Empresas globales

Las acciones espaciales llaman a la tierra

Las acciones del sector aeroespacial y de Tesla exprimen, semanas después, el lanzamiento de SpaceX y la NASA. Pero hay que mantener la prudencia: cotizan expectativas “estratosféricas”

El cohete Falcon 9 de SpaceX cuenta con piloto automático para volar y para realizar el acoplamiento, una buena noticia para el desarrollo del coche autónomo.

La compañía SpaceX (fundada por Elon Musk, consejero delegado de Tesla) dio un pequeño paso para la humanidad pero un gran paso para la inversión en el espacio.

Logró poner en órbita a dos astronautas estadounidenses a bordo de un cohete fabricado en colaboración con la NASA, convirtiéndose en la primera compañía privada que logra semejante hito. 

«La tripulación de la expedición 63 da la bienvenida al Dragon Endevour y a los tripulantes del programa comercial a entrar a bordo de la Estación Espacial Internacional», eran las palabras de bienvenida del astronauta estadounidense Christopher Cassidy a los dos hombres que habían protagonizado la hazaña, Robert Behnken y Douglas Hurley

La noticia, seguida por millones de personas en directo, supone un gran avance en el desarrollo de una industria turística cósmica y así lo han interpretado los inversores, que calentaron la cotización de algunas compañías relacionadas con el sector. 

En concreto, Virgin Galactic (competidora de SpaceX en el desarrollo de viajes turísticos al espacio) subió la semana posterior en torno al 2,5 por ciento y ya acumula una revalorización de casi el 40 por ciento en lo que va de año; mientras que la empresa de satélites Maxar Technologies incrementó su valor en un 8,5 por ciento. 

«Creemos que las implicaciones del lanzamiento para la economía del espacio son significativas», explicaba el analista Adam Jonas, de JP Morgan, en un informe enviado tras conocerse la noticia.

También Tesla se vio beneficiada por estos vientos de cola por el hecho de compartir consejero delegado y algunas tecnologías con SpaceX (que no cotiza en bolsa).

Escaló el 7,25 por ciento ese día, de manera que ya prácticamente ha recuperado todo lo perdido durante el crash del coronavirus, situándose cerca de los máximos históricos que tocaba el pasado mes de febrero, en los 917 dólares por acción. Así, la compañía se revaloriza un 113 por ciento en lo que va de ejercicio.

«El éxito de SpaceX al lograr uno de los retos más sofisticados de la ciencia tiene un efecto directo en la percepción de la gente, de los inversores y del Gobierno en la capacidad de Musk para liderar y ejecutar», también como consejero delegado de Tesla, aseveraba Jonas.

Tampoco puede subestimarse la publicidad que supone para Tesla el hecho de que su primer ejecutivo apareciese rodeado de personalidades de la importancia institucional del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump (que se refirió a Musk como un «gran cerebro»); o el vicepresidente del país, Mike Pence, que asistieron a la ceremonia del lanzamiento, realizado desde las instalaciones de la NASA en Cabo Cañaveral, Florida.

Otros logros de la operación

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Y es que, más allá del avance que el propio lanzamiento supuso para el desarrollo de una industria turística espacial, también esconde otros logros.

Por ejemplo, el cohete Falcon 9 de SpaceX cuenta con piloto automático para volar y para realizar el acoplamiento, una buena noticia para el desarrollo del coche autónomo, que actualmente sufre una caída de la inversión por la pandemia de coronavirus. 

Asimismo, SpaceX ha sido capaz de reducir los costes de la operación gracias, entre otros gestos, a la reutilización de las aeronaves.

Y el coste es un asunto que preocupa sobremanera a los inversores por mucho que los viajes espaciales de estas compañías estén diseñados para un público de poder adquisitivo muy elevado. El objetivo es hacer que la experiencia sea accesible para el máximo de personas posible.

Si bien, es preciso extremar la prudencia con cualquiera de estas inversiones, según las fuentes consultados. Para empezar, porque se trata de compañías que están cotizando expectativas de futuro (a bastante largo plazo) y no realidades. Y lo están haciendo por todo lo alto.

