La más que necesaria transformación digital de las empresas españolas y lusas

El protagonismo de la denominada "cuarta revolución industrial", marcada por la tecnología y la apuesta por el I D I, se halla en los empresarios que, lejos de tener un papel de meros observadores, ya están innovando en sus modelos de negocio.

Esta transformación digital, apuntada por Marc Vidal, consultor en transformación y estrategia que recientemente participó en el III Foro Profesional 'Conecta Empresas', en Cáceres, tiene un carácter multidisciplinar y transfronterizo.

De ello son conscientes tanto los empresarios españoles como portugueses, que tienen entre sus retos más inmediatos cuestiones relacionadas con la seguridad digital, el análisis de datos, la inteligencia artificial y la fabricación en 3D.

Aunque el protagonismo de esta transformación debe estar liderado por los empresarios, una buena ayuda para abordar el coste de esta modificación está "en los fondos públicos, como los europeos", pues "la Administración que no apoye a sus empresas en esta revolución perjudicará a su tejido empresarial", han apuntado los empresarios.

La citada transformación digital va más allá de los tradicionales procesos productivos, ya que muchas empresas importantes en sectores como el taxi, los hoteles, los contenidos en red o el cine "no disponen, curiosamente, de ningún taxi propio, ni una cama propia, ni generan contenido propio o no tienen una butaca propia".

"En el momento que digitalizas lo digitalizable, cambias el producto por el servicio, cambias el modelo de negocio", sostiene Vidal, quien considera que aún hay miedos y barreras a esta transformación digital.

Adentrarse en los llamados "cultivos automatizados" y pensar en "disrupciones", como aparejadores, vigilantes y enfermeros robóticos; neveras capaces de conectarse a internet y decidir qué pedido realizar y coches autónomos para servicios de movilidad pueden generar "miedo" desde el punto de vista laboral por una posible destrucción de los empleos actuales.

En opinión de Vidal, "muchas de las cosas que no consideramos trabajo serán empleo en unos años". "Los países más robotizados están más cerca del pleno empleo", ha incidido. En este marco, ha puesto como ejemplo Corea del Sur, donde hay 681 robots por cada 10.000 trabajadores.

"La automatización y la inteligencia artificial lleva a la eficiencia, que genera competitividad y productividad favorable. En definitiva, crecimiento", ha expuesto este consultor.

No obstante, la transformación digital no es solo digitalizar con tecnología, sino también innovar con nuevos modelos de negocio, procesos y desarrollo de nuevas habilidades.

Para ello, "la confianza" se erige como eje clave para llevarla a cabo, tal como señala el responsable de vigilancia tecnológica del centro portugués CETIMFE, Rui Soares.

"Este tipo de nuevas tecnologías, como la 3D, tiene mucho potencial, pero no es fácil para una empresa introducir este nuevo tipo de tecnologías y saber de qué forma", ha advertido.

Es aquí donde la confianza es más que necesaria "y ese es nuestro papel, generar confianza", ha expuesto Soares, cuyo país cuenta con una red nacional de prototipado rápido con empresas para la transferencia del conocimiento del 3D, un proceso dirigido, entre otros, a la aplicación de moldes y prototipos "de forma rápida y con el mínimo coste posible".

CETIMFE cuenta con un proyecto europeo junto con instituciones españolas y francesas llamado Smart Active Mould (SAM) cuyo objetivo es dar una solución innovadora a las dificultades de este proceso de impresión.

De hecho, ha abogado por tener bases centralizadas de carácter internacional a las que acceder para obtener información y conocer otras entidades y la realidad de otros países en este tipo de tecnologías.

Otra herramienta es el "big data", un ecosistema con infinidad de datos y del que mucho se habla, pero que, a juicio de la gerente de Indra Software, Dorotea Izquierdo, "no se está explotando" en toda su disponibilidad. "Solo un diez por ciento", ha matizado.

El "big data" permite establecer procesos estratégicos y de cambio en las empresas que suponen una mejora sustancial, aplicar valor a procesos productivos, ofrecer nuevos servicios y establecer nuevo modelos de relación con sus clientes y otras entidades.

Pero, tal y como advierte Izquierdo, su desarrollo debe venir acompañado por "una cultura de seguridad en los datos".

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