Ingenio, habilidad y mucho trabajo en equipo para resolver un "enomisterio"
Las dos únicas salas de escapismo de Logroño, "The cathedral quest" y "Eureka", se han asociado para diseñar un juego[…]
Las dos únicas salas de escapismo de Logroño, "The cathedral quest" y "Eureka", se han asociado para diseñar un juego itinerante para grupos en torno al mundo del vino, que plantea a los jugadores un "enomisterio" y que deben resolver aplicando su ingenio, su habilidad y mucho trabajo en equipo.
"Winers", diseñado para jugar en una bodega, una casa rural o una empresa, se estrenará el próximo 15 de diciembre en un merendero particular, aunque su puesta de largo está prevista para el próximo día 30, en un acto en "La gota de leche", ha confirmado a Efe una de sus promotoras, Iratxe Arana, impulsora de "The cathedral quest".
El escapismo propone una aventura de ocio para grupos de entre dos y cinco personas, quienes tienen una hora de tiempo para descifrar un misterio mientras permanecen encerradas en una habitación, donde deben encontrar pistas, resolver acertijos, accionar llaves y desentrañar códigos para poder salir.
"Observación, lógica y mucho trabajo en equipo" son fundamentales para resolver cada misterio, ha explicado Arana, quien puso en marcha su negocio en febrero de este año, convencida de que era la primera empresa de este tipo que se instalaba en la capital riojana.
Totalmente "camuflado" en una discreta oficina de la céntrica calle Portales, esta treintañera instaló un minucioso decorado para resolver el asesinato de un bodeguero.
Simultáneamente, la pareja formada por David Llorca y Tahití Lorenzo abrían también en febrero, en la cercana calle Bretón de los Herreros, la empresa "Eureka", donde han ubicado una sala ambientada en torno a "La orden secreta del vino", un "enoenigma", pero con pruebas diferentes.
Las dos emprendedoras optaron por esta iniciativa tras regalar un bono-sesión en otra ciudad a sus respectivas parejas, ambas salieron "enamoradas" de la actividad y decidieron ponerlo en marcha en Logroño, aunque entonces aún no se conocían entre ellas.
"Todo lo que pasa dentro de la sala, se queda dentro", ha recalcado Arana, por lo que piden a los participantes que no desvelen nada del juego a personas que no hayan asistido a la sesión.
Lo ideal es que los grupos tengan entre tres y cuatro componentes, aunque podrían llegar a ser hasta cinco, pero cuantos más miembros hay, más difícil es que se pongan de acuerdo entre ellos en la estrategia que tienen que seguir para desvelar el misterio.
Los juegos tienen "fecha de caducidad", que suele ser unos dos años, ya que los escapistas no suelen repetir experiencia y es el tiempo que tarda en "quemarse" esa actividad.
Los jugadores tienen entre 20 y 40 años, asisten a estas sesiones durante el fin de semana, algunos de ellos para disfrutar de un bono regalo y otros, recomendados por jugadores que ya han probado la sala.
Las dos empresas, que no se consideran competencia entre ellas, se pasan jugadores de una sala a la otra, especialmente si les llegan grupos muy grandes.
Fruto de la colaboración entre ambas salas ha surgido "Winers", el juego itinerante que estrenarán la próxima semana y cuyo nombre es un juego de palabras entre las palabras en inglés ganadores (winners) y vino (wine).
"El escapismo engancha, y mucho", según Lorenzo, por lo que no pasan más de quince días sin que se desplace con su pareja a comunidades cercanas para probar todas las salas de escape que les de tiempo.
Tras conocer a otros empresarios del norte de España, se asociaron para poner en marcha "Norte Scapes", la primera ruta formada por doce salas situadas en ciudades de La Rioja, Cantabria, Navarra, País Vasco y Navarra, cuyos jugadores deben completar en el plazo de doce meses y obtener así "el pack del escapista", formado por una mochila, una taza y más objetos.
La moda de los juegos de escapismo apenas lleva en Europa una década, desde que abriese la primera sala en Budapest (Hungría), cuyo promotor puso en marcha una franquicia, que después se ha extendido por otros países.
Solo en Barcelona hay casi 80 salas de escape, ha detallado Lorenzo, mientras que en toda España ha calculado que habrá más de 200 empresas con unas 300 salas.
Después de casi diez meses, están comenzando a recibir jugadores de Logroño porque, según Arana, "a la gente le cuesta, es una ciudad muy tradicional y este es un juego que apetece solo si alguien lo recomienda", de modo que la mayoría de los 600 grupos que ya han pasado por sus salas proceden de Pamplona y del País Vasco.
La promotora de "The cathedral quest", licenciada en Bellas Artes, sostiene que para poner en marcha una iniciativa empresarial de este tipo se necesita "creatividad y mucha imaginación", además de ser jugador.
Según Llorca, quien es rotulista y diseñador gráfico, ha reconocido que la mayoría de los impulsores de estas actividades tienen una formación relacionada con el arte y también deben tener "don de gentes" porque, en ocasiones, hay que dar "un pequeño empujón" a los jugadores si se atascan con alguna pista.
Observando a los jugadores, "descubres cómo es el ser humano" y sus peculiaridades porque en cada juego siempre alguien hace algo de forma diferente, ha concluido.
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