RWE prevé repartir un dividendo de 0,50 euros por acción por el año 2017

La compañía alemana de suministro energético RWE, que en 2016 perdió 5.700 millones de euros, prevé repartir un dividendo de 0,50 euros por acción por el año 2017.

RWE presentó hoy el balance de 2016 del que ya había adelantado algunas cifras a finales de febrero.

Estas pérdidas se produjeron por la caída de los precios mayoristas de la electricidad, que le han obligado a depreciaciones, y por los pagos al fondo para la eliminación de la basura atómica.

RWE tuvo unas depreciaciones de 4.300 millones de euros y dotó al fondo para la eliminación de la basura atómica de 6.800 millones con efectos al 1 de julio de 2017.

Asimismo, tuvo un efecto negativo de 800 millones de euros del valor de mercado de derivados.

La junta directiva de RWE propondrá en la próxima junta general de accionistas el reparto de un dividendo de 0,13 euros por acción preferente y nada para los títulos ordinarios por 2016.

El presidente de la junta directiva de RWE, Rolf Martin Schmitz, dijo al presentar el balance que "RWE está de nuevo en marcha".

"Progresamos mucho en la reorganización del negocio el año pasado, lo que nos ha permitido volver a una planificación fiable, mientras nos da espacio para maniobrar al actuar empresarialmente", añadió Schmitz.

"La seguridad y fiabilidad del suministro de energía se vuelve cada vez más importante para la transición del cambio de modelo energético. Estamos adaptando nuestra estrategia, evolucionando de un productor de electricidad a un suministrador de capacidad asegurada", según el presidente de RWE.

Para el 2017 RWE prevé un beneficio neto antes de extraordinarios de entre 1.000 y 1.300 millones de euros (800 millones de euros en 2016) y bruto de explotación antes de extraordinarios entre 5.400 y 5.700 millones de euros (5.400 millones de euros en 2016).

RWE prevé que en 2017 "los ingresos por generación de electricidad convencional serán significativamente más bajos que el año pasado, debido a la continua bajada de los márgenes".

Sin embargo, RWE prevé una mejora notable de los beneficios de la división de suministro y venta y de Innogy, la filial de renovables.

RWE tiene como objetivo optimizar la eficiencia y flexibilidad de la cartera de sus centrales eléctricas, implementar la hoja de ruta del lignito para reducir las emisiones de carbono.

RWE, que el año pasado sacó a bolsa un 25 % de Innogy, dijo que iba a reducir parte de su deuda, que asciende a 22.700 millones de euros, e invertir en negocios relacionados con el cambio de modelo energético con los 4.600 millones de euros de la salida a bolsa a comienzos de octubre.

Innogy tuvo en 2016 un beneficio neto atribuido de 1.513 millones de euros, un 6,2 % menos que en 2015, pero repartirá dividendo de 1,60 euros por acción.

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