Así subirán las pensiones con la inflación en el 8,5%

La pensión máxima subirá hasta los 3.059 mensuales en 2023, la media alcanzará los 1.354 euros y la mínima de viudedad, los 783

La revalorización de las pensiones en función del IPC interanual recogida en el proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado para 2023 supondrá una subida de las prestaciones a los jubilados del 8,5 por ciento, según estima el Gobierno.

El objetivo de este incremento es mitigar el impacto del alza de los precios provocado por la invasión de Rusia a Ucrania en un colectivo vulnerable como los pensionistas.

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Así, los presupuesto para el próximo año recogen la mayor partida de la historia destinada a las pensiones, 190.687 millones de euros, un 11,4 por ciento más que el ejercicio anterior y beneficiará a más de 10 millones de jubilados salvo que el Congreso devuelva el proyecto.

Pensiones entre los 783 y los 3.059€

La revalorización de las pensiones estimada en un 8,5 por ciento en función de la inflación media entre diciembre de 2021 y noviembre de 2023 supondrá un incremento de 100 euros mensuales de media.

Esto hará que la pensión máxima pase de 2.820 a 3.059 mensuales, que se cobrarán en 14 pagas. Mientras que la pensión media de jubilación subirá de 1.248 a 1.354 al mes.

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"En cuanto a la pensión mínima, la cuantía mensual variará dependiendo de la tipología: jubilación, incapacidad, mayor o no de 65 años…", señala Enrique Devesa, profesor de la Universidad de Valencia e investigador del IVIE.

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Calcula que la prestación mínima de jubilación para mayores de 65 años con cónyuge a cargo pasará de 891 euros mensuales a 966 y la mínima de viudedad con 65 años o más subirá desde 722 euros a los 783, señala el experto.

Estos incrementos supondrán un gasto extra que Nadia Calviño, vicepresidenta primera para Asuntos Económicos, cifra en 14.000 millones de euros en 2023.

La subida de la inflación del 8,5 por ciento estimada por el Gobierno puede variar, ya que faltan por conocer los datos de inflación de octubre y noviembre y no será hasta diciembre cuando se sepa el dato definitivo del IPC.

¿Objetivo conseguido?

Con el incremento de las pensiones el Ejecutivo cumple su objetivo de que los jubilados no pierdan capacidad de compra ante la subida de precios.

Así lo reconoce Enrique Devesa, para quien indexar las pensiones a los precios, "servirá para que los jubilados recuperen el poder adquisitivo derivado de la subida del IPC en 2022".

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Reconoce que, aunque "hay un año de retraso en esa recuperación, en un horizonte medio y con inflación estable no se perderá poder adquisitivo".

Además, incide en que "la reforma de las pensiones de 2021 establece que a los 5 años habrá que revisar si ha habido pérdida de poder de compra durante ese periodo por si es necesario hacer los ajustes necesarios".

Una subida cuestionada

Miguel Ángel Menéndez, director de desarrollo del área de previsión social de Mercer, es crítico con la subida histórica de las pensiones.

Considera "una paradoja que los trabajadores en activo tengan incrementos del 2,5 por ciento en sus salarios mientras que los pensionistas obtienen más del triple en sus prestaciones", por lo que aboga por "un pacto de rentas".

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Rellenar la ‘hucha de las pensiones’

Otra novedad que recogen los presupuestos para el año que viene es que se "rellenará" la denominada hucha de las pensiones con 2.957 millones procedentes del Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI).

Es la primera vez en 13 años que el Gobierno realiza una aportación al Fondo de Reserva, lo que, según fuentes del Ministerio de Hacienda, “da certidumbre y estabilidad al sistema”.

A juicio de Devesa esta aportación a nivel agregado no tiene ninguna relevancia. Se cuestiona si “tiene sentido que con el fuerte déficit y la alta deuda de la Seguridad Social no se utilice el aumento del tipo de cotización, que se aplicará entre 2023 y 2032, para pagar pensiones y sí para depositarlo en una hucha”.

Esta medida tampoco convence a Menéndez. Opina que el MEI es “un instrumento inválido para los fines que pretende conseguir”, ya que “no irá destinado a pagar pensiones sino a aumentar el Fondo de Reserva de la Seguridad Social”. Es decir, “supone un mayor coste laboral sin incrementar las pensiones”.

Por ello cree que “debe de revisarse y adecuarse a un parámetro que tenga en cuenta la esperanza de vida de los jubilados, ya que el objetivo es crear empleo para aumentar los ingresos por cotizaciones y no cargar los costes laborales tanto de los empresarios como de los empleados”.

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Además, estima que con los niveles de inflación actuales es probable que “sea insuficiente” y tengan que ponerse en marcha mecanismos adicionales, entre ellos un nuevo aumento de los tipos de cotización.

Un balón de oxígeno para la Seguridad Social

Los presupuestos diseñados por el Gobierno también recogen una transferencia a la Seguridad Social de 19.888 millones de euros, el 8,1 por ciento más que la aprobada en 2022.

Una subida, en opinión de Enrique Devesa, “inferior a lo que va a aumentar el gasto en pensiones”.

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