Piden reducir los módulos de IRPF tras las pérdidas de producción en cultivos

Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura ha pedido una reducción en los módulos del IRPF en la Declaración de la Renta de 2017[…]

Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura ha pedido una reducción en los módulos del IRPF en la Declaración de la Renta de 2017 de agricultores y ganaderos extremeños, que estén acogidos al régimen de estimación objetiva, ante lad pérdidas de producción y de reducción de la viabilidad de las explotaciones.

Así lo han planteado a la Consejería de Medio Ambiente y Rural, Políticas Agrarias y Territorio de la Junta para que, a su vez, la haga llegar al Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente y sea tramitada así ante el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas a fin de que se modifiquen los índices de estimación objetiva para el IRPF 2017.

La petición se basa en que 2017 "ha sido nefasto" desde el punto de vista meteorológico por la extrema sequía que viene padeciendo el campo extremeño, las olas de calor y las importantes tormentas registradas en los meses de mayo, julio y agosto.

Asegura que estas circunstancias excepcionales afectaron a todos los sectores agroganaderos, generando importantes pérdidas económicas por el descenso de la producción y afectando, junto al incremento paulatino de los costes de producción y a la reducción de los precios en origen, a la rentabilidad de las explotaciones.

Cooperativas Agro-Alimentarias Extremadura entiende que son las administraciones quienes deben que generar políticas que corrijan estas desigualdades, como son medidas de política fiscal para paliar en cierto modo las pérdidas que sufre el sector productor como eslabón más débil de la cadena alimentaria.

Según aseguran, la ausencia de precipitaciones, sobre todo en septiembre y octubre, ha provocado pérdidas importantes en el sector de la aceituna, especialmente en el olivar de secano, que llegan a superar el 50 por ciento de la producción de aceituna de mesa y que asciende al 100 por ciento en el Norte de Cáceres.

La climatología adversa es la causa también de las pérdidas de producción vitivinícola en Extremadura, que ha descendido un 42 por ciento respecto a la pasada campaña, siendo más acusada en algunas zonas, especialmente en las de secano como Tierra de Barros, con una bajada en la producción del 50 por ciento en uva tinta y el 30 por ciento en uva blanca.

Estas mismas condiciones han afectado a otros cultivos como el de higo, con importantes descensos de hasta el 70 por ciento; la castaña, con pérdidas de un 25%, el maíz o el arroz (20%), afectado también por la escasez de materias activas necesarias para combatir el problema de la proliferación de malas hierbas.

Las altas temperaturas provocaron problemas en algunos cultivos hortícolas que anteriormente no se habían registrado o al menos con tanta virulencia, como en los de tomate, melón y pimiento; e influyeron en la floración de la fruta de hueso en general.

Por el contrario, en el cultivo de la cereza fueron las tormentas registradas en mayo las que generaron una pérdida de producción de hasta un 75% para los afectados, originando esta situación una pérdida del 40% de la producción de cerezas de algunas localidades.

En el caso de los cereales de invierno, la escasez de lluvias y las altas temperaturas han provocado la pérdida de la totalidad de producción de girasol en secano en Extremadura y del 80% en diversas comarcas cacereñas, así como en toda la Campiña Sur, mientras que en el resto de la región las mermas han sido del 10%.

En el caso de la ganadería, el año 2017 ha sido desastroso para la ganadería en extensivo debido a la sequía, que ha incrementado los gastos de las explotaciones ganaderas en un 30% respecto al año anterior, debido a que los ganaderos han tenido que suplementar al ganado, al carecer de comida en el campo, de forma similar a una explotación intensiva con piensos concentrados y paja, que han incrementado su precio.

A ello se añade que las grandes inversiones que han debido realizar numerosas explotaciones ganaderas para acarrear agua, al quedarse sin ella de forma natural, y abrir nuevos pozo, construir aljibes y charcas e incluso comprar agua.

En el sector apícola, la campaña 2017 podría calificarse igualmente como nefasta desde el punto de vista productivo, siendo probablemente la peor campaña apícola desde hace más de 30 años.

A las bajas registradas durante la invernada, se sumaron además las pérdidas de colonias de abejas (fundamentalmente enjambres de reposición) como resultado de la alta depredación producida por el abejaruco sobre las colmenas por la escasez de otros insectos como consecuencia de la sequía.

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