Macroeconomía

La reconversión del seguro inicia la cuenta atrás

La compra de Previsora Bilbaína por parte de Catalana Occidente ha dado el 'pistoletazo' de salida a una serie de fusiones y adquisiciones que se prevén en la industria del seguro y cuyo principal catalizador es la entrada en vigor de la directiva Solvencia II y su exigencia de capital, transparencia y gestión del riesgo.

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Se dice en los 'mentideros' financieros que los bancos esperan a que España cuente con un nuevo Gobierno para acometer su segunda 'reconversión'. La industria aseguradora no ha esperado a un nuevo Ejecutivo y cuando han pasado poco más de tres meses de la implantación de Solvencia II -el 1 de enero de 2016-, Catalana Occidente ha comprado la aseguradora Previsora Bilbaína, dando así el 'pistoletazo' de salida a una oleada de fusiones y adquisiciones de aseguradoras que se viene anunciando desde 2015.

Esta no será una operación aislada. Será la primera de un proceso de consolidación. Habrá más operaciones porque el mercado está revuelto, hay mucho apetito comprador y se dan las circunstancias que llevarán a que entidades que antes no se planteaban invertir o desinvertir se lo planteen ahora», asegura José Manuel Lasa, socio de Financial Advisory de Deloitte.

Jorge Soley, profesor de Dirección Financiera de IESE Business School, es de la misma opinión. «El proceso de fusiones y compras en el sector asegurador ya ha comenzado. Solvencia II, los bajos tipos de interés y la gran competencia hacen que muchas aseguradoras vivan un momento complicado y se planteen vender. Su principal problema es obtener suficiente rentabilidad».

Los causantes de estos movimientos corporativos, como apuntan los expertos, son la necesidad de hacer frente al estrechamiento de márgenes de la industria, los bajos tipos de interés, la entrada en vigor del nuevo baremo de autos, y, principalmente, la adaptación de Solvencia II, que generará cambios muy importantes en la industria aseguradora motivados por la exigencia de niveles mínimos de capital y de transparencia.

José Manuel Lasa sugiere otro motivo: el derivado del cambio de ciclo en el sector. A su juicio, la industria aseguradora «ha aguantado bien» la crisis porque, a pesar de la caída del negocio, sostuvo los márgenes. Ahora, con el repunte de la siniestralidad debido al incremento de la actividad; los cambios regulatorios como el baremo de autos que encarece los costes de los siniestros, y la prolongación del entorno de tipos de interés tan bajos que impide compensar la menor rentabilidad técnica con la rentabilidad financiera, «las perspectivas de rentabilidad del sector son peores de las que había y, sin masa crítica suficiente para poder compensar esa menor rentabilidad con la economía de escala, los grupos que no han alcanzado un tamaño suficiente se pueden replantear su continuidad».

Laura Núñez, profesora de Finanzas de IE Business School, apunta el cambio de coyuntura económica como otro de los 'impulsores' del deseo comprador de las aseguradoras. «La recuperación económica y la política monetaria del BCE aportarán más liquidez al mercado e impulsarán las fusiones y adquisiciones en el sector».

APETITO COMPRADOR

Por ahora, hay mayor deseo de las aseguradoras de comprar que de vender. A juicio de Lasa, «hay grupos grandes y medianos muy interesados en cualquier oportunidad de compra que surja, incluso en hacer movimientos proactivos. Hay mucho apetito comprador y, por ahora, pocos grupos se han mostrado inclinados a la desinversión».

El principal reto que se le plantea a la industria es obtener mayor rentabilidad y consolidar su crecimiento. Reto difícil de conseguir para algunas aseguradoras. Según fuentes de ICEA, los indicadores de rentabilidad del sector asegurador «continúan deteriorándose» respecto a ejercicios anteriores. Así, el beneficio antes de impuestos sobre primas imputadas fue del 8,7 por ciento en 2015, frente al 12,2 por ciento registrado a cierre de 2014, y el exceso de margen de solvencia alcanzó un 197,7 por ciento, 2,3 puntos porcentuales menos que en 2014.

«Las aseguradoras se han marcado como reto crecer y mantener la rentabilidad. Debido a las dinámicas del mercado ahora hay una mayor actividad lo que provoca mayor siniestralidad. Además, los cambios regulatorios conllevan un incremento de los costes por la implementación de Solvencia II. Esto llevará a que con el mismo volumen de negocio la rentabilidad sea inferior, algo que no es aceptable para muchos grupos. Necesitan crecer para generar economías de escala y mantener los niveles de rentabilidad», afirma Lasa.

CAMBIOS EN VIDA AHORRO

Los movimientos corporativos afectarán en gran medida al ramo de vida ahorro porque sus perspectivas de crecimiento a corto plazo «son poco claras», declara José Manuel Lasa, debido al entorno de bajos tipos de interés.

«Son carteras que consumen mucho capital y pensamos que a corto o medio plazo pueden surgir operaciones en nuestro mercado, al igual que ha sucedido en otros países, en que inversores de perfil financiero adquieren plataformas y, desde ellas, tratan de comprar carteras de vida ahorro».

LAS PEQUEÑAS, LAS GRANDES AFECTADAS

Los expertos coinciden en señalar que las principales 'candidatas' a la absorción o a la compra son las pequeñas aseguradoras debido a la implantación de Solvencia II. Para la mayoría es difícil cumplir los requerimientos de la directiva. Tendrán que llevar a cabo cambios profundos relacionados con procesos, controles internos y gestión del riesgo que demandan una elevada inversión en tecnología y en recursos humanos que no todas podrán afrontar. Por ello, los expertos auguran que muchas desaparecerán absorbidas por empresas más grandes y otras «abandonarán el negocio al no poder afrontar las inversiones que necesitan», asegura Jorge Soley.

Esta concentración de la industria no es nueva en España. Tuvo sus conatos al inicio la crisis y continuó hasta 2013, periodo en que se redujeron en casi un centenar las aseguradoras que operaban en España debido, principalmente, a las fusiones de las cajas de ahorro y a la reestructuración de los convenios de bancaseguros.

A pesar de esas fusiones, el sector asegurador en España sigue muy atomizado. En la actualidad existen unas 240 aseguradoras y los 10 primeros grupos copan el 73,88 por ciento de las primas del ramo de Multirriesgos y el 85,57 por ciento de las primas de Automóviles, señalan fuentes de ICEA.

Mientras la industria trata de adaptarse a la nueva realidad del mercado, afronta nuevos retos entre los que destacan mejorar sus costes, su eficiencia y sus procesos de gestión, la transformación digital y crear un tipo de seguro más personalizado y adaptado a las necesidades del cliente. Todo ello para impulsar una industria que, como no se cansa de repetir Pilar González de Frutos, presidenta de Unespa, hasta ahora, y a diferencia de los bancos, no ha tenido problemas de solvencia.

LA OPINIÓN DE LOS EXPERTOS

José Manuel Lasa, Deloitte

«A partir de ahora habrá más fusiones de aseguradoras. El mercado está revuelto y hay mucho apetito comprador»

Jorge Soley, IESE Business School

«El proceso de adquisiciones y fusiones en el sector asegurador ya ha comenzado y su principal objetivo es obtener rentabilidad»

Laura Núñez, IE Business School

«La recuperación económica junto a la política monetaria del BCE impulsarán las adquisiciones y fusiones del sector»

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