Inteligencia artificial y fondos de inversión

La rotación en las temáticas de inteligencia artificial a través de fondos de inversión cuenta con el respaldo del mercado

A finales de año, los inversores percibieron un cierto agotamiento de la inversión en inteligencia artificial. Esto se debió a que la pandemia de coronavirus aceleró enormemente su adopción, tanto que se dice que adelantó entre dos y tres años su aplicación. Los fondos de inversión de la temática también dieron ese acelerón. 

Una muestra es que en 2020 sólo dos sectores, las tecnologías de la información y la atención sanitaria, acaparaban el 28 por ciento de los ingresos del índice Russel 1000, el 32 por ciento del ebitda, el 55 por ciento de caja libre y el 41 por ciento de la capitalización del mercado del índice.

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Estas cifras, espectaculares, enfriaron la inversión en el arranque de año y los gestores se fijaron en otros sectores o estilos como el value.

Pese a ello, «se trata de una temática muy interesante», especifica José María Luna, asesor financiero y socio fundador de Luna y Sevilla Asociados, quien añade que sigue habiendo oportunidades de inversión porque el espectro es muy amplio.

Y esto se debe, como recuerda Francisco Julve, responsable de selección de fondos de A&G Banca Privada, a que, aunque tiene un gran componente tecnológico, hay muchos más drivers de rentabilidad ligados a otros sectores como telecomunicaciones, industria, salud, finanzas, consumo… «como a otros factores técnicos de mercado, como los flujos, la inversión temática, entorno de mercado de alfa más que de beta».

Las subtemáticas ganadoras de la IA

La inteligencia artificial está por todos lados. Las posibles aplicaciones son, cuando menos, variadas: «Desde un horno con capacidades que puede decidir cómo cocinar todo lo que se ponga dentro hasta el uso de la tecnología de reconocimiento facial para combatir la trata de niños», recalca Neil Robson, director de Renta variable mundial de Columbia Threadneedle.

Pero dentro de ellas, se ha producido una rotación de las temáticas lo que ha permitido que vuelva a contar con el apoyo de los inversores.

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Así, la salud y la información han cedido el testigo a la inteligencia artificial aplicada a las redes de comunicaciones, en primer lugar, gracias no sólo al lanzamiento de satélites aeroespaciales, sino también a la implantación de las redes inalámbricas como el 5G. Y que originará «nuevas oportunidades para aplicar una capa de inteligencia artificial a los enormes flujos de datos nuevos que se generan», aclara Robson. 

Esta misma consideración la comparte Anjali Bastianpillai, especialista de Pictet AM, quien recuerda que «las redes 5G pueden contribuir a multiplicar por diez la velocidad inalámbrica y reducir los retardos». 

De hecho, Robson cree que el próximo periodo de tres años se verá dominado por el desarrollo de la infraestructura de inteligencia artificial, lo que incluye una mayor adopción de la informática en la nube, la introducción de estas redes y los mayores esfuerzos de las compañías por agregar y estructurar sus datos. 

En segundo lugar, ha cobrado importancia la inteligencia artificial encaminada a aumentar la productividad y la eficiencia de las empresas. En muchos sectores se recurrirá a ella, en lugar de a personas, para tomar decisiones cruciales y en tiempo real. 

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Un aumento de la producción del 2-3 por ciento en una fábrica probablemente representa la diferencia entre lograr una rentabilidad del capital invertido del 15-19 por ciento o del 30 por ciento. «Las ventajas podrían ser enormes», comenta Robson.

A ello hay que añadir el potencial de los robots colaborativos, mucho más flexibles, pequeños, seguros y baratos. Peter Lingen, gestor de Pictet Robotics, explica que la previsión de crecimiento anual es del 10 por ciento en un mercado de 24.400 millones de dólares para 2025.

Finalmente, el transporte, de la mano de los coches autónomos, que como recuerda Luna, está estrechamente relacionado con el intercambio de datos y las comunicaciones.

Por ejemplo, los vehículos sin conductor tienen que aprender sobre su entorno y cómo reaccionar ante diferentes situaciones. Solo un segundo de conducción autónoma puede generar 1GB de datos, información que debe almacenarse, generando demanda de chips de memoria y soluciones de almacenamiento en la nube.

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«Tesla, por ejemplo, ha actualizado la potencia de procesamiento de su sistema en 40 veces gracias a nuevas GPU», explica la gestora Sylvie Sejournet, gestora de Pictet Digital. 

Las empresas ganadoras 

Los claros ganadores son los que componen el oligopolio de la informática en la nube con Amazon y Microsoft a la cabeza, seguidos de Google. 

«En total, el gasto empresarial en informática supera el billón de dólares al año. Los ingresos anuales de Amazon Web Services en 2020 rondaron los 45.000 millones de dólares y Microsoft registró un crecimiento del 50 por ciento el año pasado». Así pues, ambas compañías quizás superen los 80.000 millones de dólares en total. 

Robson sugiere que aunque Google queda a la zaga de los dos pesos pesados en servicios en la nube, la adopción de la IA probablemente le permitirá situarse en mejor posición conforme saca partido de su enorme inversión en talento de inteligencia artificial para ofrecer servicios en la nube optimizados por herramientas de este tipo.

Los fondos pioneros en IA siguen al alza

Los fondos de inteligencia artificial reflejan lo que acabamos de explicar. Sus cotizaciones emprendieron la senda alcista desde los mínimos de marzo del año pasado, cuando se produjo el shock del mercado y, desde entonces, salvo con una leve corrección no han dejado de subir y se encuentran en máximos desde su lanzamiento. 

Y esto se debe a que sus posiciones, como explica Chris Gannatti, director del equipo de análisis de WisdomTree, se realiza principalmente en empresas de «almacenamiento bajo demanda y potencia informática», no solo en la nube, sino en la infraestructura que se está fomentando.

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Uno de los fondos referentes es el Allianz Global Artificial Intelligence, que gana en lo que va de año alrededor de un 13 por ciento, y un 70 por ciento a un año. El vehículo tiene posiciones en Tesla, Roku y Amazon entre otros. 

Interesante también es el Oddo BHF Artificial Intelligence, con una revalorización de casi un 12 por ciento en el año y supera el 30 por ciento en los últimos doce meses. El fondo invierte en Danaher o Tencent entre otros. 

Luna destaca el Echiquier Artificial Intelligence, con presencia en Microsoft y Nvidia entre otros, por su presencia en compañías asiáticas que están teniendo cada vez más preeminencia en aspectos de la inteligencia artificial relacionadas como el gaming. DWS Invest Artificial Intelligence es otros de los vehículos que cumplen esta premisa, con presencia en Taiwán Semiconductors, Google, Amazon y Microsoft. El producto se anota revalorizaciones de doble dígitos tanto a un año como en lo que lleva de 2021.

En cuanto a los ETF destacan el Global X Robotics & Artificial Intelligence o el L&G Artificial Intelligence. Ambos se anotan ganancias que rondan el 40 por ciento. 

Consideraciones sobre los fondos de inversión

A pesar de estas buenas perspectivas, las altas valoraciones de las acciones que lo componen pueden dificultar la inversión.Para Julve hay «un efecto momentum, flujos de gestión pasiva, que puede hacer que algunas de estas empresas puedan cotizar a múltiplos muy elevados». «El inversor debe asumirlas, pero debe entender que no llega tarde, porque sigue siendo una gran oportunidad de inversión», explica Luna.

Para ello será fundamental la gestión activa del gestor, ya que deberá aportar rentabilidad a la cartera y diversificación. 

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