Museo del Diseño pone en valor la publicidad en hojalata, cartón y baldosa
El icónico mayordomo de Netol, el jinete de Nitrato de Chile o el ave de Gallina Blanca son algunos de[…]
El icónico mayordomo de Netol, el jinete de Nitrato de Chile o el ave de Gallina Blanca son algunos de los protagonistas de la nueva exposición del Museo del Diseño, un recorrido por la historia de los anuncios publicitarios a través de 250 piezas de hojalata, cartón y baldosa, de entre 1890 y 1950.
Comisariada por la directora del centro, Pilar Vélez, la muestra ha sido posible gracias al Museo de Manises (Valencia) y a la colección del barcelonés Mateu Llinàs, quien hoy ha comentado que lleva 40 años interesado por el mundo de la ilustración y el diseño publicitario, hasta el punto de contar con más de 3.000 piezas.
Vélez ha comentado que uno de los objetivos es reafirmar que Barcelona ha sido una de las "ciudades líderes en el mundo de la publicidad desde el siglo XIX".
A la vez, se quiere poner de manifiesto que los objetos que se exhibirán entre mañana y el 31 de marzo de 2019 en los doce ámbitos expositivos "son también documentos, la imagen de una época, la memoria de unos años, explican un momento de nuestra historia".
No ha obviado que fueron unas piezas que se incorporaron al paisaje cotidiano, colocadas en lugares estratégicos y muy concurridos, lo que contribuyó a su popularidad, ya fuera en los núcleos urbanos, en las paredes de casas aisladas junto a una carretera o como figuras recortadas a tamaño real en tiendas y grandes almacenes.
De hecho, Mateu Llinàs ha rememorado que desde pequeño se acostumbró a verlos en los pueblos del Empordà a los que acudía con su familia o en el casco antiguo de Sarrià, donde lo que más le llamaba la atención desde que la descubrió fue una "impecable" placa en hojalata de la compañía de seguros de La Catalana, diferente porque la mayoría de estas piezas estaban " oxidadas".
Vélez ha considerado que hoy puede verse como una "publicidad ingenua", pero "tenía su impacto", e incluso políticamente incorrecta como se puede comprobar en una de las hojalatas de Chocolates Uña de Valladolid con la representación de unos niños armados con espadas y pistolas que persiguen y lanzan ladrillos contra un perro que les ha "robado" una tableta. "Hoy sería una imagen imposible", ha apostillado.
Por otra parte, todas las imágenes expuestas son el símbolo de "una etapa en la que la industrialización y la publicidad van de la mano".
La exposición abarca un periodo en el que se inicia la fabricación intensiva de bienes de consumo, que van desde productos de alimentación a vinos, cavas, productos farmacéuticos, de higiene, perfumes, tabaco o maquinaria.
La ciudad de Manises fue el epicentro de la realización de letreros y carteles cerámicos, en una fábrica como la de Francisco Lahuerta, mientras que Badalona se convirtió en la capital de la "lata" y en Barcelona hubo muchas imprentas dedicadas al soporte en cartón.
Mateu Llinàs cree que la muestra debe servir, asimismo, para dar visibilidad a artistas y talleres litográficos que "hicieron posibles estas piezas", desde Manén, Bassa i Pagés o Madriguera, a nombres como el del húngaro establecido en la capital catalana Géza Géza Zsolt, el prolífico Pere Casas Abarca o el madrileño Rafael de Penagos.
Reconociendo que la exposición puede transmitir una "cierta nostalgia", su comisaria la ha recomendado a las generaciones más jóvenes, que podrán descubrir quién era el personaje de Cerebrino Mandri, la niña de Tintas Iberia, el perro de La Voz de su Amo o el caballero de Varon Dandy.
También el camarero de chocolate Amatller, la niña de Maggi, la pareja de Perfumería Parera, el empleado de los almacenes de bacalao Federico Heredia o la mujer de color de Ron Negrita.
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