Adif sustituirá la red general de agua de la estación ferroviaria de Toledo

Adif ha adjudicado la sustitución de la red general de agua y la centralización de los contadores de la estación de Toledo, perteneciente a la Línea de Alta Velocidad Madrid-Toledo, por un importe de 28.438,6 euros, ha informado hoy el Ministerio de Fomento.

Estos trabajos, que deberán estar ejecutados en el plazo de un mes, permitirán sustituir la actual canalización general de agua para el consumo humano mediante la instalación de nuevas tuberías de agua independientes, que permitirán el abastecimiento de cada uno de los puntos de la estación, así como la centralización de los contadores en un armario adosado al edificio de los aseos públicos.

El motivo de esta obra es que el ramal principal de abastecimiento, cuyo trazado discurre perimetral al frontal de la estación, se encuentra instalado a una cota muy cercana a la superficie del pavimento en la acera, por lo que el agua se calienta con facilidad provocando la proliferación de microorganismos y la aparición de roturas en la canalización.

Estos trabajos, que han sido adjudicados a Construcciones José Alberto Martín, son complementarios a otras mejoras ya realizadas en la estación de Toledo como la restauración de las farolas históricas de forja o la reparación y rehabilitación de la cubierta, finalizadas el pasado mes de agosto y que supusieron una inversión de 242.669 euros.

De estilo neomudéjar, la estación de Toledo es un claro ejemplo del rico legado patrimonial de la arquitectura ferroviaria española.

El actual edificio comenzó a construirse el 4 de marzo de 1914 y entró en servicio en 1917, sustituyendo a uno anterior de 1857.

Declarada Bien de Interés Cultural, con la categoría de Monumento desde 1991 e integrada en el Patrimonio Histórico Español, es obra del arquitecto Narciso Clavería, marqués de Manila, quien redactó un proyecto cercano a los dos millones de pesetas para la Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante (MZA).

Su planta se desarrolla sobre una superficie de 12.600 m2 y sus elementos constructivos fueron el ladrillo, la piedra, el hierro y el cemento, materiales básicos que se conjugaron de forma notable para erigir un monumento de tal dimensión artística y arquitectónica.

La estación de Toledo está compuesta por un edificio de viajeros del que sobresale una marquesina de hierro sostenida por delgadas columnas y a cada lado del pabellón central existen sendos adosados que continúan el estilo de la fachada principal, aunque son de dos alturas.

Además, en el extremo izquierdo de la estación hay una curiosa torre de reloj, poco habitual en las estaciones, y que imita los minaretes y campanarios de las iglesias construidas en estilo neomudéjar.

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