Puerto Rico confía en beneficiarse de la "tensión" entre Trump y México
El secretario del Departamento de Desarrollo Económico y Comercio (equivalente a ministro de Economía) de Puerto Rico, Alberto Bacó Bagué,[…]
El secretario del Departamento de Desarrollo Económico y Comercio (equivalente a ministro de Economía) de Puerto Rico, Alberto Bacó Bagué, cree que el país podría obtener "ventajas colaterales" de la "tensión" entre la administración del futuro presidente norteamericano Donald Trump y México.
"Estoy viendo mucha preocupación de empresas norteamericanas para invertir en México, y Puerto Rico puede ser una alternativa", argumenta Bacó en una entrevista con Efe, en alusión a su situación de Estado de Libre Asociación a los Estados Unidos.
"Cuando se aprobó el Nafta (Tratado de Libre Comercio de Norteamérica), Puerto Rico sufrió mucho", añade, porque el acuerdo abrió a México el acceso a los Estados Unidos, que hasta entonces era una de las ventajas competitivas del país.
"Puerto Rico perdió mucha inversión que se fue a México", explica, una situación que ahora podría revertirse porque la posición de Trump con respecto al país vecino tiene "más tensión".
Así, ante la eventual ruptura o debilitamiento del Tratado -que "definitivamente" beneficiaría a Puerto Rico- "puede haber unos desarrollos que traigan ventajas colaterales".
Bacó se encuentra en España como parte de un viaje oficial encabezado por el gobernador saliente de Puerto Rico, Alejandro García Padilla, con el objetivo de impulsar al país como "puerta de entrada a los Estados Unidos" para las empresas españolas.
Para ello, además de su menor carga tributaria, el país ha impulsado un programa para empresas emergentes y ha fomentado la conectividad aérea con el continente.
También trabaja para atraer cadenas hoteleras españolas como NH, Barceló, Hotusa..., que se unirían a Meliá, al tiempo que destaca las oportunidades de inversión en el ámbito energético y farmacéutico.
Estas medidas pretenden rescatar la economía de un país que se encuentra en "crisis fiscal", como la define el secretario, con impagos desde hace un año, y que actualmente está protegido de demandas de acreedores por la denominada "Ley Promesa", cuyo efecto vence en febrero.
La Ley confiere además "las herramientas para renegociar la astronómica deuda" de más de 60.000 millones de dólares, una cuestión en la que se muestra optimista, y coloca las cuentas públicas bajo la lupa de una Junta de Control Fiscal.
Precisamente esta Junta ha rechazado el plan fiscal presentado por el gobierno saliente -que cede el puesto al electo Ricardo Rosselló en enero- al considerar que se basa en hipotéticos fondos adicionales aportados por los Estados Unidos.
Frente a esto, Bacó defiende su plan, que descarta la austeridad y apuesta por sostener las cuentas públicas gracias a la renegociación de la deuda y la aprobación de "legislaciones para promover aún más el desarrollo económico".
Estas "legislaciones" son fundamentalmente dos: equiparar los sistemas de salud y bienestar social con los Estados Unidos -"contribuimos igual, pero no tenemos paridad"- y un programa para que las empresas estadounidenses que operen desde Puerto Rico puedan repatriar el dinero a una tasa más baja -"no cuesta nada" a la Federación y dejaría ingresos en la isla-.
A esto añade que "va a haber un crecimiento (económico) acelerado" gracias a la atracción de nuevas empresas, como muestra que incluso con la "nube negra" fiscal la situación ha mejorado.
"Nuestro plan no es aceptable a ellos, pero eso no quiere decir que no sea un buen plan", argumenta, al tiempo que admite que, previsiblemente, la Junta "va a tomar decisiones de austeridad", algo ante lo que "el pueblo se va a manifestar, estamos seguros".
"Los miembros de esa Junta son gente profesional y creo que cuando estudien la problemática, quizá lleguen a las mismas conclusiones que nosotros", añade.
A esto se añade que el pasado lunes el Comité de Transición reveló que el déficit del país ronda los 6.000 millones de dólares, por encima de los 3.500 millones reconocidos, algo que Bacó desmiente.
"Se quiere decir que es sorpresa y no lo es", explica, "hemos estado diciendo que hay unos déficits profundos que vienen de administraciones anteriores", una cuestión que en su opinión también se resolverá al renegociar la deuda y obtener nuevos fondos.
Bacó confía en que el gobierno entrante dé "continuidad" a las medidas económicas puestas en marcha y en que la eventual reducción del gasto se haga con "medidas de eficiencia gubernamental" que no resulten "drásticas".