Beabloo dotará a las tiendas físicas de tecnología para adaptarse al cliente

El comercio electrónico ha cambiado cómo compramos y ha dado más herramientas a los vendedores digitales para conocer las preferencias del usuario, tecnologías que la empresa española Beabloo pretende llevar a los establecimientos físicos para configurar la "tienda del futuro".

Esta tienda "te observará y te atenderá personalmente. Entrarás en ella y tendrá un nivel de personalización en función de tus intereses", explica, en una entrevista a EFE, el consejero delegado de esta compañía española, Jaume Portell.

La tecnología que ofrece esta compañía con casi una década de experiencia (agrupada en el acrónimo en inglés Acis, por 'Active Customer Intelligence Suite') incluye pantallas interactivas, seguimiento del recorrido del usuario por la tienda, servicios 'wifi' que permiten recabar más información del cliente que se conecta a ellos y una herramienta que analiza toda esa información.

Portell ha resumido todos estos avances tecnológicos en una idea muy simple: hacer lo que los buenos vendedores llevan años haciendo de forma tradicional, con los adelantos del mundo electrónico.

"El comercio electrónico tiene millones de clientes potenciales y usan la tecnología para comunicar y para entender qué quiere su usuario. El comercio tradicional tiene los mejores productos, millones de clientes, pero no usaba nada la tecnología", ha explicado.

Con estas tecnologías, los comercios pueden saber cuáles son los espacios de su tienda en los que más se paran los clientes, qué perfil de sexo, edad y dispositivos electrónicos utilizan, a qué redes sociales se conectan si lo hacen a través de la señal 'wifi', y conectar eso con sus estrategias digitales.

No obstante, todos estos datos se guardan como anónimos por el sistema para respetar la privacidad de los clientes, según ha asegurado Portell.

"Nosotros respetamos la privacidad y firmamos con todos nuestros clientes que no haremos la correlación entre los datos. Esto sería tecnológicamente posible, pero una de nuestras responsabilidades y un imperativo legal es proteger a los clientes", ha explicado el consejero delegado de Beabloo, que no obstante reconoce que en varios países las leyes de privacidad está "muy por detrás".

Las tecnologías de esta empresa española son utilizadas por más de 500 compañías en 86 países, vistas por más de 200 millones de clientes a los que se muestra 7.300 millones de contenidos digitales, tanto en tiendas físicas como el webs de comercio electrónico.

Entre sus clientes hay marcas bien conocidas en España como Mango, Desigual, Asics, Fnac, Eroski, Halcón Viajes, Meliá, Iberostar, CaixaBank, Bankia, Seat, Ikea, o el Parque Warner de Madrid; a las que Beabloo ofrece sus propias tecnologías combinadas con herramientas de Google, del que es distribuidor oficial.

Beabloo, que este año cumple su décimo aniversario, facturó en 2017 unos 4,8 millones de euros y cuenta con 80 empleados divididos entre Madrid, Barcelona, Valencia y su oficina en la ciudad china de Shangái.

"Estamos creciendo de forma sostenida a más de un 50 % anual, por lo que esperamos unos 7,5 millones de euros de facturación para este año", ha añadido Portell.

Actualmente el 60 % de su negocio procede de clientes internacionales, especialmente de Reino Unido y Oriente Medio, aunque también compañías latinoamericana y asiática.

Portell lleva desde el inicio del siglo XXI vinculado al sector digital, especialmente en la agencia de viajes eDreams, de la que fue director tecnológico y en la que vivió la burbuja 'puntocom' del año 2000.

Bajo su punto de vista el comercio camina hacia la "integración completa de lo digital y lo físico" en el que las tiendas tienen que ser espacios que ofrezcan "una experiencia más personal".

Aunque Beabloo comenzó como una herramienta para pequeños comercios, a partir de la crisis económica de 2009 dirigió su producto a grandes cadenas, en las que han observado "más apetito" para las innovaciones, especialmente en sectores como la moda, las agencias de viajes y la banca.

Para Jaume Portell, el tendero aprenderá de estos sistemas para entender mejor las necesidades del usuario, ya que la tecnología le preparará para "dar un mejor servicio".

"En la tienda del futuro seguirá habiendo un tendero, porque las personas seguimos queriendo hablar con personas", ha afirmado. EFE mamr/bmc

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