Álvarez espera que el uso tradicional de purines se mantenga a medio plazo

La consejera de Desarrollo Rural y Recursos Naturales, María Jesús Álvarez, confía en que los purines y el estiércol se[…]

La consejera de Desarrollo Rural y Recursos Naturales, María Jesús Álvarez, confía en que los purines y el estiércol se puedan seguir extendiendo de la misma forma que hasta ahora más allá de diciembre de 2019 en Asturias.

"Lo que pase a partir de 2019 dependerá del Ministerio de Agricultura, pero confío en que no modifique los criterios el año que viene", ha señalado la consejera de en respuesta a una pregunta formulada en el pleno de la Junta General por la diputada de IU María José Miranda.

En su opinión, Asturias no es un problema en cuanto a las aportaciones de amoniaco a la atmósfera y las características geográficas y climáticas no van a cambiar tampoco en dos años por lo que confía en que las excepciones de las que se beneficiará el Principado hasta finales de 2018 se mantengan a medio plazo.

Álvarez ha incidido en que si España tiene un problema de emisiones de amoniaco superiores a las permitidas, el Ministerio debe poner la mirada en otros territorios y en la incidencia que tienen las explotaciones de porcino, mucho más contaminantes que las de las que se producen desde las granjas de vacuno del Principado.

"La aportación de las ganaderías de Asturias en materia de amoniaco a la atmósfera es mínima y el esfuerzo que se les exigía no tenía relación con la reducción de emisiones", ha añadido.

El 91,31 por ciento de la superficie asturiana que recibe ayudas de la Política Agraria Común (PAC) estará exenta de la nueva normativa de purines, lo que supone 186.582 hectáreas y un 96,14 por ciento de las fincas declaradas en la región.

Así, quedarán fuera de la aplicación de este real decreto las superficies con una pendiente media superior al 10 por ciento, las fincas inferiores a 5.000 metros cuadrados, las explotaciones dotadas de una fosa estanca y cubierta cuando la aplicación se lleve a cabo en días en los que la temperatura media sea inferior a los 12 grados y las parcelas en las que se haga un enterramiento posterior en las 24 horas siguientes.

En el caso del estiércol sólido, el cucho, a las excepciones recogidas en el decreto, que obliga al enterramiento posterior, se añadirá el uso de esta técnica para prácticas agrícolas tradicionales.

La Consejería tiene previsto que estas excepciones estén activas más allá de la vigencia del real decreto que regula el abonado con purines a las que obliga la normativa comunitario para reducir las emisiones de amoniaco y otros gases.

Esta normativa comunitaria, que pretende reducir las emisiones de amoniaco y otros gases, plantea no pueda hacerse el abonado orgánico con sistemas de plato o abanico ni cañones, lo que exigirá nuevos dispositivos que permitan depositar los purines a corta distancia de la tierra.

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