¿Qué rentabilidades ofrecen los productos de ahorro?

Se ahorra poco y mal. Esta es la principal conclusión de los expertos, quienes señalan como principal problema la falta de planificación, que hace también que se pierdan oportunidades de inversión. Cuentas, depósitos y vivienda siguen siendo los vehículos

El ahorro está perdiendo fuerza. Las encuestas publicadas recientemente van en ese sentido: cada vez se ahorra menos. Ya lo dijo el Banco de España en abril. La tasa de ahorro de los hogares cerró 2018 en mínimos históricos. Según el organismo, las familias apenas logran guardar cinco euros de cada cien que ganan, siendo el dato más bajo desde que comenzó la serie histórica. Esta percepción también ha sido analizada por el Observatorio Cetelem Mensual correspondiente a abril. Según el informe, la capacidad de ahorro de los españoles ha descendido cuatro puntos hasta el 46,3 por ciento.

Y esto se produce en un entorno de crecimiento económico y de contratación. Pero también en un momento donde los depósitos y cuentas ofrecen rentabilidades mínimas, el consumo sigue creciendo y la evolución de los salarios sigue siendo bastante pobre. Además, el ladrillo sigue constituyendo la principal fuente de riqueza de los españoles. Según el Banco de España el 79,1 por ciento del patrimonio de los españoles, a fecha de septiembre de 2018, se concentraba en vivienda, el dato más alto desde 2013.

La portavoz de finanzas personales de Kelisto, Estefanía González, explica por qué se produce: «El miedo disminuye y se aumenta el consumo, por lo tanto las familias tienden a guardar menos (o a quitarse deudas de encima, de ahí que se amorticen menos hipotecas) y a gastar más, tanto en vivienda como otro tipo de bienes cuyo consumo se paralizó durante los años de la crisis, como son los coches y los electrodomésticos». Luciana Blasco, responsable de finanzas de Rastreator.com, explica que esto se debe a dos factores. «Por un lado, se ha reducido el miedo ante la incertidumbre económica y el ahorro no se percibe como una necesidad y, por otro lado, unos tipos de interés bajos hacen que los productos de ahorro tengan bajas rentabilidades». 

Lo que sí coinciden los expertos es que en España se ahorra poco y mal y obedece al hecho de que en España hay poca cultura financiera. «El consumidor medio en España tienen unos conocimientos financieros que dejan, en general, bastante que desear», explica González. La consecuencia es que el ahorrador intenta arriesgar lo menos posible y apuesta por productos conservadores como pueden ser cuentas y depósitos, «pero esto implica que deja fuera oportunidades que se podrían encontrar en productos más complejos», matiza González. Para José Luis Manrique, director de estudios y estadísticas de Inverco, la patronal que agrupa a fondos y planes de pensiones, «el ahorro inmobiliario ha sido el gran protagonista del ahorro de las familias, desplazando al ahorro financiero, aunque el estallido de la crisis ha demostrado que esta forma de ahorrar conlleva riesgos muy importantes». 

En qué ahorrar

Cuentas, depósitos y vivienda han sido tradicionalmente los vehículos que han acaparado el ahorro de los españoles. Pero elegir uno u otro dependerá de varios factores como es el plazo que queremos escoger, la intención, de qué capital disponemos y el riesgo que queremos asumir. «Con todos estos factores encima de la mesa, hay que tener en cuenta que cuanto mayor sea el riesgo que podamos correr, podremos conseguir una rentabilidad potencialmente mayor», señala González, que a continuación enumera las ventajas y desventajas de cada uno estos vehículos. 

Las cuentas y depósitos son fáciles de entender y se adaptan al perfil «temporal» de cada inversor, no necesitan una gran suma de dinero y gozan de una gran seguridad al estar protegidos por el Fondo de Garantía de Depósitos. La vivienda también es fácil de entender y, además, viene acompañada de una alta rentabilidad (según los datos de Idealista para 2018, la rentabilidad de la vivienda en alquiler era del 7,4 por ciento), mientras que los fondos de inversión son los productos con más ventajas fiscales y, además, con el catálogo más amplio de todos.

María Valero, experta de iAhorro, también añade los planes de pensiones, que en su opinión «son una opción a largo plazo que permite acumular un capital y una rentabilidad para recibirlo llegada la jubilación»

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Sin embargo, para cuentas y depósitos la escasa rentabilidad y una fiscalidad elevada, recordemos que se destina el 19 por ciento de las ganancias a impuestos, serían los principales handicaps. Para la vivienda, la necesidad de partir con un capital elevado, inseguridad y una liquidez muy limitada serían los puntos en contra, mientras que para los fondos de inversión está relacionado con la necesidad de una educación financiera elevada para los invertir en ellos, sin olvidar que las comisiones pueden dar un susto al final de la inversión.

En cambio, los planes de pensiones se ven lastrados por «la iliquidez, no es posible rescatar el dinero cuando se quiera, sino que se tiene que dar alguna de las contingencias que contemple», advierte Valero.

En cuanto a las rentabilidades que se pueden lograr con cada uno de ellos, en depósitos la rentabilidad media se sitúa en el 0,04 por ciento, según datos del Banco de España, aunque esto no quiere decir que no se puedan lograr rentabilidades más suculentas. Para ello es necesario suscribir una alta vinculación con la entidad o bien optar por entidades extranjeras, como puede ser contratar depósitos a través de la plataforma Raisin. En ese sentido, Manrique apuesta por productos que comporten mayor valor añadido. «Por ejemplo, aunque los fondos de inversión experimentaron una corrección de valor muy importante por efecto de la crisis, hace ya varios años que lo han recuperado». Según Inverco, la rentabilidad media a 10 años de los fondos de inversión (la crisis comenzó en 2008) se situó en el 2,4 por ciento, lo que supone una rentabilidad acumulada en estos diez últimos años del 26 por ciento, y en cualquier caso muy superior a la inflación media de los últimos diez años que apenas alcanza el 1,2 por ciento.

Si apostamos por productos mucho más conservadores, Blasco recuerda que hay cuentas donde se puede lograr un 5 por ciento como es la Cuenta Nómina de Bankinter, «pero solo en circunstancias y cantidades concretas», o la Cuenta Expansión de Banc Sabadell, con un 3 por ciento, mientras que Valero explica que en depósitos «la cosa cambia», las mejores opciones pasan por depósitos en el extranjero o depósitos que requieren de la contratación de otros productos de inversión como los de Banco Mediolanum, que con sus depósitos MIX se puede alcanzar hasta un 3 por ciento. Pero también hay entidades que han subido su apuesta y han comenzado a mejorar su rentabilidad como es Banco Farmafactoring que ha elevado la rentabilidad de su depósito a doce meses hasta el 1,31 por ciento y ha rebajado el límite mínimo de la inversión de 10.000 a 5.000 euros, mientras que Liberbank ha estrenado un depósito a dos años al 0,50 por ciento.

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