Empresas globales

Gilead y Astrazeneca. El matrimonio 'imposible' que prenderá la chispa corporativa

Los rumores de fusión entre Gilead Sciences y Astrazeneca afrontan numerosos obstáculos, entre ellos políticos, pero a buen seguro prenderá la mecha corporativa que animará al sector farmacéutico

Los rumores de fusión entre Gilead Sciences y Astrazeneca afrontan numerosos obstáculos, entre ellos políticos, pero a buen seguro prenderá la mecha corporativa que animará al sector farmacéutico

La pandemia del coronavirus ha revolucionado a las grandes farmacéuticas internacionales, hasta el punto de plantearse fusiones que en otro momento habrían parecido imposibles.

Es el caso de la británica Astrazeneca, promotora de una de las vacunas más prometedoras contra el coronavirus y de Gilead Sciences, dueña del único medicamento aprobado en los Estados Unidos, el remdesivir.

Según adelantó Bloomberg, ambas compañías entablaron conversaciones informales de cara a una posible fusión, que de prosperar daría como resultado la mayor operación corporativa de la industria, con una capitalización conjunta superior a los 200.000 millones de euros, algo menos de la quinta parte del PIB de España.

La farma de moda

Es cierto que Gilead Sciences es ahora la farmacéutica de moda, prácticamente gracias al remdesivir. Sin embargo, las ventas potenciales del fármaco no irán más allá de los 7.700 millones de dólares, según calcula Geoffrey Porges, analista de SVB Leerink.

Al fin ya al cabo, toda la polvareda que ha levantado este medicamento se disipará en cuanto aparezca la vacuna, a la que los gobiernos dirigirán su inversión, y en donde Astrazeneca está muy bien colocada.

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Incluso en este caso, la farmacéutica británica tiene incentivos para comprar Gilead. En primer lugar, porque necesita crecer, mejorar sus flujos de caja e incrementar la inversión en I+D. Además, el tamaño importa.

El tamaño aleja a los rivales

En el recuerdo está el intento de Pfizer de hacerse con Astrazeneca hace seis años, y con el mercado en plena efervescencia, el matrimonio con Gilead blindaría al grupo británico frente a futuras adquisiciones.

Habría que tener mucho músculo para opar a este gigante, el segundo mayor del mundo después de la suiza Roche.

Por otro lado, el movimiento de Astrazeneca también puede cuadrar con un intento de impulsar las ventas, y su cotización, aprovechando la exposición de Gilead al coronavirus, explican en el Sabadell. 

Obstáculos políticos

Pero no será fácil que esta fusión llegue a buen puerto. Primero, porque habría que encajar las piezas desde el punto de vista financiero, lo que en un sector en ebullición se complica todavía más por el temor de los ejecutivos a pagar múltiplos excesivos.

Y luego están las derivadas políticas, quizás las más decisivas. Y es que el Ejecutivo de Donald Trump trataría por todos los medios de torpedear una operación que podría llevar a Londres una de las farmacéuticas más prometedoras de momento.

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En plena pandemia, con la amenaza de un rebrote planeando sobre Wall Street y las elecciones a la vuelta de la esquina, supondría un coste demasiado elevado para el presidente estadounidense.

También hay otras razones. Por ejemplo, Peter Welford, analista de Jefferies, considera que es poco probable un acuerdo dado el escaso fundamento estratégico de Astrazeneca en este momento.

Conexión ejecutiva

Con todo, el acuerdo no se puede dar completamente por defenestrado. Y es que hay una curiosa conexión entre los ejecutivos de ambas compañías que podría facilitar las negociaciones.

En concreto, el CEO de Astrazeneca, Pascal Soriot, tendrá que sentarse codo con codo con el director ejecutivo de Gilead, Daniel O’Day, y ambos ya coincidieron trabajando juntos en Roche.

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Por eso, la idea de levantar un gigante para competir cara a cara con su antigua compañía puede ser muy tentadora. Además, varios gerentes de Gilead son excolegas de Astrazeneca, lo que podría ser un factor importante para impulsar la operación.    

La chispa

El acuerdo es complicado, pero la noticia sí que prenderá la chispa y devolverá al foco informativo el debate sobre las fusiones en el sector farmacéutico, siempre sometido a gran presión por ganar escala e impulsar la innovación.

Así, dice Ana Gómez, analista de Renta 4 Banco, "las compañías están mirando atentamente el mercado por si pudieran surgir oportunidades interesantes", aunque al mismo tiempo apuntan a la prudencia para ver el impacto del Covid-19 en los negocios

En este sentido, los expertos del Sabadell ven "favorable que el sector vuelva a animarse con operaciones de cierta envergadura", especialmente en compañías con nuevos fármacos".

Ello podría suponer una buena tesis de inversión para algunas farmas de tamaño medio-grande como Sanofi, recalcan estos expertos, aunque que este escenario en el momento actual aún es prematuro.  

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