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Por qué el Covid-19 podría potenciar la ISR y ayudar a combatir el cambio climático

La situación de confinamiento que vive la mayoría del planeta para evitar la propagación del coronavirus ha supuesto un frenazo a la actividad. A su vez, ha tenido un gran impacto en las emisiones de carbono, que han caído a niveles históricamente bajos. Sin embargo, esta reducción es temporal y no debe distraernos de la importancia de la lucha contra el cambio climático a largo plazo

Deshielo, plásticos, corales... La supervivencia de planeta está en juego.
Deshielo, plásticos, corales... La supervivencia de planeta está en juego.

Por muy devastador que suene, los efectos del cambio climático en la salud y la mortalidad son potencialmente más drásticos que el Covid-19. De hecho, la Organización Mundial de la Salud estima que, entre 2030 y 2050, el calentamiento global causará 250.000 muertes adicionales al año por estrés térmico, malnutrición, malaria y diarrea. Las repercusiones económicas serán igualmente graves a largo plazo.

Por supuesto, el desafío más inmediato es hacer frente a la crisis del Covid-19, pero mucha gente se pregunta cómo será el mundo después.

En este sentido, las medidas que los responsables políticos, las empresas y los gobiernos tomen para planificar la recuperación podrían suponer un punto de inflexión también para el cambio climático.

Las economías de todo el mundo necesitarán apoyo fiscal y algunos responsables políticos, como los dirigentes de la Unión Europea, han acordado que el plan de recuperación económica sea coherente con su compromiso de transición ecológica y sostenibilidad, fomentando un impulso continuo a la idea del «Green Deal».

Hacer frente a este desafío requerirá una transformación nunca vista hasta ahora. Y todo cambio supone una oportunidad (también para los inversores). En ese contexto, esta temática de inversión está tomando cada vez más protagonismo.

Una gran transformación

Por ejemplo, las energías renovables se han convertido en la forma más barata de generación de nueva energía en dos tercios del mundo; el uso de coches eléctricos se está extendiendo, etc.

Adicionalmente, la crisis actual también se presenta como una desafortunada oportunidad para demostrar que las empresas sostenibles se comportan mejor en épocas difíciles. La importancia de una buena relación con los grupos de interés (empleados, proveedores, clientes…) pone cada vez más de manifiesto que las empresas que están ayudando a la sociedad se verán reconocidas por el mercado.

En conclusión, creemos que, a medida que las nuevas tecnologías, la demanda de los consumidores y los cambios normativos impulsen estas inversiones, la transición energética seguirá siendo una temática de inversión poderosa y persistente en los próximos años. De hecho, es una de las principales temáticas en las que se basa el fondo Schroder International Selection Fund Global Climate Change Equity, junto a otras temáticas relacionadas.

El fondo invierte en aquellas compañías que reconocen las amenazas y aceptan los retos tempranamente, o que forman parte de la solución a los problemas relacionados con la emergencia climática. Estas se beneficiarán del crecimiento estructural a largo plazo que el mercado infravalora, combinando la inversión sostenible con uno de los mayores desafíos a los que, más allá de la crisis actual, seguirá enfrentándose el mundo en las próximas décadas.

 

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