La encrucijada de Escrivá con el cálculo de las pensiones

Escrivá baraja tres alternativas para calcular las pensiones: ampliar el periodo de cómputo, excluir los peores años laborales y cubrir las lagunas de cotización

El secreto mejor guardado y más esperado del ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, está a punto de ver la luz.

En los próximos días presentará a los agentes sociales una de las propuestas que más polémica ha generado en el diseño de la reforma de las pensiones: los cambios en el método utilizado para calcular las pensiones.

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Aunque todavía no ha detallado en qué consistirán los cambios, Escrivá manifestó en una entrevista concedida a la La Sexta que su ministerio está estudiando ajustes paramétricos en el sistema de pensiones para beneficiar aquellos cotizantes cuyos últimos años de vida laboral no son los mejores.

Declaró que entre las medidas que se barajan está ampliar el periodo de cómputo de las pensiones, excluir del cálculo los peores años de la vida laboral del trabajador y ajustar el tratamiento de las lagunas de cotización.

Pros y contras de ampliar el periodo de cálculo

Estas tres medidas pueden generar pros y contras, tanto a los futuros pensionistas como a la sostenibilidad del sistema público de pensiones cada vez más cuestionada, al arrastrar la Seguridad Social un déficit de 11.192 millones de euros.

La ampliación del periodo de cálculo está recogida en el Programa Nacional de Reformas de 2022 que el Gobierno envió a la Comisión Europea y que incluye, en su página 29, el compromiso del Ejecutivo de modificar en 2022 el periodo de cómputo para el cálculo de la base reguladora que determine el importe de las pensiones.

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En un primer momento se habló de que la ampliación del periodo de cálculo podría pasar de los 25 años actuales a los 35 años de carrera previos a la fecha de jubilación.

Si finalmente se aprueba provocaría una bajada de las pensiones de los futuros jubilados, que Enrique Devesa, profesor de la Universidad de Valencia e investigador del IVIE, cifra en el 8,8 por ciento de la pensión inicial.

Computar toda la vida laboral

La ampliación hasta los 35 años se le hace corta a Miguel Ángel Menéndez, director de desarrollo del área de previsión social de Mercer. Cree que lo más adecuado sería considerar toda la vida laboral para el cálculo de la base reguladora, "lo que la reduciría junto al importe de las pensiones".

Argumenta que de esta manera se adecuarían la vida laboral y las cotizaciones efectuadas en la etapa activa a la pensión que se recibe, puesto que, de media, “recibimos mucho más de lo que aportamos y esto hace insostenible nuestro sistema de pensiones”.

El gran beneficiado de la ampliación del periodo de cálculo sería el sistema público de pensiones, ya que, en general, "los trabajadores cotizan menos los primeros años de su vida laboral que los últimos", señala Isabel Casares, secretaria general de la Organización de Consultores de Pensiones (Ocopen).

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Elegir los 25 años mejores

Una alternativa que beneficiaría a los trabajadores y que, según los analistas, podría introducirse en la reforma de las pensiones, es permitir que el trabajador elija de entre los 35 años, los 25 mejores de cotización, que deberían ser continuados.

En este caso "todos los jubilados maximizarían su prestación o, al menos, la igualarían”, indica Menéndez. Sin embargo, “no debería ser el objetivo marcado por el Gobierno y comprometido con Bruselas” añade.

Esta capacidad de elección supondría un aumento del 5,6 por ciento de la pensión inicial de jubilación, calcula Enrique Devesa.

'Desecar’ lagunas

La tercera alternativa consistiría en mejorar el tratamiento de aquellos periodos –lagunas- en los que los futuros jubilados no han cotizado a la Seguridad Social.

Lo que desde, el punto de vista contributivo, "no tiene ningún sentido, porque supone añadir cotizaciones ficticias y plantea problemas de equidad", argumenta Devesa.

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Isabel Casares va más allá y cree que sería “discriminatorio” para muchos cotizantes y, además, “perjudicaría” al sistema de pensiones por lo que “no sería factible aplicarla”.

Para la secretaria general de Ocopen, la mejor opción para los futuros pensionistas sería elegir las mejores bases de cotización para el cálculo de sus pensiones futuras, pero “el sistema público de pensiones no lo aguantaría”.

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