Economía y política

La tasa de morosidad baja a pesar del incremento de dudosos. ¿Cuál es la clave?

El saldo de los dudosos en abril aumenta pero baja la tasa por el incremento del volumen por encima de los 1,214 billones de euros

Sede del Banco de España

La morosidad bancaria, que es la diferencia de los créditos impagados frente a la financiación total, bajó en abril respecto a marzo a pesar de la crisis económica provocada por la pandemia de coronavirus y al incremento del desempleo ha tenido impacto en los dudosos. Esto se debe a que el mayor volumen de créditos reduce el porcentaje como consecuencia del aumento de los préstamos ICO. 

Así, según los datos publicados por el Banco de España, el porcentaje se situó en el 4,75% en abril y mantiene la senda bajista que se inició en 2013 cuanto tocó el techo por encima del 13%.

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En marzo de 2020 la tasa de morosidad se situó en el 4,80% y en febrero en el 4,82%.

Cabe destacar que estos datos se recogieron durante el mes de abril en el que estaba vigente el estado de alarma. El dato del PIB que se dio a conocer a finales de abril registró una caída histórica en el 5,4%, la mayor intertrimestral desde que comenzó la serie histórica en 1979.

El desempleo también registró un notable incremento al cerrar el primer trimestre en una tasa del 14,4%.

Leve incremento de los créditos dudosos

No obstante, a pesar de este recorte de la tasa, los créditos dudosos registraron un leve incremento respecto a marzo.

Estos se incrementaron hasta los 57.590 millones de euros en abril, mientras que en marzo se situaron en los 57.340 millones, aunque el mínimo del año se registró en febrero, con poco más de 57.030 millones de euros.

A pesar de estas subidas, la tasa baja por el incremento del volumen de los créditos en en vigor, que incluye el concedido por las entidades financieras hasta finales de abril, que avanzó hasta 1,214 billones de euros desde los 1,195 billones que sumaba el mes anterior.

No se situaba en una cifra tan alta desde junio de 2019, cuando se situó en los 1,212 billones de euros.

Detrás de este incremento está detrás la concesión de los préstamos ICO concedidos a los afectados por la crisis. 

En cuanto a los deudores a la vista, éstos también experimentan un retroceso, 25.949 millones de euros, frente a los 27.131 del mes anterior. 

El impacto de las moratorias

Como consecuencia de la crisis, el Gobierno aprobó una moratoria de los créditos tanto para particulares y empresas.

De esta forma, los bancos españoles concedieron a sus clientes 65.559 moratorias en el pago de hipotecas hasta el 30 de abril, un 29% de las 228.322 solicitudes que recibieron, de acuerdo con los criterios establecidos en las medidas de apoyo a familias, trabajadores y colectivos vulnerables recogidos en el Real Decreto

En comparación interanual, la morosidad ha mejorado en 0,95 puntos, aunque el saldo de impagados era bastante más elevado entonces (68.844 millones).

Mejora de la mora

La mora conjunta de bancos, cajas y cooperativas también mejoró, en cuatro centésimas, hasta el 4,71%, mientras que en comparación interanual la caída fue de un punto porcentual. 

En los establecimientos financieros de crédito, que financian fundamentalmente bienes de consumo, la mora se mantuvo en el 6%, nivel que no alcanzaba desde noviembre de 2017, también ayudada por las moratorias para los créditos.

La morosidad bancaria comenzó a subir en la pasada crisis de 2009

La morosidad comenzó a dispararse con la crisis de 2009, cuando alcanzó el récord del 13,618% en 2013, cifra que no recogía los activos dañados como impagos en créditos o inmuebles adjudicados ya que un año antes se habían trasladado al banco malo o Sareb.

En cambio, el mínimo histórico se registro en 2006 cuando se situó en el 0,719% La tasa de créditos dudoso marcó mínimo histórico en el 0,719% en diciembre de 2006, y empezó a subir a partir de entonces, aunque el avance vertiginoso tendría lugar a partir de 2009.

En estas cifras incluyen el cambio metodológico en la clasificación de los EFC, que, desde enero de 2014, dejaron de ser considerados dentro de la categoría de entidades de crédito.

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