México y España aúnan idiosincracias para unir culturas en torno a Calderón
México y España han aunado idiosincracias para enlazar dos culturas en torno a Calderón de la Barca, en el que[…]
México y España han aunado idiosincracias para enlazar dos culturas en torno a Calderón de la Barca, en el que será mañana el estreno en España de "La hija del aire", un drama filosófico y simbólico sobre el uso del poder, que ha cosechado un gran éxito en el país iberoamericano.
El festival "Olmedo Clásico" acogerá este estreno de una obra que pone en escena la Compañía Nacional de Teatro de México en colaboración con Acción Cultural Española, y que ha sido versionada por el español José Gabriel López Antuñano y dirigida por el también español Ignacio García.
La primera diferencia que se hizo evidente cuando García viajó a México para preparar el montaje fue "el ritmo de la narración", ha explicado a Efe uno de los actores del montaje, Antonio Rojas, ya que en el país iberoamericano "se habla más despacio y, en esta obra, el ritmo de decir el verso es vertiginoso".
Este cambio les llevó a pensar que el público mexicano "pudiera encontrar compleja la escenificación, pero aceptó de inmediato ese cambio en el ritmo de dicción", de ahí que ha confiado en que en España la obra, que han ensayado durante tres años y medio, sea "igual de bien recibida la obra".
"La hija del aire" es una creación bastante compleja de un autor que "ya es complejo de por sí", con un original que constaba de 7.300 versos que López Antuñano ha reducido en más de la mitad, que trata sobre la ambición e incide "en la paradoja entre la forma en que se eligen a los gobernantes y lo que se quiere para el futuro".
"Es un tema actual, como todos los que plantean los autores del Siglo de Oro, de ahí que los Clásicos no pasen nunca de moda, que además se ha trasladado a la situación de hoy en día de Siria", ha explicado Rojas, quien espera que, tras Olmedo y Huelva, la gira se extienda a otras ciudades españolas.
En ella, además, el público español va a poder ver a un elenco de actores "que cambia cada dos años en solo un 20%, para dar relevo a nuevas generaciones pero manteniendo un bloque unido que se dedica las 24 horas del día al teatro, gracias a las becas de residencia que otorga el gobierno mexicano".
Eso ha permitido a la Compañía Nacional de Teatro de México contar con un repertorio de 50 obras en nueve años de vida, "y poder ir a matices más sutiles y aunar sensibilidades diferentes para abrir brecha en la profundidad de las obras en contacto directo con el espectador", ha señalado.
Y esa relación estrecha con el público es lo que sigue manteniendo con más vida que nunca a los Clásicos, porque "sorprende" la conexión que crean "incluso a aquellos que lo rechazan de partida porque ya viven en la era de las redes sociales y se relacionan de una manera más simple con el resto de personas".
"Los autores clásicos apelan a la profundidad del lenguaje, que es lo que nos constituye como sociedad, y se vuelven provocadores para el espectador contemporáneo, por eso el teatro siempre estará vivo y el público, sea de donde sea, seguirá buscando esa riqueza", ha reflexionado Antonio Rojas.
Este actor y profesor ha confesado que, a pesar de su experiencia con el teatro clásico, que le ha llevado a Almagro en dos ocasiones, cuando llegó Ignacio García a México sintió "que no sabía nada", porque el "choque cultural" ante la forma de trabajar del director español fue "importante", si bien "el resultado ha sido magnífico y enriquecedor".
Y el fruto de esa colaboración entre España y México se podrá disfrutar mañana, en Olmedo, por primera vez fuera del país iberoamericano, en un festival que sigue apostando por la internacionalización para elevar aun más su prestigio y abrir puertas a nuevas propuestas culturales.
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