El Capital Markets Day de Santander pierde poder como catalizador para la acción 

UBS considera que los principales objetivos ya fueron adelantados con los resultados anuales y que el elemento sorpresa del evento del 25 de febrero se ha “reducido de forma notable”

El próximo Capital Markets Day (CMD) de Banco Santander llega con menos capacidad de sorpresa y, por tanto, con menor potencial como catalizador bursátil. Así lo sostiene UBS en un informe publicado esta semana, en el que analiza las perspectivas del banco de origen cántabro a pocos días de su cita con los inversores. 

Bajo el título “Objetivos clave desvelados, ¿qué esperar en el CMD de la próxima semana?”, la entidad suiza subraya que los principales objetivos de rentabilidad ya fueron comunicados junto a los resultados anuales, al tiempo que se informó´de la compra de Webster, lo que reduce el margen para anuncios transformadores.  

“El elemento de sorpresa en el CMD del 25 de febrero se ha reducido de forma notable”, señala el informe, que concluye que el evento “ya no parece un catalizador tan fuerte” para la acción. 

Objetivo de Santander: un ROTE cercano al 20 % en 2028 

La capacidad de sorpresa positiva se ha reducido especialmente si se tiene en cuenta que las guías de futuro ofrecidas por la compañía durante la presentación de los resultados no están “muy alejadas” de las previsiones de UBS sobre la entidad.

En concreto, Santander anticipó su ambición de alcanzar una rentabilidad sobre el capital tangible (ROTE) cercana al 20 % en 2028.  

Según las estimaciones de UBS, ese objetivo es coherente con un beneficio neto atribuible en el entorno de 19.500 millones de euros en 2028, frente a los 14.100 millones de 2025.  

En términos de ROTE, eso supondría pasar del 16,3% de 2025 (un 15,4 % sin Polonia) a cerca del 20 % en 2028.  

Menos sorpresa en objetivos, más foco en ejecución 

El banco de inversión reconoce que, matemáticamente, el grupo ofrece una combinación atractiva de crecimiento del beneficio por acción (en torno al 14 % anual), del ROTE (cercano al 19 %) y una rentabilidad por dividendo elevada, tras la reciente corrección sectorial. 

No obstante, advierte de que el mercado ya conoce buena parte de estas metas. 

Riesgos de ejecución para Santander 

En este contexto, UBS pone el foco en los riesgos de ejecución para Santander.  

En particular, señala la necesidad de completar simultáneamente dos grandes procesos de integración para capturar sinergias, dentro del plan de transformación del grupo (la integración de TBS en Reino Unido y la de Webster en los Estados Unidos).  

La capacidad del banco para materializar esas eficiencias será clave para sostener las expectativas de mejora de la rentabilidad. 

Las claves del mensaje de Santander en el CMD 

Más allá de perder poder como catalizador, UBS identifica dos grandes áreas de atención de cara al CMD.  

La primera es la evolución de los llamados “operating jaws”, es decir, el diferencial entre el crecimiento de los ingresos y de los costes.  

La firma anticipa un crecimiento anual compuesto de los ingresos del 7 % entre 2026 y 2028 (menos del 4,5 %, excluyendo el efecto de las operaciones corporativas en Reino Unido y los Estados Unidos) y un avance de costes en torno al 2 % (1 % subyacente), cifras que implican una mejora operativa relevante.  

Según sus cálculos, cada punto porcentual adicional de crecimiento anual de los ingresos podría añadir un 7 % al beneficio y 140 puntos básicos al ROTE de 2028, mientras que un punto menos de crecimiento de costes sumaría un 3 % al resultado y 60 puntos básicos al ROTE.  

A ese respecto, el discurso del banco sobre el equilibrio entre potencial erosión de los ingresos y ganancias de eficiencia derivadas de la inteligencia artificial será, a juicio de UBS, uno de los aspectos más escrutados por los inversores. 

La segunda área clave será la generación y distribución de capital. Tras la operación con Webster, que implicaría un consumo inferior a 150 puntos básicos de CET1, UBS señala que el banco sitúa 2026 como el año de retorno al 13 % de capital, manteniendo un ‘payout’ ordinario del 50 %.  

Sin embargo, la cuestión central será hasta qué punto la dirección se compromete a distribuir o reinvertir de forma rentable el exceso de capital por encima de ese umbral en 2027 y 2028. 

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