Salvador Távora: Entre la escena y el toro

El dramaturgo y coreógrafo Salvador Távora, considerado renovador del teatro andaluz, toreó de novillero, sin llegar a tomar la alternativa,[…]

El dramaturgo y coreógrafo Salvador Távora, considerado renovador del teatro andaluz, toreó de novillero, sin llegar a tomar la alternativa, pero la muerte del rejoneador Salvador Guardiola el 21 de agosto de 1960 marcó un punto de inflexión en su carrera y a partir de ahí se volcó en la escena.

Salvador Távora había hecho el paseíllo como sobresaliente en el Coliseo Balear de Palma de Mallorca a las órdenes del rejoneador Salvador Guardiola, en la tarde del 21 de agosto de 1960.

Guardiola, hijo del terrateniente y ganadero del mismo nombre, estaba culminando la lidia de ejemplar llamado 'Farruco' y marcado con el hierro de Manuel Muñoz Aguilar.

Cuando se disponía a clavar el rejón de muerte, la montura se encabritó propinándole un fortísimo golpe en la cabeza a su jinete, que quedó tendido en el ruedo con los brazos en cruz.

Salvador Távora fue el encargado de dar muerte al astado mientras se confirmaban los peores presagios: Salvador Guardiola, su jefe de filas, había fallecido a consecuencia de las gravísimas lesiones craneales sufridas.

Aquel tremendo percance también supuso el fin de la declinante carrera taurina de Salvador Távora, que se había iniciado en la profesión en el ambiente taurino que aún prestaba el Matadero Municipal, próximo a su barrio del Cerro del Águila.

Toreó de novillero sin llegar a tomar la alternativa, alternando con su faceta de cantaor pero la muerte de Guardiola marcó un definitivo punto de inflexión.

A partir de ahí se volcó en el mundo de la escena. Unos años después, en 1971, llegaría la creación de 'La Cuadra', su propia compañía teatral. Pero el toro y su universo no iban a desaparecer del peculiar imaginario sensorial del dramaturgo sevillano en algunas de sus más recordadas creaciones.

Távora, de hecho, revolucionó cualquier fórmula teatral incluyendo la lidia de un toro bravo en el espectáculo 'Carmen', que sumaba la presencia de una banda de cornetas y tambores con la salida de un astado que era lidiado en medio del montaje.

Especialmente recordada es la representación de 'Carmen' en la plaza de la Maestranza de Ronda, que prestaba el mejor envoltorio escénico a la imaginación de Távora que sí vio prohibida su propuesta por las autoridades de la Generalitat de Cataluña cuando quiso llevar el espectáculo completo a la plaza Monumental de Barcelona.

El dramaturgo del Cerro del Águila volvió a tirar de ese imaginario cuando fue requerido para poner en pie el espectáculo diario de la extinta Feria Mundial del Toro, que se celebró en el Palacio de Exposiciones y Congresos de Sevilla entre 1998 y 2009 bajo el impulso del ganadero, también fallecido, Leopoldo de la Maza y Falcó.

Távora volvió a sumar la presencia de las reses bravas a la mitología de la Baja Andalucía -en colaboración con el rejoneador y ganadero Álvaro Domecq- en una serie de montajes que sirvieron para clausurar cada jornada de aquella muestra organizada por la Unión de Criadores de Toros de Lidia.

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