La inestabilidad en la cúpula se suma a los problemas de Grifols

Grifols cayó más del 6% durante la mañana inmediatamente posterior a la salida de Steven F. Mayer, y desató la incertidumbre respecto a su plan de desapalancamiento

Grifols lo tenía todo listo para dejar decididamente atrás tres años de baches provocados tanto por el impacto de la pandemia como por su alto endeudamiento.

Sin embargo, justo una semana antes de presentar unos resultados de 2022 en los que se espera un incremento del 50 por ciento en sus beneficios, así como la consecuente mejora de su apalancamiento, la biofarma sumó un nuevo punto negativo a su lista de pros y contras: la inestabilidad en su cúpula.

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Y es que, tras anunciar la dimisión exprés de Steven F. Mayer después de solo cuatro meses y medio al frente de la compañía, Grifols quiso llamar al mercado a la calma.

Thomas Glanzmann, el nuevo presidente ejecutivo, "continuará la estrategia de largo plazo de la compañía", siguiendo a rajatabla el plan de recortes anunciado a mediados de febrero, aseguró Grifols en el comunicado que emitió el 21 de febrero, tras el cierre del mercado.

El problema es que los inversores acogieron muy bien a Steven F. Mayer y a las medidas tomadas por Grifols desde que él se puso al frente, como demuestra la subida de más del 60 por ciento vivida por las acciones de la cotizada durante el tiempo de liderazgo del norteamericano.

Y con su salida, pesan más las dudas respecto a la empresa española que sus promesas de continuismo en el rumbo trazado, como muestran tanto la caída de más del 6 por ciento que vivió la empresa durante la mañana del 22 de febrero, como las incógnitas planteadas por los analistas.

Grifols pierde los 14 y plantea múltiples dudas

Desde que Steven F. Mayer se puso al frente de Grifols con la clara misión de rescatar a la empresa, las acciones de la compañía vivieron un alza en su cotización que, en las últimas semanas, les llevaron a un nivel visto por última vez en julio de 2022, el de los 14 euros.

Esta barrera, de hecho, se planteaba como el techo que Grifols debía romper una vez presentara resultados y ofreciera más detalles sobre sus planes de desinversión en China.

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Una ruptura que, si llegara a consumarse, pondría a la empresa del IBEX 35 con todo de cara para alcanzar las cotas marcadas como precio objetivo por parte del consenso de analistas, fijadas en torno a los 18 euros.

Con la sacudida sufrida tras la salida de Mayer, no obstante, Grifols cayó estrepitosamente durante la mañana del 22 de febrero, y llevó a sus títulos cerca de unos 13,4 euros que reflejaban el desencaje del mercado ante el ritmo de los acontecimientos en la biofarma catalana.

Un desencaje que se expresó en la opinión, por ejemplo, de los analistas de Banco Sabadell.

"La dimisión de Steven F. Mayer es una sorpresa, dado que apenas llevaba cuatro meses en el cargo y nuestra visión de su mandato era positiva", apuntaron desde la entidad financiera.

Una visión positiva que respondía "tanto a los mensajes que estaba lanzando al mercado (de mejora de la comunicación, de foco en el desapalancamiento, y de mejora de márgenes, entre otros)", como también a "las medidas que estaba poniendo en marcha (como el plan de ahorro de costes)", y que el banco pensaba que iban "en la buena dirección".

Partiendo de esta buena consideración sobre el ya expresidente de la compañía, desde Banco Sabadell quisieron confiar en que Grifols "mantenga las líneas estratégicas planteadas por Mayer, y que los próximos meses se centren en la ejecución de sus iniciativas".

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El banco, no obstante, no pudo sino recordar que Grifols "cuenta con un ratio de endeudamiento de 8,6 veces". Una cifra "que es una de las mayores dudas sobre el valor", y que "ahora pueden volver, a pesar de la mejora operativa que esperamos en 2023.

Con la misma sensación de haber recibido el adiós de Mayer a pie cambiado se expresaron desde Jefferies, donde la analista Rosie Turner aseguró que parte de su confianza en la capacidad de recuperación de Grifols se debía al liderazgo del norteamericano, y que "la cuestión ahora será si la empresa sigue comprometida con la reestructuración".

Por ello, Turner señaló que la presentación de resultados del grupo del próximo 28 de febrero será ahora "más importantes que nunca", y que el nuevo presidente "tendrá que convencer a los inversores" durante la misma.

La búsqueda de respuestas por parte del mercado

Uno de los inversores minoritarios de Grifols que no quiso esperar a esta presentación de resultados fue Barclays, que de acuerdo a los datos proporcionados por Bloomberg controla un 0,03 por ciento del capital social de la compañía.

Un Barclays que según explicó en su último informe sobre Grifols, visto por finanzas.com, "habló con la empresa tras el anuncio de dimisión de Mayer y esta indicó que no hay cambios de estrategia, pero creemos que la caída de las acciones refleja la preocupación de los inversores por la ejecución (del plan de la compañía)".

"Nuestras recientes conversaciones con inversores sugieren que muchos de los que compraron Grifols durante el rally reciente son algo nuevos en el valor, y que la estrategia de Mayer era un factor clave en su tesis de inversión", señalaron desde el banco británico.

"Si su marcha cambia el parecer de los inversores, dependerá de cómo se comunique la empresa a partir de ahora, sobre todo en la presentación de resultados de la próxima semana", añadieron.

Los expertos de Barclays, además, destacaron que durante la rendición de cuentas de Grifols del tercer trimestre, Mayer aseguró ser "personalmente responsable en última instancia" de la ejecución de la estrategia de desapalancamiento de la compañía, por lo que si bien muchos inversores "expresaron una opinión muy positiva sobre Glanzmann", la incertidumbre del mercado ante ese cambio es lógica.

El informe de Barclays, eso sí, concluía afirmando que Grifols "tiene la intención de cumplir todas las políticas de comunicación anunciadas recientemente", y que "los planes de ahorro de costes anunciados recientemente, así como cualquier posible operación de desapalancamiento, no se verán afectados por su marcha".

Es decir, que de acuerdo a la compañía, la venta parcial planteada en Shanghai RAAS, debería seguir su curso a pesar de la salida de Mayer.

Una premisa que Álvaro Arístegui, de Renta 4, quiso poner en duda, indicando que, posiblemente, "su sustitución se deba a diferencias en la aplicación de alternativas de gestión y la pérdida de apoyo por parte de algunos accionistas, con la consiguiente sustitución por una persona más afín".

"Por el contenido del comunicado, posiblemente su manual estaba siendo percibido como muy cortoplacista y enfocado a satisfacer a los mercados, sacrificando posibilidades de negocio a largo plazo", aseveró el analista.

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