Economía y política

Mutualización de la deuda: el miedo que atenaza a Europa

Los ministros de Economía y de Finanzas se reúnen en un nuevo intento de sacar adelanta una respuesta conjunta con una gran división entre el Norte y el Sur entorno a la mutualización de la deuda

Mario Centeno

Hoy el foco se centrará en el nuevo intento del Eurogrupo de desbloquear la respuesta conjunta a la crisis económica provocada por la pandemia de Covid-19.

Hay tres propuestas sobre la mesa, pero la que más reticencias está levantando es la de mutualización de la deuda, propuesta exigida por los países del Sur, especialmente italia y que es rechazada por sus vecinos del Norte, fundamentalmente Alemania, Países Bajo y Austria porque supone repartir el riesgo.

Precisamente fue el 25 de marzo, cuando los líderes de nueve países, incluida Francia, Italia y España, enviaron una carta al Presidente de la Unión Europea  declarando: “Necesitamos trabajar en un instrumento de deuda común emitido por una institución europea para recaudar fondos en el mercado ”.

Se hablaba por primera vez de los llamado coronabonos,  lo que implica emisión de bonos por una entidad europea centralizada. En la actualidad los países acuden a los mercados primarios, mientras que el BCE, por ejemplo, se dedica a comprar en los mercados secundarios. 

Esta entidad debe contar con la adecuada capacidad de pago y la deuda estarían totalmente en sus libros, con lo que se repartiría el riesgo. 

Este debate ·"podría crear nuevas grietas en el proyecto europeo", señala Fabrizio Pagani, de la gestora Muzinich & Co. Y ya se ha visto después de una reunión de 16 horas en la que los ministros de Economía y Finanzas fueron incapaces la noche del martes al miércoles de llegar a un acuerdo. 

El problema no es el debate en sí, si no que este debate y la imposibilidad de llegar a un acuerdo pone en riesgo los principios de solidaridad de la Unión Europea y su propia supervivencia. 

Dos opciones más

Los defensores del status quo pueden confiar en la compra de activos. lanzado por el Banco Central Europeo (BCE) en los últimos semanas, lo que equivale, a través de diferentes programas, a más más de un billón de euros hasta fin de año. El problema es que el organismo compra en el mercado secundario, cuando los estados emiten en el primario.

La segunda opción, que es la que parece que más fuerza está cobrando, con el permiso de Italia, es el mecanismo MEDE, diseñado tras la anterior crisis y que podría estar dotado de hasta 500.000 millones con un fondo destinado para el desempleo.

Pero, para activar el ESM, un país debe aceptar un programa de reformas específico y bastante articulado (llamado "Condicionalidad") y someterse a un sistema de verificaciones e inspecciones del Mecanismo Europeo de Estabilidad, del Consejo Europeo y del BCE.

Aquí la clave sería el grado de soberanía que perdería el país que lo recibiera, aunque todo apunta a que las condiciones no serían muy fuertes, o incluso no habría condiciones. 

Aparte de eso, Francia y España también reclaman un fondo de solidaridad que se encamine a la recuperación una vez que pase la emergencia sanitaria. 

La tercera opción tiene que ver con el principio de mutualización total. 

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