China buscó hacer negocios y Obama hacer amigos en la Cumbre del APEC

La Cumbre de Líderes de las economías del APEC en Lima culminó hoy refrendando que China está dispuesta a liderar la integración comercial en la región ante la retirada de los EEUU, cuyo presidente, Barack Obama, rehuyó en Perú la agenda comercial y se centró en desplegar sus encantos sociales.

La perplejidad, incomodidad y miedo causados entre las economías del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC), un bastión del libre comercio, por el triunfo de Donald Trump en las elecciones estadounidenses marcó la reunión y creó el escenario ideal para que China se ofreciera como el nuevo paladín de las políticas de liberalización y se erigiera como enemigo número uno del proteccionismo.

Esa situación se vio no solo en los discursos públicos de los líderes y empresarios que participaron en la semana de reuniones y encuentros, sino también en los gestos y la imagen desprendida por Obama y por el presidente Xi Jinping, difícilmente más opuestos.

Xi llegó a Perú -en donde se quedará hasta el lunes en visita oficial- al frente de una numerosa comitiva de empresarios y funcionarios que participaron de forma activa en todos los eventos de la reunión, y dentro del marco de una gira por Latinoamérica que le llevó por Quito y culminará en Chile.

Durante la reunión, Xi brindó uno de los pocos discursos públicos que ofrecieron los líderes de la APEC, y el más significativo, en el que subrayó el interés de China en impulsar y abrir los mercados regionales y fomentar la creación del Área de Libre Comercio de Asia Pacífico (FTAAP, en inglés), un espacio que abarque todas las economías del APEC.

"Necesitamos un marco que dé igualdad de consulta y participación conjunta y beneficios compartidos. Arreglos cerrados y exclusivos no son la opción correcta. Construir una área de libre comercio del Asia Pacífico es una iniciativa estratégica para la prosperidad de largo plazo", dijo Xi, en lo que también fue un ataque no tan velado al Acuerdo de Cooperación Transpacífica (TPP en inglés), el pacto comercial liderado por EE.UU y que excluye a China.

El líder chino insistió ante un auditorio entusiasta en que su país promoverá "una economía abierta e integrada" y reafirmó que "la apertura es vital para la prosperidad del Asia Pacífico. Gracias a la APEC las economías miembros pueden lograr la liberalización y facilitar el comercio", sostuvo.

Obama, por su parte, renunció a brindar una conferencia ante el foro y evitó participar o lo hizo con poco interés, en las reuniones plenarias de los líderes.

El presidente estadounidense sí acudió, arremangado y en su salsa, a un encuentro ante unos 1.000 jóvenes en una universidad de Lima con los que departió con soltura.

El mandatario estadounidense trató de vender la idea de que el triunfo de Trump no será catastrófico para Latinoamérica y pidió a los estudiantes que no supongan "lo peor" de su sustituto en la Casa Blanca antes de que pueda desarrollar sus políticas.

Obama sí mantuvo varias reuniones bilaterales con algunos de los presidentes que acudieron a la cumbre, una de ellas con los integrantes del TPP, a los que animó a "seguir trabajando juntos para promover" ese acuerdo, aunque sea consciente de que los EEUU difícilmente lo ratificarán.

A pesar de estos esfuerzos de Obama, la desconfianza hacia Trump fue evidente en la reunión, tanto como el rechazo frontal a las políticas que el magnate dijo que aplicaría una vez en el poder.

Casi todos los asistentes ratificaron de una forma u otra que con independencia de lo que diga o haga Trump, la apuesta por los tratados de libre comercio seguirá vigente.

Juan Francisco Raffo, presidente del Consejo Consultivo Empresarial de la APEC (ABAC), el foro de empresarios de las 21 economías que forman la organización, fue uno de los más contundentes al expresar esta semana la posición del bloque.

"Si EEUU repudia el TPP y repudia también cualquier otro acuerdo, no nos queda sino el escenario de seguir adelante con menos gente. En cualquier caso, el tratado chino por supuesto tendrá más fuerza. (China) es la segunda potencia económica y pronto será la primera, no hay ni vuelta de hoja que darle", afirmó el dirigente empresarial resumiendo una idea que estuvo muy presente en el foro.

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