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La transición desde el deporte de élite a la gestión patrimonial

Los deportistas pasan de poseer grandes sumas de dinero a ver cómo dejan de ingresarlo tras su retirada. Por ello, una gestión especializada y, sobre todo, previa a dejar su profesión, es fundamental para su solvencia y tranquilidad financiera

De izquierda a derecha: Esther García, redactora de INVERSIÓN y moderadora de la mesa; Javier Arizmendi, gestor de patrimonios Tressis; Ana Fernández, socia directora de AFS Finance Advisor- EAFI, y Rafa Pascual, gestor de patrimonios en Intermoney Patrim

Los deportistas de élite viven en una burbuja donde lo más importante es el próximo partido y desde sus propios clubes no se incentiva lo que les depara el futuro tras una vida de elogios y grandes sueldos: un retiro donde su patrimonio debe estar bien gestionado. Este debate se planteó en el VIII Encuentro Anual Banca Privada de la revista INVERSIÓN.

El exjugador de fútbol de clubes como el Atlético de Madrid o Valencia, y ahora gestor de patrimonios en Tressis, Javier Arizmendi, lo tiene muy claro: “El deportista de élite tiene la combinación perfecta para invertir: juventud, tiempo y dinero”.

Por ello es importante que desde la plenitud de su vida profesional sean conscientes de las muchas posibilidades que tienen para cuidar su patrimonio.

En este sentido, Rafael Pascual, gestor de patrimonios en Intermoney Patrimonios y mejor jugador de la historia del voleyball español, apunta que un deportista puede entender la importancia del patrimonio, pero no sabe cómo debe gestionarlo y las repercusiones futuras de no llevarlo a cabo.

Debido a esta situación resulta fundamental un asesoramiento claro. Ana Fernández, socia directora de AFS Finance Advisor-EAFI, explicó que todo consiste en trabajar “en función de sus creencias, sus valores y sus alineaciones personales, crear un asesoramiento independiente con el que le fidelices y que estén tranquilos invirtiendo según sus gustos y vida personal”.

La importancia de un entorno especializado

Son muchos los ejemplos de deportistas de élite que han acabado arruinados o que, por un asesoramiento de su entorno más cercano y familiar, han terminado sufriendo importantes pérdidas.

Pascual comentó que al deportista le llama la atención “la rapidez, lo que logra rápido y su entorno no suele ser propicio para que hagan algo distinto como una inversión sólida y a futuro”. A lo que Arizmendi añadió que por la profesión que desempeñan “no tienes formación o conocimientos por tu propia actividad profesional y hay que mitigar los sesgos de rapidez y dinero fluido al instante y que mantengan la calma”.

Con todo, Pascual resume la situación que el deportista de élite en que “no es igual de disciplinado en su gestión patrimonial que lo que es como deportista y hay que hacerles ver que al igual que confía al 100 por 100 en su cuerpo técnico y médico para desarrollar su carrera profesional debe hacerlo en un gestor para su patrimonio el resto de su vida”.

No solo enfocarse en los grandes patrimonios

Tanto Arizmendi, como Pascual y Fernández apuntaron que no se debe centrar el foco en los deportistas con mayor renombre, puesto que ellos sí pueden tener una vida holgada tras su retiro, sino en aquellos deportistas que, aunque de élite, pueden verse en serias dificultades para encontrar un nuevo desempeño profesional y es ahí donde la gestión del patrimonio mientras está en activo se coloca como vital.

Respecto inversiones relacionadas con el deporte, Fernández señaló que la inversión en compañías de deporte es “rentable a largo plazo porque tienen mucha visibilidad y tendencia de futuro: son conocidas, potentes, con rostros famosos patrocinados, gran prestigio…”.

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