Gobierno brasileño confía en destrabar ajuste fiscal con diálogo político

El Gobierno brasileño confía en que un diálogo con los partidos y sectores económicos ayude a destrabar el ajuste fiscal que propuso el año pasado para hacer frente a la crisis del país y que aún no ha pasado por el Congreso, afirmaron hoy fuentes oficiales.

"La presidenta (brasileña, Dilma) Rousseff ha conversado con los líderes de los partidos, con los gobernadores y con diferentes sectores para crear una agenda de consenso que tenga posibilidades de ser aprobada en el Congreso", afirmó el ministro de Comunicación Social de la Presidencia, Edinho Silva, en una rueda de prensa con corresponsales extranjeros en Río de Janeiro.

El ministro admitió que algunas de las medidas del ajuste fiscal, principalmente las que prevén aumentos de impuestos, enfrentan resistencias en el Congreso, y que algunos sectores políticos, incluso oficialistas, ya se han manifestado contrarios a la reforma al sistema de pensiones que el Gobierno pretende impulsar.

Las principales medidas del ajuste fiscal, entre las cuales la creación de un nuevo impuesto sobre los movimientos financieros, aún no han sido aprobadas por el Congreso.

"Brasil adoptó todas las medidas necesarias para impulsar el crecimiento y estamos seguros de que algunas de las medidas adoptadas el año pasado ya hacen efecto. Pero indudablemente que tenemos una agenda de ajuste pendiente de aprobación", aseguró.

De acuerdo con Silva, pese a que ha hecho su parte del ajuste mediante el recorte de los gastos públicos, el Gobierno sufre con la reducción de la recaudación provocada por la crisis internacional y sus efectos en la economía nacional.

"Tenemos que romper ese espiral de que el Gobierno recorta gastos para ajustar sus cuentas pero la reducción de la recaudación tributaria provocada por la crisis le obliga a realizar nuevos recortes", afirmó.

En ese sentido, Silva agregó: "Y ese espiral solo lo superaremos con la aprobación de las medidas que prevén aumento de los tributos, con la creación de la CPMF (impuesto sobre los movimientos financieros)".

Según el portavoz presidencial, el diálogo de la jefa de Estado con los partidos políticos y sectores económicos está dirigido a convencerlos a todos de la necesidad de consolidar el ajuste fiscal y a crear una agenda que pueda ser aprobada.

Brasil, sumido en una recesión, cerró 2015 con contracción económica del 3,71 %, según los últimas proyecciones de los analistas, lo que supone el peor resultado en los últimos 25 años. Y los economistas prevén para 2016 una contracción del 3,33 %, por lo que el país puede acumular dos años seguidos de contracción económica desde 1948.

Además de la debilidad del PIB, Brasil enfrenta un elevado índice de inflación, un aumento de las tasas de desempleo y un déficit récord en las cuentas públicas, que justificó inicialmente el ajuste fiscal.

El país encara también una aguda crisis política que amenaza a la presidenta brasileña con la apertura de un juicio en el Legislativo con miras a su destitución.

El ministro aseguró que la misma estrategia de diálogo será utilizada para impulsar una reforma en el sistema de pensiones pese a que la misma presenta resistencias en el propio Partido de los Trabajadores (PT, oficialista) y entre los sindicatos.

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