Alemania: Desastre electoral en Baviera para los aliados de Merkel

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El anunciado desastre electoral de la Unión Socialcristiana (CSU) en su feudo de Baviera se hizo realidad hoy. La formación que lleva gobernando prácticamente en solitario una de las regiones más ricas de Alemania desde hace 60 años no solo perdió la mayoría absoluto sino que obtuvo uno de los peores resultados de su historia con algo más del 37,3% de votos, frente al 47,8% de hace cinco años.

Más catastróficos aún, los resultados del Partido Socialdemócrata (SPD), que se encuentra prácticamente en caída libre. La más antigua formación política germana, con más de 150 años de historia, perdió practicamente a la mitad de sus electores en Baviera y cayó por debajo del 10%. Tras ser tradicionalmente la segunda fuerza, pasa a ser prácticamente el farolillo rojo del espectro político en esa región.

Los grandes triunfadores de la cita con las urnas fueron Los Verdes, que hicieron también buenos todos los pronósticos y sumaron casi el 18% de votos, duplicando generosamente sus resultados en los anteriores comicios. Los ecologistas y pacifistas se embolsaron parte del electorado de la CSU, sobre todo en el campo, sedujeron a los seguidores del SPD en las grandes ciudades y restaron votos a los populistas y ultranacionalistas de la Alternativa para Alemania (AfD), que, aunque accedieron por primera vez al Parlamento de Múnich, obtuvieron poco más del 10% de votos y no lograron las ganancias explosivas de otras regiones.

En el grupo de ganadores se situaron igualmente los llamados Electores Libres (FW), conservadores independientes con alta representación municipal, que superaron el 11% de votos y se perfilan como la primera opción de la CSU a la hora de negociar una coalición de gobierno. Mientras el partido de La Izquierda fracasó de nuevo a la hora de acceder a la Cámara regional, los liberales vivieron angustiados el recuento de votos y consiguieron finalmente escaños tras superar por los pelos la barrera del 5% de votos.

«Naturalmente este no es un día fácil para la CSU. No hemos alcanzado un buen resultado», dijo el primer ministro bávaro, Markus Söder, en una primera reacción al conocerse los sondeos a pie de urna, en la que dijo «aceptar el resultado con humildad» y tener la intención de «sacar consecuencias» del mismo. Sin embargo recordó que su formación sigue siendo la más votada y «ha recibido el mandato para gobernar».

Söder destacó que su partido abrirá contactos con el resto de las formaciones políticas para negociar una coalición que facilite la formación de un nuevo ejecutivo, aunque excluyó explícitamente de esas conversaciones a la Alternativa para Alemania por su dudosa calidad democrática. Igual de firme se mostró Horst Seehofer, presidente de la formación hermanada con la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Angela Merkel y ministro federal de Interior en su gabinete en Berlín. Pese a los malos resultados, el político señaló que no dimitirá. «Continuaré asumiendo mis responsabilidades», aseguró.

La necesidad de un cambio

Mientras surgían las primeras voces que exigían su renuncia después de que el SPD obtuviera en Baviera los peores resultados en todas las elecciones nacionales o regionales celebradas en Alemania desde la guerra, la candidata socialdemócrata, Natascha Kohnen, reconoció que su formación «no puede seguir como hasta ahora» y debe hablar de todo, también de su posible abandono, lo antes posible, aunque «en el lugar adecuado».

Frente a la decepción de la CSU y el ambiente fúnebre en el SPD, el júbilo de Los Verdes. Su candidata Katharina Schulze, una mujer de solo 33 años y contagioso entusiasmo, afirmó que el resultado electoral «acaba de cambiar Baviera» y que la rica región alemana necesita «un partido que resuelva los problemas de la gente y no se dedique a producir nuevos». Schulze subrayó que quien trata de emular a la ultraderecha para avitar el alza de la AfD «acaba perdiendo» y «solo gana quien defiende la libertad, la igualdad y el Estado de derecho».

La líder de Los Verdes en Baviera expresó pese a todo la disposición de su formación a negociar con los conservadores un gobierno común. Más interesado aún por esta posibilidad se mostró Hubert Aiwanger, el candidato de los Electores Libres, partido muy cercano ideológicamente a la CSU. «Pediría al señor Blume que no tarden en tomar una decisión», dijo en referencia al secretario general de los socialcristianos, Markus Blume. «No tienen más que llamar a nuestra puerta», añadió mientras celebraba el alza de su formación hasta un respetable tercer puesto.

Si bien no obtuvieron un resultado tan brillante ni se acercaron tan siquiera al 20% de votos cosechado en otras regiones, también los ultranacionalistas de la AfD festejaron su entrada por primera vez al Parlamento bávaro. Alice Waidel, líder parlamentaria de los populistas en el Bundestag, comentó que los resultados demuestran que «en Berlín ya no gobierna una gran coalición, sino una minicoalición que no representa la voluntad del electorado». Waidel conminó inmediatamente a Angela Merkel a dimitir como canciller federal.

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