Europa: Ahora, una cumbre extra sobre el 'brexit'

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Por su propia definición (informal) el Consejo Europeo que se celebra hoy y mañana en Salzburgo no derivará en acuerdos definitivos sobre ninguno de los dos grandes asuntos que desde hace meses saturan la agenda política del continente: la inmigración y el 'Brexit'. Pero sí está llamado a perfilar mejor las posiciones de los jefes de Estado y de gobierno con la vista puesta en la cumbre, ésta ya de mayor calado, prevista para octubre.

Pero en las horas previas a la llegada de los líderes a la ciudad austriaca se barruntaba que la decisión más concreta que se adoptará en Salzburgo será la convocatoria formal de un Consejo Europeo extraordinario y monotema para resolver la salida de Reino Unido del bloque comunitario. Se celebraría en noviembre. Un mes más de plazo. Con o sin acuerdo.

El propio presidente del Consejo, Donald Tusk, lo dejaba negro sobre blanco en la carta de invitación enviada ayer a los altos dignatarios de los Estados. En ella emplazaba a dar ese nuevo margen a la negociación porque «todavía hoy es bastante posible que no haya un acuerdo sobre el 'Brexit'» que permita la salida ordenada en la fecha prevista, en marzo de 2019. Un eventual escenario que Tusk tilda de «catástrofe».

El término se ajusta a la realidad para muchos analistas y es excesivo para otros, más partidarios de rebajar el tono. Porque priorizan el 'deal' (acuerdo) por interesar a ambos y advierten una mayor «suavidad» en la postura de la UE. Recientemente -un documento publicado por 'The Times'- aseguraba cierto acercamiento respecto a una de las últimas propuestas de Londres: un sistema altamente tecnológico para canalizar el flujo de mercancías en el paso hacia Irlanda del Norte. Sin aduanas ni fronteras físicas. Porque la negociación está encallada ahí, en el problema irlandés.

«Podría decirse que lo que hay sobre la mesa es que no haya retraso ninguno en el proceso. O hay acuerdo o no, pero no se irá más allá de noviembre», explicaron fuentes diplomáticas europeas. De acuerdo con la agenda prevista para estos dos días, el negociador de la UE, Michele Barnier, informará a los líderes europeos durante la comida de trabajo de mañana.

Las líneas marcadas por el presidente del Consejo son claras: «Debemos alcanzar una visión común sobre la naturaleza y la forma general de la declaración política conjunta sobre nuestra futura asociación con Reino Unido». En segundo lugar, «discutiremos cómo organizar la fase final de las conversaciones» y por último, se espera una mensaje común de respaldo a Irlanda «para asegurarnos de que no haya fronteras duras en el futuro».

En inmigración, fuentes comunitarias subrayan que no se espera el tono duro del debate que marcó la complicada cumbre de junio. Italia vuelve a tener un perfil alto en la discusión, pero no se aprecia riesgo de alto voltaje. La última gran propuesta de la Comisión, el despliegue para 2020 de hasta 10.000 guardias fronterizos para frenar las entradas de irregulares, estará sobre la mesa. Se asume como complicado que la medida pueda llegar a desarrollarse legislativamente antes de las europeas de mayo. «Si algunos quieren resolver la crisis mientras otros quieren seguir usándola, será insoluble», advierte Tusk.

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