Mar Raventós se jubilará a final de año y Javier Pagés presidirá Codorníu

La presidenta del grupo Codorníu Raventós, Mar Raventós, se jubilará a finales de 2018, tras veinte años liderando la empresa vitivinícola, y le sustituirá en el cargo el actual consejero delegado, Javier Pagés.

Raventós tiene actualmente 65 años y lleva más de cuarenta trabajando en la compañía, a la que se incorporó cuando tenía 24.

Desde 1976 pasó por múltiples departamentos hasta que, en 1998, fue elegida presidenta del grupo, la empresa familiar más antigua de España.

Durante su presidencia, y con Javier Pagés al frente de la dirección, el grupo ha vivido una de las etapas más decisivas de su historia, con la compra de bodegas y viñedos, así como una importante expansión nacional e internacional.

Mar Raventós se retirará de la primera línea a finales de año y la presidencia pasará a manos de su hombre de confianza, Javier Pagés, lo que dará paso a un proceso de selección para elegir al nuevo ejecutivo que dirigirá la compañía, según ha informado hoy la empresa.

El grupo Codorníu Raventós ha cerrado el primer semestre del ejercicio 2017-2018 con un beneficio de 11 millones de euros, un 61 % más que en el mismo período del año anterior, siguiendo así la tendencia del ejercicio anterior, en el que logró aumentar su facturación hasta los 236 millones de euros gracias a la apuesta por los productos de gama alta.

Los vinos y cavas de gama alta ya representan el 55 % de la facturación global de la compañía, porcentaje que se espera aumente hasta el 62 % en este año fiscal 2017-2018.

"Estamos en el camino correcto. En tres años hemos crecido 20 millones de euros con las gamas Premium/Prestige como Viña Pomal, Anna de Codorníu, Legaris y Raimat", explica el consejero delegado, que subraya que este cambio de estrategia iniciado en 2015 "está suponiendo un aumento por botella superior al doble dígito".

En el segmento del cava, que representa el 50 % de la cifra de negocio del grupo, la compañía creció un 3 % en el mercado nacional. Destaca, en este sentido, la buena marcha de Anna de Codorníu, con un crecimiento del 5 %, con un precio de venta dos veces por encima del promedio del mercado.

El negocio de vinos tranquilos, que representa ya el 50 % del grupo, creció un 7 % en el mercado español, un aumento que "se viene dando de forma sostenida por octavo año consecutivo, habiendo ya doblado la facturación desde 2009", remarca Pagés.

Por su parte, el área internacional representa el 47 % de las ventas, con crecimientos muy elevados de las gamas altas tanto en cava como en vino.

Codorníu Raventós asegura que desde justo antes de la crisis económica el grupo ha crecido en 30,5 millones de euros.

Destaca, en este sentido, los crecimientos de Bodegas Bilbaínas (Rioja), que ha doblado su facturación, así como los de Legaris (Ribera del Duero) y de los de Septima (Mendoza - Argentina), que la han cuadruplicado.

Anna de Codorníu también ha conseguido grandes crecimientos, sextuplicando sus ventas en el exterior.

La apuesta por la calidad del grupo se ha reflejado en proyectos como la colección de cavas Ars Collecta Codorníu, tres de ellos proclamados de paraje calificado; los vinos de edición limitada de Bodegas Bilbaínas; los vinos de monasterio de Abadía de Poblet o los vinos de finca de Scala Dei.

El grupo posee actualmente diez bodegas en algunas de las denominaciones de origen más prestigiosas del mundo, como por ejemplo Bodegas Bilbaínas en La Rioja, Codorníu en Cava, Scala Dei en Priorat, Legaris en Ribera del Duero, Raimat en Costers del Segre, Abadia de Poblet en Conca de Barberà, Artesa en Napa Valley (California), y Septima en Mendoza (Argentina).

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