Banco de Japón no se plantea cambiar SU política monetaria en reunión mensual
El Banco de Japón (BoJ) comenzó hoy su reunión mensual de política monetaria, en la que se espera que la[…]
El Banco de Japón (BoJ) comenzó hoy su reunión mensual de política monetaria, en la que se espera que la entidad deje sin cambios su agresiva estrategia de flexibilización y que analice la débil evolución de la inflación.
En la reunión de su junta de política monetaria, que se prolongará hasta el jueves, está previsto que el BoJ mantenga su rumbo a diferencia de otras entidades como la Reserva Federal estadounidense (Fed) o el Banco Central Europeo (BCE), que han comenzado la marcha atrás en lo que respecta a medidas excepcionales.
La mayoría de los miembros de la junta son partidarios de seguir por este camino teniendo en cuenta la recuperación lenta pero sostenida de la economía nipona, y debido a que la evolución de los precios y del consumo continúa por debajo de lo deseado, señalaron fuentes próximas a la entidad a la agencia local Kyodo.
En el trimestre abril-junio, la tercera economía mundial creció un 2,5 por ciento interanual y un 0,6 por ciento respecto al trimestre anterior, lo que supone su mejor racha en más de una década.
Esta evolución llevó al BoJ a revisar al alza su diagnóstico de la economía nacional, que según la entidad "se está expandiendo de forma moderada", según consta en el informe aprobado por la junta en su reunión previa de julio.
No obstante, la economía todavía se ve frenada por un bajo consumo doméstico debido a que las subidas salariales que venía reclamando el Gobierno no han llegado al nivel esperado, lo que a su vez obstaculiza el cumplimiento del objetivo inflacionario.
En su reunión de julio, el Banco de Japón (BoJ) volvió a retrasar la fecha para cumplir su meta de lograr una inflación estable de en torno al 2 por ciento, situándola como más pronto sobre el segundo trimestre de 2019.
El BoJ lleva desde 2013 intentando impulsar la subida de precios y dejar atrás el largo ciclo deflacionista que atraviesa el país, aunque la reciente caída del precio del petróleo ha dado al traste con los efectos de su programa y le ha obligado a retrasar la consecución de su objetivo varias veces hasta después de 2018.
La batería de medidas que aplica actualmente el banco central nipón incluye tipos de interés negativos a corto plazo y compras masivas de bonos estatales con el objetivo de mantener los tipos a largo plazo próximos a cero, lo que animaría a los bancos a prestar más dinero e impulsar la actividad económica.
Mientras que el BoJ sigue adelante con su ambiciosa estrategia de flexibilización, la Fed ha anunciado este año dos subidas de tipos de interés y el BCE tiene previsto decidir en octubre sobre la retirada de los estímulos monetarios y la subida de tipos.