Economía.- La dimensión humana y el pensamiento a largo plazo, fundamental para la creación de valor en la empresa

Poner a las personas en el centro de las decisiones como apuesta por la dimensión humana y superar el 'enfoque miope' del pensamiento a corto plazo, son los dos aspectos fundamentales para la creación de valor en la gestión empresarial, según han expuesto diferentes expertos en 'Back to Basics', la primera conferencia internacional de Economía Humanista organizada por la Fundación Madrid Vivo en colaboración de PwC y de IESE.

MADRID, 27 (EUROPA PRESS)

Poner a las personas en el centro de las decisiones como apuesta por la dimensión humana y superar el 'enfoque miope' del pensamiento a corto plazo, son los dos aspectos fundamentales para la creación de valor en la gestión empresarial, según han expuesto diferentes expertos en 'Back to Basics', la primera conferencia internacional de Economía Humanista organizada por la Fundación Madrid Vivo en colaboración de PwC y de IESE.

Tras una década de crisis económica, el mundo empresarial juega ahora en un entorno muy diferente, donde es necesario promover nuevos valores, y que, para el presidente de PwC, Gonzalo Sánchez, deben ser principalmente la "integridad" y la "coherencia".

Asimismo, añadió en su intervención que lo importante es poner en el centro a todos los grupos de interés de una empresa, desde los empleados hasta los clientes, no solo a los accionistas, así como la apuesta por la visión a largo plazo en la gestión empresarial.

Gonzalo Sánchez señaló en este sentido que, aunque los beneficios son importantes para la supervivencia de una compañía, no no pudiendo prescindir de las ganancias, "éstas no deben ser el único objetivo". Para la generación de valor se debe tener en cuenta a todos los stakeholders (grupos de interés), e insistió en que "se debe poner a la persona en el centro y desarrollar la idea de valor compartido".

Por otro lado, pero en el mismo sentido, el profesor emérito de economía del IESE, Antonio Argandoña, indicó en su intervención que "la empresa no está para ganar dinero, aunque esté dentro de sus objetivos".

De esta forma, Argandoña cree que lo más importe es implicar a las personas en un objetivo común, y el resultado de esto será la "laltad", la "identificación" y el "desarrollo personal".

CONFIAR EN LOS EMPLEADOS

Igualmente, indicó que "hay que cultivar la conciencia de los empleados, confiar en ellos, darles libertad y responsabilidades, exigirles integridad, dejar que se equivoquen, así como luchar contra los errores y no contra las personas". En definitiva, anadió que "hay que tratar a las personas como te gustaría que te tratasen".

De igual modo, el experto señaló que las empresas deben eliminar los incentivos perversos, establecer criterios morales en la contratación y ser capaces de dialogar, y apuntó que "la dimensión humana abre horizontes y permite alcanzar objetivos".

El funcionamiento de una empresa "es sencillo" añadió, describiéndolo como un "círculo virtuoso": el trabajo del directivo es cuidar a los empleados, el trabajo de los empleados es cuidar a los clientes, y el de los clientes es cuidar a los accionistas.

Por su parte, el profesor de Economía Política de la Universidad de Bolonia, Stefano Zamagi, indicó que el consenso a nivel mundial es que "la economía global va en la mala dirección, ya que no tiene en cuenta ser socialmente sostenible".

HAIA EL COMPROMISO SOCIAL

Para Zamagi, las empresas tienen un enorme impacto sobre la civilización y el ambiente, y deben desarrollar su actividad teniendo esto en cuenta.

Por esto, las empresas "deben buscar la felicidad pública, no individual", aseguró Zamagi. Tienen el cometido de garatizar la felicidad de la sociedad capitalista actual, así como de garantizar la democracia, ya que, para el experto, democracia y capitalismo son "dos caras de la misma moneda".

No obstante, actualmente, dijo Zamagi, "la responsabilidad corporativa no es suficiente, debe desarrollarse aún más, las empresas deben tener un compromiso social".

Zamagi también aprovechó su intervención para hacer alusión a la transformación tecnológica y al fenómeno de los robots en los trabajos. En su opinión, las máquinas no podrán llegar a competir totalmente con los humanos porque "nunca tendrán corazón", y para cerrar su intervención a este respecto añadió la locución latina "cogito ergo sum" (Pienso, luego existo).

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