Algunos miembros del BCE quisieron concretar una fecha del fin de estímulos

El Banco Central Europeo (BCE) redujo a finales de octubre por amplia mayoría los estímulos monetarios en la zona del euro a la mitad, porque confía más en que la inflación suba hasta su objetivo de casi el 2 %, pero algunos miembros quisieron anunciar la fecha del fin del programa.

En las actas de su última reunión de política monetaria, publicadas hoy, el BCE dijo que "una amplia mayoría de miembros (del Consejo de Gobierno) apoyó" la propuesta de reducir a partir de enero las compras de deuda hasta 30.000 millones de euros durante nueve meses más y dejar un final abierto al programa de expansión cuantitativa para evitar ajustes bruscos de los precios de la deuda pública.

"El anuncio de una fecha final podría inducir a los participantes del mercado a ajustar precios de forma anticipada, lo que podría llevar a un indeseado endurecimiento de las condiciones financieras", según la mayoría de los miembros del BCE.

El Consejo de Gobierno también consideró importante seguir mostrando la disposición y la capacidad de cambiar el programa de compra de deuda en caso necesario si la situación empeora.

El BCE decidió el pasado 26 de octubre reducir los estímulos monetarios en la zona del euro a la mitad, hasta finales de septiembre de 2018, y mantuvo los tipos de interés en el mínimo histórico del 0 %.

El presidente del BCE, Mario Draghi, dijo tras la reunión que el programa de compra de deuda no iba a terminar de forma repentina.

El BCE también optó por seguir cobrando a los bancos un 0,4 % por el exceso de sus reservas a un día para que presten a las empresas y los hogares y les va a prestar todo lo que quieran hasta finales de 2019.

El BCE tomó estas decisiones porque las condiciones financieras son estables, se ha reducido la volatilidad sobre los tipos de cambio, prevé crecimiento económico y confía más en que la inflación va a subir.

Unos pocos miembros estuvieron a favor de anunciar una fecha clara del final de las compras de deudas porque se espera que la inflación suba, el crecimiento económico es más fuerte de lo que se esperaba, han disminuido los riesgos y las condiciones financieras para la economía real son favorables.

Un miembro del Consejo de Gobierno consideró, incluso, que no estaba justificado un final abierto al menos que hubiera riesgos de que vuelvan a surgir presiones deflacionarias y argumentó que la relación entre costes y beneficios de las compras de deuda se volvía cada vez más desfavorable.

Aunque se reconoció que era necesario mantener la expansión monetaria y que era importante que el programa terminara de forma ordenada.

Quienes querían anunciar una fecha concreta del final mostraron preocupación por el hecho de que no hacerlo podría "generar expectativas de más prolongaciones" en los mercados.

La entidad monetaria compra grandes cantidades de deuda pública y privada para presionar a la baja a los tipos de interés a largo plazo, que, a su vez, también influyen en las tasas a corto plazo.

"La política monetaria debe ser persistente y paciente para que se creen presiones en la inflación subyacente de forma gradual", dijo el economista jefe del BCE, Peter Praet, en la reunión.

"Esto sugirió un horizonte suficientemente largo de compras adicionales" de deuda, algo que también anclaría las expectativas de tipos de interés a corto plazo durante un periodo prolongado, según las actas.

Praet también consideró que sería "prematuro establecer una fecha final concreta de las compras" de deuda.

Sí que hubo acuerdo en el Consejo de Gobierno en prolongar el programa nueve meses más, según las actas. EFE

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