El año clave para incentivar el segundo y tercer pilar del sistema de pensiones

El debate sobre la jubilación gira en gran medida en torno al desarrollo del denominado segundo pilar, los planes de empresa

Es innegable que 2021 ha sido un año importante para el avance en la concienciación de la importancia de la planificación financiera de cara a la jubilación.  

Más allá de la incertidumbre derivada por aspectos coyunturales como la inflación o los posibles rebrotes del Covid-19, la reducción en el límite desgravable en las aportaciones a los planes de pensiones individuales se ha convertido en el verdadero talón de Aquiles de un ejercicio donde el debate sobre la jubilación ha girado en gran medida en torno al desarrollo del denominado segundo pilar, los planes de empresa.   

En los últimos meses, hemos podido observar que el ahorrador español ha experimentado un proceso de madurez inversora vinculado a tres factores.  

En primer lugar, una creciente apuesta por productos de ahorro e inversión que permitan dinamizar y rentabilizar el capital, como demuestran los datos récord de suscripciones en fondos de inversión.  

En segundo lugar, la ampliación del horizonte temporal, lo que permite obtener mejores rentabilidades y paliar los efectos negativos de los ciclos económicos adversos.  

Y, por último, la capacidad para conjugar estrategias dinámicas y de mayor riesgo, en línea con una coyuntura de mercado que ha reforzado aún más la estrecha relación entre la rentabilidad y el riesgo a la hora de mantener el poder adquisitivo.  

Deriva en las relaciones entre los pilares  

Pese a ese proceso de madurez ahorradora, es motivo serio de preocupación la deriva que está adquiriendo la relación entre el tercer pilar de ahorro, referente al crecimiento a través de vehículos como fondos y planes de pensiones; y el segundo pilar, asociado al desarrollo de planes de empresa.  

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Sin duda, es compartido y necesario el objetivo de trabajar para incentivar el desarrollo de estos últimos, como elemento necesario para equiparar la planificación financiera de España a la del resto de las economías de la OCDE, pero no puede realizarse a costa de reducir el tercer pilar, retirando los incentivos a los planes de pensiones individuales.  

Se trata de un producto de ahorro que lleva años demostrando su idoneidad a la hora de complementar la pensión pública, como muestran las cifras: a cierre de 2020, alcanzaron un máximo histórico de 82.014 millones de euros y el último dato de rentabilidad media interanual se situaba en un 14 por ciento.  

Pero la reducción del límite máximo desgravable de las aportaciones a los planes de pensiones, de 8.000 a 2.000 euros; y la posibilidad de una nueva reducción hasta los 1.500 euros en 2022, ya ha tenido un impacto inmediato en los ahorradores, que durante 2021 han buscado canalizar este ahorro a través de otras vías.  

Mientras el volumen en fondos ha crecido un 13,8 por ciento en 2021, con cifras a cierre de octubre, el crecimiento de los planes se ha ralentizado (+6,8 por ciento) y muy centrado en la revalorización de mercado.  

Por suerte, los fondos han sido uno de los vehículos elegidos para dar salida a ese exceso de ahorro, pero la falta de incentivos puede provocar que una parte se mantenga en depósitos y cuentas corrientes lo que, en el escenario inflacionista actual, supone quedar abocado a la pérdida de poder adquisitivo.   

Es importante estimular el ahorro 

La trascendencia de estas medidas y la evolución que, en consecuencia, experimente este trasvase de ahorro en los próximos meses nos hace pensar que el debate va a continuar durante un tiempo.  

2022 será un año importante para incidir en la importancia de incentivar el segundo y el tercer pilar y su desarrollo de forma simultánea para implementar el ahorro e incrementar la capitalización individual, como parte integral del sistema de ahorro para la jubilación.  

Para lograr este objetivo, necesitamos diseñar un marco legislativo que fomente que las empresas constituyan planes de pensiones de empresas, sin olvidar la complementariedad y valor de los planes de pensiones y los fondos de inversión.  

Los ahorradores ya han demostrado su interés por estar mejor informados y su voluntad de diseñar estrategias de ahorro para la jubilación por lo que, cuanto mejores sean las facilidades de acceso a este tipo de productos, mejor preparados estaremos todos para nuestro retiro laboral.

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