Hostelera rural reconoce que internet "da miedo" pero la recompensa es grande
La joven Mayte de Dios, hija de una familia hostelera de un pequeño pueblo de Zamora, ha reconocido hoy, tras[…]
La joven Mayte de Dios, hija de una familia hostelera de un pequeño pueblo de Zamora, ha reconocido hoy, tras expandir su negocio a tres continentes, que internet "da mucho miedo, pero merece la pena porque es una recompensa muy grande".
Con motivo de la presentación del programa Digitalizadas, pensado para la alfabetización digital de 5.000 mujeres del rural de España y el fomento de su empleabilidad, en un acto presidido por la Reina Letizia en el compostelano Hostal de los Reyes Católicos, tres protagonistas han comentado cuál ha sido el impacto de las nuevas tecnologías en sus vidas.
Una de ellas, Mayte de Dios, ha desvelado que su familia tiene un hotel con restaurante y albergue, abierto hace doce años, en una pequeña localidad por la que pasa el Camino de Santiago.
Después de completar sus estudios, regresó a su casa y decidió enfocarse "al cien por cien" al negocio "a través de las redes sociales": "Gracias a eso nos hemos podido expandir", ha resumido.
Ahora su establecimiento tiene "el doble o el triple de clientela" que entonces, llegada de múltiples puntos de Europa, Japón y Estados Unidos.
"Da mucho miedo, pero merece la pena porque es una recompensa muy grande. Aunque no tengáis una página web, empezad por las redes sociales, que de verdad merece la pena", ha recomendado a más de un centenar de asistentes.
María José Álvarez, llegada desde una localidad de la provincia de Sevilla, vivió una grata experiencia gracias a la tecnología, pues hacía ganchillo como afición, y ahora lo vende "por todo el mundo".
"Realmente no es tan difícil. Con un ordenador y una conexión en vuestra casa podéis hacer lo que queráis", ha subrayado sobre un vínculo con internet que, en la práctica, supone "un escaparate abierto al mundo".
Desde A Coruña llega Carmen Cao, que aunque ahora reside en la ciudad, proviene de un asentamiento más pequeño en la misma provincia.
Compró en su día un ordenador para una hija que tiene una discapacidad y veía facilitada su actividad gracias al teclado, pero ella "solo lo manejaba cuando lo limpiaba".
Un día decidió apuntarse a un curso y, poco a poco, aprendió los secretos de la informática, que hoy le permite comunicarse con amigas que tiene a distancia.
Las nuevas tecnologías sirvieron como ayuda "emocional y psicológica" para ella: "Animo a otras mujeres como yo a que vayan, se apunten y aprendan", ha sugerido.
Estas tres protagonistas han recomendado a las mujeres del rural que tenga la oportunidad, que aprovechen Digitalizadas, el proyecto impulsado por Google.org, la Fundación Mujeres y la Fundación Cibervoluntarios, para dar un salto personal y profesional.
.