Paso a los mejores
No entiendo los motivos por los que el presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, no afronta ya la necesaria remodelación de[…]
No entiendo los motivos por los que el presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, no afronta ya la necesaria remodelación de su ejecutivo. Si tenía dudas sobre la aceptación que ha tenido entre los españoles el trabajo que han realizado sus ministros en este primer año de legislatura, ahí están los resultados de los últimos barómetros del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Todos pierden el paso, con la excepción de la ministra de Defensa Carme Chacón. Pero los que salen peor parados son los ministros que tienen mayor responsabilidad en la gestión de la crisis.
La valoración del vicepresidente segundo y ministro de Economía, Pedro Solbes, se desploma. Nadie duda de que Solbes ha sido un gran ministro, de una trayectoria brillante. Pero esta crisis le ha pillado ya en el ocaso de su carrera y le ha desbordado. No cuenta con el empuje y la ilusión que se necesitan para hacer frente a este exigente escenario económico. Pide a gritos el relevo.
La otra vicepresidencia mantiene a duras penas el aprobado, a pesar de que Teresa Fernández de la Vega tampoco está dando la talla en esta crisis. Esta incansable trabajadora ha demostrado que es una gran política con el viento a favor. En cuanto se han torcido las cosas, se ha quedado sin argumentos. Sus comparecencias, desde que la economía cambió de rumbo, se reducen a decir que "vamos salir de esta crisis", pero sin precisar cómo y cuándo. Y su enfado de hace unos días con los secretarios de Estado, a los que recriminó que no eran conscientes de la situación que atravesamos, se lo puede aplicar a ella misma, que sólo ha empezado a reaccionar cuando le han llegado noticias de que peligra su sillón.
Los españoles tampoco sienten aprecio por ministros como Miguel Sebastián (pocos ministros lo han hecho tan mal y han dicho tantas tonterías en doce meses. Debería volver a la Universidad a enseñar teoría, porque de la práctica, de la vida real no tiene ni idea), Celestino Corbacho, Magdalena Álvarez o Beatriz Corredor.
No voy a caer en la tentación, como hacen Rajoy y sus palmeros, de culpar a Rodríguez Zapatero de esta crisis. Nuestro presidente no es responsable de este terremoto financiero global. Sí lo es, en cambio, de mantener, cada día que pasa, un equipo bastante mediocre, que ha demostrado no estar preparado para dar respuesta a la crisis.
Los cambios no pueden esperar. Y que no se queden sólo en el área económica. Hay otros ministerios y puestos cercanos al presidente que no se sostienen. Los ciudadanos no están cansados únicamente de los Solbes, Migueles Sebastianes o Celestinos Corbachos de turno... tampoco comprenden qué aportan las Bibianas, las Pajines, los "Pepiños"...
Ante esta situación de emergencia, un presidente tiene que rodearse de los mejores. Y esos, de momento, no aparecen por ninguna parte.