Fondos y ETF

La gestión pasiva gana enteros con una fórmula que cuadra el círculo

La gestión pasiva experimenta un continuo crecimiento gracias a sus resultados, bajas comisiones y el desarrollo tecnológico

Gestión pasiva

Aunque Mutuactivos mantiene su sesgo de gestora activa, acaba de lanzar Mutuafondo Renta Variable EE.UU. FI, fondo de gestión pasiva con la menor comisión de los que se comercializa en España y que refleja el interés, cada vez mayor, por parte de los inversores y de las gestoras por estos productos.

En concreto, el fondo de Mutuactivos invertirá en los valores del Dow Jones Industrial, índice compuesto por las 30 compañías más representativas de la bolsa americana.

Luis Ussia, consejero delegado de Mutuactivos, explica las razones que ha llevado a la gestora a apostar por este tipo de productos:

"Para aquellos mercados de renta variable, como el americano, en los que la evidencia muestra que la gestión activa es incapaz de generar valor a largo plazo, la alternativa es ofrecer productos muy competitivos en cuanto a comisiones".

Lo cierto es que la gestión pasiva está experimentando un continuo crecimiento impulsada por sus resultados, las bajas comisiones, el desarrollo de la tecnología y la progresiva desbancarización de la industria. De hecho, el 20% del S&P está controlado por tres gestores pioneras en la gestión pasiva como son Vanguard, BlackRock y State Street.

En el plazo de un año, hay un buen número de fondos españoles que replican índices con rentabilidades alrededor del 30%.

A tres años, sus ganancias también son muy interesantes. En el ranking de los mejores fondos de gestión pasiva, el de ING referenciado al S&P 500 ocupa la primera posición, con una rentabilidad del 32%. Le sigue el Caixabank Bolsa USA con un avance del 31,96%. Uno de Bankia referenciado al Eurostoxx 50 gana el 28,23%.

Según los datos del Observatorio en Gestión Pasiva elaborado por Finizens, compañía especializada en gestión indexada, este tipo de inversión ha crecido 10 veces más que la gestión activa en Europa entre el 2008 y el 2018, últimos datos publicados, y supone ya el 2% de la cuota de mercado en España, aunque todavía muy lejos del 33% que representa en los Estados Unidos y del 20% del resto de Europa.

No obstante, Victor Alvargonzález, socio fundador de Nextep Finance, señala que, a pesar de que el crecimiento de la gestión pasiva es continuo e imparable, todavía tiene que superar dos obstáculos para alcanzar el mismo porcentaje que en Europa. 

"El primero, el diferente tratamiento fiscal que se les da a los ETF o fondos cotizados y, otro, las reticencias de la propia industria bancaria, cuyas comisiones solo estarían justificadas si el inversor recibiera un buen asesoramiento".

De la misma opinión es Paula Mercado, directora de análisis de VDOS, quien recuerda "que los fondos cotizados tienen un tratamiento fiscal similar al de las acciones".

Comisiones

La tecnología ha democratizado las inversiones y ha incrementado la formación financiera del inversor, lo que le ha permitido ser más consciente de las comisiones que abona en los vehículos que contrata.

A esto se une que los fondos de gestión activa, que son los que cobran mayores comisiones, no siempre son los que mejores resultados obtienen.

De acuerdo con el estudio SPIVA de Standard & Poor's, al cabo de un solo año, el 85,21% de los gestores fracasan en el intento de batir al índice.

De este modo, los inversores que apuestan por la gestión activa, en muchos casos, consiguen una rentabilidad inferior a la de los fondos indexados y tienen que pagar una comisión más elevada.

Como explica Álvaro Menéndez, de Fintup, los fondos de gestión activa parten de una situación de desventaja:

"Sea cual sea la rentabilidad del índice de referencia a fin de año, estos productos tienen que superar ese 2-3% que se dejan esos inversores vía comisiones, por lo que el gestor del fondo primero tiene que trabajar para recuperar ese porcentaje en términos de rentabilidad que le saca el índice nada más empezar y, eso, ya no es tan fácil".

José María Luna, de Luna Sevilla Asesores, indica que "hay mercados financieros en los que la gestión indexada aporta más valor (rentabilidad a menores costes) que la media de la gestión activa que invierte en esos mercados de capitales".

En el caso del fondo de Mutuactivos, que invertirá más del 90% del patrimonio en renta variable americana de alta capitalización, bien de manera directa (como pueden ser acciones) o indirecta (como derivados), las comisiones de gestión van desde el 0,25% y el 0,10%.

También ha influido en el auge de la gestión pasiva la aparición de otros actores en el mercado financiero español, como son las fintech Indexa Capital, Finizens o Micappital, que han contribuido a este cambio de mentalidad y a que la comercialización de los fondos de inversión haya encontrado otra vía fuera de la red de distribución bancaria.

Mayor diversificación

Giorgio Semenzato, CEO de Finizens, añade otro elemento a favor de este producto y es que el inversor asume un menor riesgo gracias a una diversificación más elevada. Mercado apunta que esa diversificación se logra a menor coste que con la activa.

Pero en la gestión pasiva no todo brilla. El éxito dependerá de la estrategia en la que invierta.

Es decir, podría ser que ese fondo al replicar un índice esté concentrado en las empresas más importantes de esa región, por lo que puede perderse oportunidades de inversión en pequeñas y medianas empresas de gran potencial, al contrario que los fondos de gestión activa que sí lo incluyen en su portfolio.

La volatilidad es otro punto a tener en cuenta cuando se invierte en fondos indexados, ya que, al acudir a índices, el inversor debe estar preparado para sufrir los vaivenes provocados por determinados episodios geopolíticos así como importantes correcciones.

Si el inversor no tiene suficiente información puede llevar a cometer errores como vender sus posiciones antes de tiempo impactando en la rentabilidad de su cartera.

Los dos estilos

¿Gestión activa o pasiva? ¿Por qué estrategia debe apostar el inversor? A pesar de que son dos estilos completamente distintos no son excluyentes, como señala Alvargonzález, que apuesta por construir una cartera en la que tenga cabida distintos fondos.

"Elegir un fondo de gestión pasiva te permite acceder a una región, a un índice o un incluso una temática, mientras que la gestión activa incorpora productos que el gestor justifica por sus resultados o por sus consejos de inversión, por anticiparse a determinadas tendencias".

Con esta idea también coincide Semenzato, quien añade que incorporar una estrategia de gestión pasiva, con un enfoque largoplacista tendrá la máxima rentabilidad posible tanto en un mercado bajista como alcista.

Por su parte, Mercado explica que para elegir bien el fondo, el inversor debe definirse: "Saber cuál es su perfil (si es conservador, moderado o agresivo) o el tipo de fondo en el que quiere invertir (renta variable o fija)".

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