¿Funciona o no el objetivo de inflación de la FED?
Una vez que Jerome Powell asumió la presidencia de la Reserva Federal el pasado 5 de febrero, algunos de sus[…]
Una vez que Jerome Powell asumió la presidencia de la Reserva Federal el pasado 5 de febrero, algunos de sus colegas se dedican a agitar públicamente el debate sobre la estrategia del banco central respecto de los tipos. Tras este impulso por reconsiderar el objetivo de inflación de la Fed del 2 por ciento subyace el miedo a quedarse sin munición para la próxima recesión.
Ahora que los tipos están en mínimos prácticamente históricos, y parece probable que la cosa no vaya a cambiar mucho a corto plazo, a estas personas les preocupa que la Fed no vaya a tener mucho margen para ayudar a la economía cuando las cosas cambien inevitablemente a peor. Consideran que este riesgo podría contrarrestarse revisando de antemano el objetivo de inflación. «El principal problema que tenemos ahora mismo es que tenemos que plantearnos la posibilidad de una nueva normalidad económica que nos obligue a revaluar nuestros objetivos», afirmó el presidente de la Reserva Federal de Filadelfia Patrick Harker en un discurso el pasado 5 de enero.
Evidentemente, cualquier cambio en el enfoque de la Fed tendría implicaciones importantísimas para el sector financiero, los mercados y la economía. Powell aún tendrá que aclarar si cree que la Fed tiene que ponerse manos a la obra con este asunto; sin embargo, el anterior presidente de la Fed Ben Bernanke predijo en una conferencia de gran repercusión de Brookings Institution celebrada el pasado 8 de enero que el banco central afrontará un «debate muy serio» en los próximos 18 meses. Es posible que el legislador también quiera tener algo que decir al respecto, lo que podría complicar los esfuerzos de reestructuración.
Ya se están oyendo diferentes propuestas. Todas ellas tienen como objetivo, de una forma u otra, generar más inflación de media que la actual. Desde que se instauró el objetivo del 2 por ciento en enero de 2012, la inflación se ha mantenido por debajo de este nivel en 66 de los 72 meses transcurridos. Para lograr unos niveles más altos de inflación, la Fed podría tener que mantener los tipos bajos durante más tiempo y rebajar más aún el desempleo. Pero el objetivo último sería subir los tipos a medida que aumenta la inflación para ofrecer más margen para rebajar los tipos en caso de recesión. Este es un resumen de las opciones que se están debatiendo:
1.- Incrementar el objetivo de inflación
En pocas palabras, este paso supondría reconocer explícitamente que un objetivo del 2 por ciento podría haber dejado de ser óptimo en un marco de tipos bajos. La parte negativa es que podría significar un nivel de inflación permanentemente en alza que podría plantear dudas sobre el compromiso de la Fed con su objetivo. ¿Si ya lo han cambiado una vez, por qué no lo iba a cambiar otra?
Por supuesto, también está la duda de si una institución que ha sufrido por alcanzar el porcentaje del 2 por ciento puede moverse por encima de dicha cifra. Entre los partidarios de esta idea están el anterior presidente de la Fed de Minneapolis (y columnista de Bloomberg) Narayana Kocherlakota, el premio Nóbel Paul Krugman y Laurence Ball de la Universidad Johns Hopkins.
2.- Adoptar una horquilla objetivo para la inflación
Si la horquilla rondara en torno al 2 por ciento (entre el 1,5 y el 3 por ciento, por ejemplo) no supondría un cambio muy importante respecto del marco actual, por lo que no suscitaría dudas sobre la credibilidad de la Fed a la hora de combatir la inflación. Asimismo, supondría reconocer una realidad económica: la Fed no tiene la capacidad de acertar con un objetivo de inflación específico. Pero existe el riesgo de que el hecho de marcar una horquilla en lugar de un punto fijo podría suscitar confusión sobre el objetivo concreto de la Fed. Entre los partidarios de este enfoque se incluyen el presidente de la Fed Eric Rosengren, el anterior vicepresidente del banco central Alan Blinder y Charles Plosser, anterior presidente de la Fed de Filadelfia.
3.- Fijar un nivel de precio objetivo
Esto llevaría a la Fed a comprometerse a alcanzar una subida anual del 2 por ciento en los precios a lo largo de un periodo prolongado de tiempo. De este modo, si la inflación se mantiene un tiempo por debajo de este objetivo, los responsables de los tipos se las arreglarían para lograr el objetivo orquestando subidas de precios proporcionales por encima del 2 por ciento. Y viceversa. Ningún país utiliza este método, pero hay modelos económicos que indican que es el que mejor funciona. Entre sus partidarios se encuentran el presidente de la Fed de San Francisco John Williams y Lars Svensson de la Escuela de Negocios de Estocolmo. Pero en la práctica, esta estrategia podría ser difícil de explicar al público y podría provocar que la inflación variara más a lo largo del tiempo. Siendo estrictos, también exigiría que la Fed mantuviera contenida la inflación por debajo del 2 por ciento, corriendo así el riesgo de recesión, si los precios se mantuvieran durante un tiempo por encima de dicho nivel.
4.- Establecer un objetivo de producto interior bruto
Esta estrategia, prima cercana del objetivo de nivel de precio, supondría que la Fed estableciera un objetivo de crecimiento del PIB nominal, que al contrario que el PIB real no se ajusta a la inflación. (De modo que si la inflación sube el 2 por ciento y el PIB sube el 4 por ciento, el PIB nominal subiría un 6 por ciento). Los economistas más partidarios de esta idea, entre los que se incluyen Scott Sumner de la Universidad George Mason, Jeffrey Frankel de la Universidad de Harvard y Bennett McCallum, de la Universidad Carnegie Mellon, sostienen que dejaría a la Fed en una mejor posición para gestionar los shocks económicos como una Gran Recesión porque obligaría al banco central a realizar recortes en la producción y la inflación.
Un inconveniente de este enfoque es que podría desconcertar a un público poco o nada familiarizado con el concepto de PIB nominal. Además, los datos se publican con carácter trimestral, mientras que las estadísticas de la inflación se publican con carácter mensual, y se revisan con frecuencia. Otro inconveniente es que la Fed podría alcanzar un objetivo de PIB nominal del 6 por ciento mediante la combinación de un 3 por ciento de inflación y un 3 por ciento de crecimiento económico o un 5 por ciento de inflación y un 1 por ciento de crecimiento. Una diferencia considerable.
Es probable que el actual debate sobre el marco monetario tarde tiempo en llegar a término, pero podría acabar afectando a las decisiones sobre los tipos a corto plazo, según James Bullard, presidente de St. Louis. Entre tanto, «sugeriría mantener la inflación algo por encima del objetivo de inflación para compensar los recientes fallos a la hora de alcanzar el objetivo por la parte baja», afirmó el pasado 10 de enero en una presentación ante la Sociedad CFA de St. Louis.