Economía y política

¿El BCE podría comprar acciones?: “Nunca digas nunca”

Un miembro del consejo de gobierno del Banco Central Europeo ha incrementado las especulaciones sobre esta posibilidad al dejar la puerta entreabierta durante una entrevista

La presidenta del BCE, Christine Lagarde.
La presidenta del BCE, Christine Lagarde.

El abanico de herramientas de política monetaria al alcance del Banco Central Europeo se ha ampliado para incluir una que, hasta hace bien poco, parecía totalmente fuera de la hoja de ruta de la institución.

Se trata de la compra de acciones de compañías cotizadas, un extremo que todavía parece muy lejano pero que ha dejado de ser una opción totalmente descartada.

Sobre todo, después de que un miembro del Consejo de gobierno de la institución dijera este fin de semana “nunca digas nunca” cuando fue preguntado por semejante posibilidad.

El instigador de las especulaciones

El autor de las declaraciones fue Robert Holzmann, gobernador de Banco Central de Austria quien, de todos modos, aclaró que de momento no se ha discutido esta opción.

La frase exacta (traducida, al español) fue: “Nunca digas nunca. Si hay necesidad, el tema tendrá que ser discutido. Aunque la discusión por el momento no se ha producido”. Lo dijo en unas declaraciones al diario Die Presse, preguntado precisamente por la posibilidad de que el Banco Central Europeo compre acciones de empresas.

Por ahora, lo que está sobre la mesa son las compras de bonos de gobiernos e, incluso corporativos.

En todo caso, hay que tomar las declaraciones de Holzmann con prudencia pues, desde que asumió el cargo el año pasado, este economista ha expresado públicamente su opinión sobre diferentes temas de política monetaria que no necesariamente han coincidido con las decisiones de la institución.

Por ejemplo, ha dicho abiertamente que hay que reducir el objetivo de inflación del Banco Central Europeo (cercano pero por debajo del 2 por ciento, que nunca se alcanza) y también ha criticado las tasas negativas adoptadas por la institución.

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Asimismo, asevera que pidió que se retrasara la decisión adoptada la semana pasada, de ampliar el programa de compra de bonos.

El BCE , al ataque

En concreto, el BCE anunció la semana pasada una ampliación de su programa de estímulos para luchar contra  la crisis económica provocada por la pandemia de coronavirus (la peor desde la Segunda Guerra Mundial).

Recargó su Programa de Emergencia Pandémica, conocido por sus siglas en inglés como PPE, con 600.000 millones de euros. Además, lo extendió hasta junio de 2021 o hasta que acabe la crisis del coronavirus.

Esta ampliación superó ampliamente las estimaciones de los analistas, que esperaban un incremento de las compras de 500.000 millones de euros, puesto que al ritmo actual el programa se acabaría en octubre de este año.

Asimismo, el Banco Central Europeo extendió el programa del coronavirus en seis meses más, ya que la fecha estimada para su fin era diciembre de este año.

En todo caso, el mercado ya descuenta que el BCE irá más allá de este programa e, incluso, algún analista ha lanzado la idea de la compra de acciones.

“El mercado empieza a descontar que, del lado europeo, el Banco Central Europeo podría pasar también a la compra de bonos basura y otro tipo de ETF. El soporte del mercado es, desde ese lado, claro”, ha dicho el portavoz de eToro en España, Javier Molina, al respecto.

Existen pocos precedentes en el mundo de compra de acciones por parte de un banco central para estimular la economía. Pero sí hay un regulador que aventaja a Europa en este sentido.

El ejemplo de Japón

Se trata de Banco de Japón y lleva años haciendo política monetaria expansiva de este tipo. En concreto, el banco central nipón inició el programa de compra de fondos cotizados (ETF) sobre el Nikkei en 2010. Intentaba reflotar la economía nipona tras el shock de 2008.

Y ha seguido haciéndolo. En marzo pasado, por ejemplo, la entidad japonesa compró 800 millones de su bolsa.

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El problema de este tipo de medidas es que han convertido al Banco de Japón en el mayor comprador de bolsa de su país, de manera que su balance ha llegado a superar el PIB del país.

Asimismo, esto contribuye a inflar el precio de las acciones y a mantener el precio del dinero artificialmente bajo.

Por desgracia, el programa no ha logrado impulsar a la economía, que sigue estancada.

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