La montaña de deuda de Telefónica choca con sus planes de crecimiento
Las operaciones corporativas que baraja Murtra podrían poner en riesgo la calificación crediticia de Telefónica
Telefónica encara una etapa decisiva bajo la presidencia de Marc Murtra, en la que la capacidad de crecer a base de operaciones corporativas (como la rumoreada compra de Vodafone España) estarán inevitablemente condicionadas por un viejo conocido: su deuda.
La advertencia llega de la mano de Aidan Cheslin, analista de Bloomberg Intelligence, quien no duda en señalar “la montaña de deuda” que arrastra la operadora española como uno de los principales frentes a vigilar en este contexto.
“Los planes de crecimiento de Telefónica chocan con sus frágiles calificaciones crediticias de BBB-”, dice un reciente comentario del analista.
En los últimos trimestres, la dirección de Telefónica ha redoblado su compromiso con el fortalecimiento de sus posiciones en los principales mercados europeos, posiblemente a través de fusiones y adquisiciones.
Al mismo tiempo, también ha prometido recortar su deuda financiera neta hasta los 26.000 millones de euros (la mitad de lo que tenía en 2016) gracias a la reorganización de sus activos en Latinoamérica.
El problema es que se trata de objetivos que chocan entre sí, según Cheslin.
“Gestionar esto será complicado y aumentará las posibilidades de que se produzca un percance en la historia crediticia. Las desinversiones en Latinoamérica solo pueden aportar una capacidad limitada, la competencia sigue siendo feroz y el apalancamiento apenas deja margen para mantener las calificaciones BBB-”, ha escrito.
La calificación crediticia de grado de inversión, en riesgo
Y es que, por mucho que Telefónica haya reducido considerablemente su apalancamiento en los últimos años, el experto considera que el volumen actual podría poner en riesgo su calificación crediticia, que “se mantiene de forma precaria en el nivel de triple B bajo por parte de S&P y Moody’s”.
En concreto, Cheslin cifra el apalancamiento de Telefónica en 45.000 millones de euros (excluyendo arrendamientos), de los cuales más de 37.000 millones corresponden a bonos, según su último comentario, publicado este viernes. Se trata de unos cálculos que difieren de los datos publicados por Telefónica.
El fantasma del high yield sacude de nuevo a Telefónica
En este contexto, el experto de Bloomberg advierte de que cualquier desviación significativa en los resultados o en la estrategia financiera de la compañía podría precipitar un escenario especialmente delicado.
“Cualquier nuevo contratiempo podría situar a Telefónica como uno de los mayores emisores de high yield en Europa, con una necesidad anual de refinanciación en el rango de 2.000 a 4.000 millones de euros”, avisa.
El riesgo de caer al escalón del high yield, también conocido como “bono basura”, sería un golpe considerable tanto para la reputación como para la operativa financiera de Telefónica, pues implicaría mayores costes de financiación, menor acceso a determinados inversores institucionales y un incremento de la presión sobre el equipo gestor.
El impacto de la política monetaria
Aunque la capacidad de refinanciar esta deuda en condiciones razonables dependerá, no solo de la percepción de los mercados sobre la estabilidad de la compañía, sino también de cómo evolucione el entorno macroeconómico.
A ese respecto, aunque la política monetaria en Europa se encuentra en un ciclo de normalización de tipos, cualquier repunte inesperado en los rendimientos de la deuda pública podría complicar las emisiones corporativas.
El reto de Murtra al frente de Telefónica
Murtra hereda así un escenario complejo. Si bien Telefónica ha avanzado en los últimos años en la reducción progresiva de su endeudamiento (lejos quedan los 50.000 millones que llegó a acumular), el volumen actual sigue siendo elevado y condiciona tanto la estrategia corporativa como la flexibilidad financiera.
Por eso, el mercado seguirá de cerca los movimientos de Telefónica en los próximos meses bajo el prisma de su impacto en la “montaña de deuda”.
El reto para Murtra no es solo mantener la operadora en el grado de inversión, sino también convencer a los inversores de que la compañía es capaz de crecer y modernizarse sin comprometer aún más su perfil crediticio. Un desafío mayúsculo para una de las mayores empresas de telecomunicaciones de Europa, cuya historia reciente sigue marcada por el peso de su apalancamiento.
El colchón de liquidez
Con todo, no todo son nubarrones en el horizonte. Cheslin recuerda que “la compañía depende de un mercado primario disponible de forma habitual y sus líneas de liquidez de respaldo son sólidas, lo que le permite capear interrupciones temporales”.
De hecho, Telefónica cerró el primer semestre del año con 6.500 millones de euros en efectivo en balance, a los que se suman 10.000 millones en líneas de crédito no utilizadas, recuerda.
Como muestra de su capacidad de seguir accediendo a financiación, la operadora emitió en junio un bono senior de 750 millones de euros al 3,941%, una colocación que fue bien recibida por los inversores, según recuerda el experto de Bloomberg.