Sareb perdió 878 millones en 2018 y prevé números rojos similares este año

La Sociedad de Gestión de Activos procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb), conocida como "banco malo", perdió 878 millones de euros en 2018, un 55 % más que el ejercicio anterior, y prevé que los números rojos sean similares al cierre de este año.

"Trabajamos para ganar dinero, pero es difícil que lo hagamos", ha reconocido el presidente de Sareb, Jaime Echegoyen, en un encuentro con la prensa, en el que ha recordado que la sociedad está para "resolver su mandato de origen", que es la desinversión de los activos problemáticos que adquirió a los bancos que recibieron ayudas públicas, y maximizar su rentabilidad.

Respecto a las cuentas, Sareb ha atribuido al aumento de los costes financieros y de los gastos operativos las pérdidas de 2018.

El año pasado estuvo marcado por la revisión a la baja de las previsiones económicas, un crecimiento asimétrico del sector inmobiliario, y una "fuerte" competencia, ya que la banca vendió grandes carteras de activos inmobiliarios.

Esta elevada competencia exige unos niveles de descuento que han llegado hasta el 70 % en algunas operaciones, algo "impensable" para Sareb, ha dicho Echegoyen, que ha explicado que el año pasado los ingresos por la venta de préstamos inmobiliarios descendieron el 16 %, hasta 2.208 millones.

No podemos reducir la cartera "regalando los activos a un tercero", ha insistido.

La Sareb ha reducido de forma clara las ventas de carteras de préstamos y ha optado por transformarlos en inmuebles, por ejemplo terminando de construir promociones paradas o levantando nuevas viviendas en suelo de su propiedad, para preservar su valor económico.

En los próximos años, seguirá priorizando la transformación de los préstamos en inmuebles, que son activos más líquidos y se pueden vender más fácilmente, con el objetivo de alcanzar los 3.800 millones en 2020, frente a los 1.400 millones de 2018.

Al cierre de 2018, la compañía registró unos ingresos totales de 3.650 millones, un 5 % menos, con una evolución dispar de las dos partes de su cartera.

Y es que la reducción de los ingresos de los préstamos contrasta con la "cifra récord" de venta de inmuebles, que alcanzó las 21.152 unidades, un 12 % más.

Por esto último, la compañía ingresó más de 1.400 millones, un 19 % más.

Respecto a los gastos -uno de los factores que lastran sus cuentas- los operativos alcanzaron los 697 millones, el 2 % más, de los que 204 millones correspondieron a la gestión y comercialización de los activos; 217 millones, al pago de tributos; y 135 millones, a costes de comunidades y mantenimiento de los activos inmobiliarios.

Los gastos financieros ascendieron a 658 millones, según Sareb, que prevé que este volumen se reduzca hasta los 540 millones en 2019.

La sociedad ha explicado que en los seis años transcurridos desde su creación, la cartera global de activos financieros e inmobiliarios se ha reducido en 16.541 millones, un tercio de los 50.781 millones que asumió en 2012 y 2013 provenientes de los bancos.

En este período, ha vendido 85.500 inmuebles y ha aprobado la construcción de 6.950 viviendas nuevas.

Los ingresos generados por estas desinversiones y por la gestión y venta de la cartera de préstamos le han permitido repagar un 30 % de la deuda que emitió para abonar la cartera de activos adquiridos a las entidades que recibieron ayuda del Estado.

En concreto, Sareb ha amortizado 15.020 millones en deuda.

Sólo en 2018, la amortización de deuda ha alcanzado los 2.114 millones, con lo que el volumen pendiente se sitúa en 35.761 millones.

A cierre de 2018, los fondos propios alcanzaban los 2.607 millones, un volumen "suficiente" a corto y medio plazo para no plantear ningún aumento de capital a sus socios, entre ellos, la banca, y el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB).

En el encuentro con la prensa, Echegoyen también ha explicado que entre los objetivos de Sareb para 2019 está la venta de su socimi Témpore, una operación que espera que esté cerrada en mayo.

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