Ouyahia admite que Argelia atraviesa la peor crisis económica desde 1986

El primer ministro argelino, Ahmed Ouyahia, admitió hoy que la crisis económica que atraviesa Argelia es la más dura desde la vivida en 1986, cuando las protestas populares obligaron al régimen a introducir un amplio paquete de reformas democráticas.

En una rueda de prensa ofrecida solo a medios argelinos, Ouyahia desgranó el balance de sus seis meses de gobierno, en el que habló de progresos en salud, vivienda y educación, y de futuros cambios en el sistema energético, crucial para la economía del país.

"En el plan económico, hemos hecho grandes inversiones. Ha habido un crecimiento del 3,7 % en sectores ajenos a los hidrocarburos y un crecimiento global del 2,2 %", precisó.

"Gracias a préstamos del Banco de Argelia, el Gobierno descongeló más de 1.500 proyectos (...). 2018 será mejor en el plano económico y social. La dinámica económica se mueve aún mejor", afirmó el jefe del Ejecutivo.

Ouyahia aprovechó las cifras para criticar a aquellos que a su llegada al gobierno se opusieron a la decisión de eludir los préstamos del exterior y confiar en la autofinanciación a través del banco Central Argelino.

"Muchas cosas fueron evocadas por los expertos en cuanto a la financiación interna no convencional. Contrariamente a lo que se ha dicho, la inflación ha disminuido", señaló.

El primer ministro se refirió, asimismo, a otras de las medidas polémicas de su gabinete, el veto a la importación de ciertos productos para fomentar la industria local, que dijo se modificará en los próximos meses.

Ouyahia aludió a temas políticos, como la situación en Siria o en las fronteras meridionales de su país, y defendió la política de inmigración de Argelia, basada en las deportaciones masivas de inmigrantes subsaharianos.

"Los emigrantes ilegales serán devueltos a sus hogares, se trata en particular de nuestra seguridad nacional", afirmó.

Argelia está sumida en una aguda crisis económica desde 2014, fecha en la que se desplomaron los precios del crudo, junto al gas la materia que sostiene su economía, ya que ambos suponen el 97 por ciento de sus exportaciones.

El descenso de los ingresos, sumado a la decisión de mantener un sistema paternalista de tinte socialista basado en los subsidios y en el empleo público, ha hecho que Argelia haya perdido en tres años más de la mitad de sus reservas de divisas, calculadas en más de 179.000 millones de dólares al inicio de la crisis.

A la debilidad económica se añade la incertidumbre política deriva del misterio sobre el verdadero estado de salud del presidente Abdelaziz Buteflika, al que apenas se ve en publico desde que en 2013 sufriera un agudo "accidente cardiovascular".

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