20.000 millones de euros para liderar la inteligencia artificial

La Comisión Europea incita a aumentar la financiación pública y privada en estas tecnologías.

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Bruselas no quiere que la Unión Europea pierda el tren de la inteligencia artificial (IA) y ha pedido a los gobiernos de todos los estados miembros, así como a las empresas, que hagan una inversión de hasta 20.000 millones de euros para la investigación en este terreno.

Para cumplir con este objetivo económico, la Comisión Europea se ha comprometido a aumentar su inversión en 1.500 millones de euros en los próximos tres años, dentro del programa de investigación de la UE conocido como Horizonte 2020. Espera que este esfuerzo desencadene otros 2.500 millones de euros de inversión adicionales a través de asociaciones público-privadas.

Frente al desarrollo que estas tecnologías están teniendo en EE.UU. y China, donde se encuentran la mayoría de las principales firmas de inteligencia artificial, la Comisión quiere que organismos tanto públicos como privados se centren en el desarrollo de la inteligencia artificial en el continente y que lo hagan, de manera especial, en su posible aplicación a terrenos como la salud, el transporte y la agricultura, entre otras áreas preferentes.

Además, la Comisión ha anunciado que va a designar un comité de expertos que será el encargado de elaborar cuáles deben ser las pautas éticas para el uso de la inteligencia artificial. Este comité estará formado por especialistas de empresas, pero también de la sociedad civil y las academias profesionales. Está previsto que se convoque en julio.

En esta línea, cabe señalar que 25 países europeos han firmado una Declaración de Cooperación en Inteligencia Artificial. Aunque es cierto que varios estados miembros (como Francia o Reino Unido) han anunciado con anterioridad iniciativas nacionales sobre inteligencia artificial, todos ellos se han puesto de acuerdo en unir fuerzas y adoptar un enfoque europeo para abordar esta rama tecnológica. El objetivo es que exista una mayor coordinación y que se garanticen las oportunidades en este terreno, abordando y resolviendo los desafíos de forma colectiva.

Los estados miembros que se han sumado a esta declaración han acordado trabajar juntos sobre las cuestiones más importantes planteadas por la inteligencia artificial. Entre estos temas se encuentran el garantizar la competitividad de Europa en la investigación y el despliegue de la IA, pero también el abordar cuestiones sociales, económicas, éticas y jurídicas que conlleva la aparición e irrupción de estas tecnologías. La cooperación se centrará en reforzar los centros europeos de investigación sobre IA, crear sinergias en los planes de financiación de I D i en toda Europa, e intercambiar opiniones sobre el impacto de la IA en la sociedad y la economía.

La propuesta de la Comisión sobre el enfoque continental en el desarrollo de estas tecnologías se basa en tres pilares. En primer lugar, intentar garantizar que la Unión Europea está a la vanguardia de los desarrollos tecnológicos, alentando así la aceptación de estas tecnologías por parte de los sectores público y privado. En segundo lugar, el reto es prepararse para los cambios socioeconómicos provocados por la IA. Por último, que el desarrollo de estas tecnologías se lleve a cabo en un marco ético y legal apropiado.

Cuestiones éticas

 Aunque la Comisión Europea reconoce que la inteligencia artificial ya es utilizada por los ciudadanos a diario, y que facilita tanto su vida personal como profesional, considera que aún hay por resolver desafíos sociales clave -desde la atención de la salud hasta el cambio climático y desde la ciberseguridad a la migración sostenible-, y recuerda que la tecnología se está convirtiendo en un factor decisivo para el crecimiento económico a través de la digitalización de la industria y de la sociedad en general.

Las autoridades comunitarias también destacan que la IA conlleva la obligación de abordar otros desafíos, como la transformación del mercado laboral o la necesidad de modernizar los sistemas de educación y formación de Europa, incluido el reciclaje y la readaptación de los ciudadanos comunitarios.

La Comisión considera, asimismo, que con la llegada de la inteligencia artificial se deben considerar nuevas cuestiones legales y éticas. Sin embargo, el año pasado, un comité de eurodiputados argumentó que los robots deberían tener alguna forma de personalidad electrónica, quizá con el fin de que las máquinas puedan ser demandadas ante los tribunales. Pero las autoridades de Bruselas prefieren por ahora centrar el enfoque en el ser humano.

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