan por el lado de las compras.

Por el lado de las caídas, septiembre ha sido el peor mes para los inversores estadounidenses, ya que las bolsas han obtenido rentabilidades positivas sólo el 51,6 por ciento de las veces, descendiendo un -0,69 por ciento de media en los últimos 95 años.

“El "efecto septiembre" se relaciona con las rentabilidades históricamente bajas registradas por el mercado de valores en dicho mes. Se cree que los inversores que regresan de sus vacaciones aseguran sus ganancias y pérdidas fiscales antes de que termine el año, y también venden acciones para ayudar a financiar la educación de sus hijos”, apunta Brett.

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Asimismo, aunque octubre ha proporcionado rentabilidades positivas el 60 por ciento de las veces y las acciones han subido una media del 0,59 por ciento, ha sido testigo de algunos días nefastos a lo largo de la historia de los mercados.

Octubres negros

En 1987, por ejemplo, se produjo el ‘lunes negro’ en medio de la preocupación por la desaceleración de la economía mundial y las altas valoraciones de las acciones. Las bolsas mundiales cayeron una media del 23 por ciento en octubre de ese año.

Otros octubres nefastos fueron los de 1997 (con la crisis financiera asiática); 2008 (con la crisis financiera mundial) y 2018 (por la guerra comercial y las subidas de tipos).

En todo caso, desde Schroders, Brett recuerda que los efectos de calendario no tienen por qué cumplirse: “No es prudente sacar conclusiones firmes de la historia del mercado de valores, ya que los resultados pasados no son una guía de los resultados futuros y pueden no repetirse”.

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De hecho, ha habido meses de diciembre que han sido dramáticos para los inversores, como ocurrió en el nefasto diciembre de 2018, en el que prácticamente ningún activo se salvó del desplome.

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