El gran riesgo que han ignorado las bolsas

Evergrande abandona su papel de actor secundario y pone en aprietos a los inversores

El mercado, que no para de sobresaltarse con los datos macro que se publican en China, apenas sí se había inquietado con los problemas de liquidez que arrastra Evergrande, el segundo mayor promotor inmobiliario del país asiático. 

La atención permanente a las pistas que van dejando los bancos centrales sobre la reducción de los estímulos monetarios también ha podido distraer a las bolsas del gran colapso que se estaba cocinando a fuego lento en China. 

Hasta ahora, Evergrande había ocupado para los índices mundiales un papel de actor secundario. De lujo, eso sí. 

La reacción tardía de los mercados

Aunque es verdad que, al mercado, en ocasiones, le cuesta reaccionar de inicio a este tipo de acontecimientos. 

Lo vimos durante la crisis de 2008, la suavidad con la que se comportó cuando se conocían las primeras noticias de las hipotecas subprime, la sensación inicial de que todo estaba bajo control, hasta que finalmente entró en barrena. 

Lo mismo con los primeros datos de la estafa de Madoff, hasta que se conoció que sus tentáculos se habían extendido por todo el planeta. 

Hasta la sesión de ayer, los tumbos de Evergrande han pasado desapercibidos, a pesar de que llevaba tiempo con dificultades.  

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La angustia, hasta ahora, se concentraba en sus principales acreedores, bancos, inversores y proveedores, que perderán miles de millones si no cumple con sus compromisos financieros. 

Ha existido cierta complacencia de los inversores a nivel global, porque todos pensaban que el Gobierno chino no iba a permitir una quiebra de estas dimensiones. 

Pero conforme pasan los días y se acerca la fecha del pago de una parte de su deuda, este jueves 23 de septiembre, los nervios han salido a relucir y hay dudas sobre la actuación final del ejecutivo chino. 

Los daños colaterales que dejará Evergrande

Los daños colaterales que puede causar Evergrande son tremendos. Su deuda implica a 128 bancos y más de 120 instituciones no bancarias. Cuenta con más de 200.000 empleados y para el desarrollo de sus proyectos contrata a casi 4 millones de personas cada año.  

Tiene pendiente entregar cientos de miles de viviendas, de las que los compradores han dado la entrada y han contratado hipotecas. Ahora todo está en el aire. La bola de nieve que puede generar este promotor inmobiliario amenaza con arrasar al sector inmobiliario chino. 

Y es muy posible que no se quede ahí, porque en los últimos años ha diversificado y tiene intereses en el campo de los vehículos eléctricos, en agua embotellada e incluso en el fútbol.

Su pasivo supone el 2 por ciento del PIB chino, por lo que si no se ataja el problema puede desencadenar riesgos sistémicos. 

Sesiones muy agitadas

El mercado, aunque está mentalizándose de que tiene por delante sesiones muy agitadas, está dividido. Entre los que creen que no existirá efecto contagio y el impacto será muy limitado y los que piensan que se repetirán escenas de la última gran crisis financiera. 

Lo más razonable estará en un término medio. Evergrande no se convertirá en el nuevo Lehman Brothers, pero tampoco pasará de rositas. Serán numerosas las compañías que se verán involucradas, y aunque las repercusiones se centren principalmente en China, la sacudida llegará al resto de índices mundiales.

Si el jueves no cumple con el pago de 83,5 millones de dólares de intereses por su bono de marzo de 2022, una cantidad insignificante a tenor de los 300.000 millones de dólares que debe, saltarán todas las alarmas. 

Y no hay que olvidar que un día antes, la Reserva Federal estadounidense celebra una reunión muy esperada, ya que el mercado está convencido de que de ese encuentro Powell saldrá con un calendario más real sobre el inicio de la retirada de estímulos. Si los acuerdos en la reunión del banco central no convencen, el golpe que se llevarán las bolsas será doble.

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