En el caso de Virgin Galactic, se trata de una inversión que podría calificarse, incluso, de especulativa, pues aún no genera ventas significativas (aunque ha registrado reservas por varios cientos de millones de dólares para unos viajes espaciales que no ha iniciado).

En fase muy inicial

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«Actualmente, es muy complicado poder valorarla porque todavía está en una fase muy inicial, teniendo en cuenta que la viabilidad económica de las compañías en fases tan tempranas suele pender de un hilo, de que los inversores aporten capital para financiar los proyectos y, luego, lograr que este genere beneficios», explica Darío García, analista de XTB

Asimismo, este especialista ve «complicado» que alguien quiera pagar un viaje de este tipo (a los precios que se esperan), sabiendo que lo único que le van a poder ofrecer es hacer fotos a través de una ventanilla.

Por eso, él nunca dedicaría una parte muy importante de la cartera a esta compañía.

«A nivel de inversión, podría ser interesante siempre que destinemos la menor fracción posible de nuestro capital a un valor así. Porque, si repunta, lo hará mucho. Y, si cae, también. Podría ser un valor exótico dentro de una cartera muy diversificada», añade.

Celso Otero, gestor de Renta 4, comparte su diagnóstico. Reconoce que el valor ha tenido recorrido en el último año (ha multiplicado por tres su precio desde 2019, hasta los 15 dólares, aunque llegó a rozar los 40 antes de la crisis del Covid-19), pero prefiere no entrar en negocios tan inmaduros y complicados de valorar.

«Va a destruir caja durante varios años, al estar en una fase tan inicial. Y, luego, ¿qué tamaño de mercado puede tener esto dentro de diez años?, ¿cuántos jugadores va a haber? ¿Qué márgenes va a tener? No lo sé. Ahora mismo, hay demasiadas incógnitas. Se puede sacar mucha rentabilidad pero yo prefiero perdérmela», dice.

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El caso de Tesla es distinto, aunque comparte similitudes. La compañía goza del favor de los inversores por ser el fabricante de coches eléctricos líder en el mundo, con el 20 por ciento de la cuota, seguido de la china BYD y de BMW, según datos de HIS Markit publicados por el fabricante alemán. 

Puesto que el avance de los coches eléctricos es imparable en un mundo cada vez más preocupado por luchar contra el cambio climático, las cifras de Tesla van a dispararse, deben pensar los inversores que hayan apostado por ella.

Sin embargo, los expertos advierten de que esa tesis de inversión hace aguas, en el momento actual.

Uno de sus defectos es el elevado precio al que cotiza actualmente Tesla, que ha llevado al propio Musk a decir que su compañía «está demasiado cara». Y probablemente no le falte razón. 

«Tesla tiene casi el mismo valor bursátil que media docena de compañías de coches europeas. Es cierto que es líder en desarrollo tecnológico, pero lo normal es que BMW y las japonesas se vayan poniendo al día y cogiéndole terreno. Está en máximos por las expectativas que crea. Descuenta que va a tener unos beneficios enormes y que se va a quedar con gran parte de la industria de la automoción», explica Jorge Ufano, de GPM brokers.

Los múltiplos así lo revelan. En concreto, el PER de Tesla es de 248 veces, mientras que el de Volkswagen se sitúa en un mucho más modesto 12. 

Además, hay que tener en cuenta que Tesla anunció en el primer trimestre del 2020 su entrada en beneficios por primera vez en la historia y es prácticamente seguro que la crisis del Covid-19 la hará regresar al terreno de los números rojos. 

«Este segundo trimestre está cien por cien impactado por el Covid-19 y la acción no hace más que subir», advierte Darío García al respecto.

¿El Apple de los coches?

Otero comparte la visión de García: «Por ahora, a Tesla le está yendo bien porque el resto de competidores están más atrasados. Pero es un mercado altamente competitivo y con márgenes deprimidos. Veremos si se convierte en el ‘Apple de los coches’, consiguiendo mantener una diferencia significativa de margen respecto a la competencia o si, a medida que los competidores vayan adaptándose al segmento en el que ha sido dominante, le van comiendo terreno con unas cadenas de distribución y montaje más potentes que las suyas. Al fin y al cabo, son compañías con más experiencia que Tesla», apunta el gestor de Renta 4.

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