Los ambiciosos planes ecónomicos de Putin chocan con un panorama adverso
Los ambiciosos planes del presidente de Rusia, Vladímir Putin, de situar la economía de su país entre las cinco mayores[…]
Los ambiciosos planes del presidente de Rusia, Vladímir Putin, de situar la economía de su país entre las cinco mayores del mundo los próximos años chocan con un panorama que en 2019 se presenta adverso, tanto por las sanciones occidentales como por la inestabilidad de los precios del crudo.
"Necesitamos entrar en otra liga de economías. Creo que es completamente posible ocupar el quinto lugar" en el mundo, dijo este jueves el número uno del Kremlin en su tradicional rueda de prensa de fin de año.
El mandatario, que apoyó su optimismo en el hecho de que por primera vez en 8 años el país tiene superávit presupuestario (2,1 % del PIB), entre otros pocos datos positivos, advirtió no obstante de la necesidad de acometer cambios estructurales en la economía, extremadamente dependiente de la exportación de hidrocarburos.
Según las previsiones, el producto de las ventas al exterior de gas y petróleo conformará el próximo año el 41,3 % de la partida de ingresos de los presupuestos.
La disminución que se observa en los precios del crudo podría convertirse en tendencia en los próximos meses, con el consiguiente impacto en las finanzas rusas.
"La situación en los mercados mundiales del petróleo ha cambiado, y estos cambios seguirán acentuándose", escribió en su blog el economista Ígor Nikólaev, al advertir de que los acuerdos de recorte de producción no influirán mayormente en la dinámica de los precios del crudo.
Este cambio de paradigma el experto lo atribuye a la "segunda ola" de la revolución del petróleo de esquisto, que llevó a Estados Unidos a convertirse en agosto pasado en el primer productor mundial de crudo.
Según Nikoláyev, la extracción de petróleo no convencional será rentable con un precio de entre 40 y 50 dólares por barril.
"El año que se avecina será también bastante complejo, porque hay muchos riesgos vinculados con la oscilaciones del precio del petróleo y la incertidumbre sobre las sanciones", dijo a Efe Serguéi Drovbyshevski, director de Investigación Científica del Instituto de Economía Política Yegor Gaidar.
Agregó que según la previsiones del Instituto, la economía rusa crecerá el próximo año entre el 1 % y el 1,5 %, y que "no se espera un crecimiento nulo o negativo, como pronostican algunos expertos".
Al mismo tiempo, Drobyshevski indicó que este pequeño crecimiento "creará en la población una sensación de estancamiento y, lamentablemente, no habrá cambios positivos en la conducta de los consumidores".
"Para convertirnos en la quinta economía del mundo tenemos que crecer a un ritmo anual del 3 %", señaló el economista, que agregó que se trata de un objetivo difícilmente alcanzable, debido a al estado de los mercados mundiales, la situación política internacional y el comportamiento de la economía global.
"El pesimismo se extiende por las diversas ramas de la economía", diagnosticó, a su vez, Gazeta.ru, uno de los medios digitales más visitados y citados del país.
De acuerdo con un reciente estudio de Alfa-bank, la mayor entidad bancaria privada de Rusia, casi el 60 % las pequeñas empresas están dispuestas a cambiar su campo de actividad y modelo de negocio debido al incremento del pesimismo frente las perspectivas de la situación económica y de la capacidad adquisitiva de la población.
Además, la mitad de las pequeñas empresas ha registrado una disminución de sus beneficios y un tercio de ellas ha perdido clientes.
El mandatario declaró en su rueda de prensa anual que la economía del país se ha adaptado a las sanciones occidentales y que, independientemente de lo que haga Moscú, Occidente busca con estas restricciones quitarle terreno a Rusia como competidor.
"La primera conclusión es que Putin y las autoridades rusas, en general, no tienen la intención de hacer ni harán ningún esfuerzo significativo por reconciliarse con Occidente", escribió Tatiana Stanóvaya, experta del Centro Carnegie de Moscú.
En su opinión, el presidente ruso "claramente subestima el nivel de impacto de las sanciones en la economía del país", que según algunos economistas han supuesto una merma de orden del 6 % del PIB desde que fueron impuestas en 2014.