Tres millones de nuevos votantes decidieron la salida de Europa
Abstencionistas en las legislativas, los movilizó el resentimiento hacia el 'establishment', la rabia en zonas laboristas y un sentimiento de ver su identidad atacada
El referéndum que selló la marcha británica de la Unión Europea fue decidido por 2,8 millones de personas que no habían acudido a las urnas en las últimas elecciones generales y tampoco probablemente en anteriores comicios y que, contra los cálculos de las firmas de sondeos que creían que el aumento de la participación sería neutral, votaron en su inmensa mayoría por el 'Brexit'.
Ésta es la conclusión a la que ha llegado Matt Singh, director de Number Cruncher Politics (NCP), una firma que proporciona análisis de tendencias políticas a compañías financieras e instituciones. Su conclusión se basa en la exacta correlación entre las áreas en las que hubo un mayor porcentaje del voto por el 'Out' y las que tuvieron un mayor aumento de la participación respecto a las elecciones de 2015.
La última predicción de NCP antes del voto fue la victoria de los partidarios de la permanencia en la UE por 52,7% contra 47,3%, casi igual que la obtenida por el sondeo realizado con la metodología más creíble, el del Centro Nacional de Investigación Sociológica (NCSR). Corrigiéndolas por la emergencia de 2,8 millones votando en su mayoría al 'Out', se reproduce el resultado del referéndum.
Según análisis de la sociología electoral británica, los abstencionistas persistentes son jóvenes idealistas a los que no satisface ninguna opción y trabajadores de 'cuello azul'. La participación en el referéndum, 72%, fue notablemente más alta que en elecciones generales recientes: 66% (2015), 65% (2010), 61% (2005) y la más baja en la historia electoral, 59%, en 2001.
Matthew Goodwin, autor de 'Revolt on the Right' (Revuelta en la derecha), enumeró en un debate organizado por el grupo de estudios Policy Exchange, varios factores que movilizan a ese electorado: creciente resentimiento hacia la elite política, falta de repuestas del sistema de Westminster, rabia en áreas laboristas. El voto del 'Brexit' sería otra manifestación de «la paulatina erosión del apoyo a los partidos».
Eric Kaufmann es otro profesor universitario, canadiense, que ha publicado análisis llamativos sobre tendencias demográficas en diferentes países y, en su último libro, 'Shall the Religious Inherit the Earth?' (¿Heredarán la tierra los religiosos?), señala al profundo efecto que tendrá en las próximas décadas la mayor tasa de natalidad entre poblaciones religiosas y su declive entre laicas.
Aunque reconoce que existen diferencias regionales, generacionales y económicas en el voto del 'Brexit', su investigación de los datos de sondeos sobre valores culturales e identitarios realizados en Reino Unido muestra que hay una más fuerte correlación entre quienes querían el 'Brexit' y son partidarios de la pena de muerte o de «dar latigazos en público o algo peor» a los delincuentes sexuales.
Reto liberal
Para Kaufmann, «la identidad es más influyente en el resultado que la economía, se ven como un grupo blanco en declive». Poco más del 30% de votantes pertenecientes a minorías étnicas optaron por el 'Brexit'. Son las «diferencias invisibles» entre grupos las que marcan la escisión más significativa, que define, con insatisfacción porque no es exacta, entre «autoritarios» y «liberales».
«Son reacios al cambio, no a los cambios institucionales sino a los que afectan a su sentimiento de identidad, y que intentan revertir hacia una sociedad tal como la recuerdan, idealizada. Ese malestar no va a desaparecer», decía Kaufmann después del debate. Se expresa en el voto del 'Brexit' como en la popularidad de Donald Trump. La inmigración es un factor, pero el sentimiento de declive grupal es más amplio.
Matt Singh, que ha identificado el auge en la participación militante contra el estado general de las cosas como el factor que burló los sondeos, considera que ilumina tendencias políticas: «Ha sido una larga aspiración de los políticos, en primer lugar de los de la izquierda, recuperar a los no votantes. Este referéndun les dio la oportunidad de votar contra algo, el 'establishment', y millones acudieron». La interpretación llega en un momento en que el Partido Laborista libra una batalla interna relacionada con este fenómeno. Su líder, Jeremy Corbyn, fijó la recuperación de los votantes perdidos como estrategia central, y atrae a sus seguidores por ser 'antiestablishment'. Sus rivales creen que para ganar elecciones necesitan ganarse a los electores moderados.