Líder estudiantil capturado por la Policía al salir de una misa en Nicaragua
Un líder estudiantil fue capturado por la Policía Nacional al salir de una misa en un municipio del noroeste de[…]
Un líder estudiantil fue capturado por la Policía Nacional al salir de una misa en un municipio del noroeste de Nicaragua, informaron hoy los manifestantes en la ciudad de Chichigalpa.
Gerson Suazo, de 24 años, fue detenido anoche por un grupo de agentes en la parroquia de San Blas, donde participaba en una misa de apoyo al obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, quien denunció ser víctima de una "campaña de represión y terrorismo" en medios del Gobierno.
Minutos antes de su arresto, Suazo había lanzado globos con los colores azul, blanco y amarillo, en representación de las banderas de Nicaragua y del Vaticano.
Suazo es uno de los líderes estudiantiles de Chichigalpa que han encabezado protestas contra el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, según los denunciantes.
Los policías también capturaron a Claudia Monjarrez y Cristhian Meléndez, quienes participaban en una vigilia para exigir la liberación de Suazo, agregaron.
Además, los manifestantes señalaron que Galo Gradiz, de 33 años, un ciclista que acostumbraba a recorrer Managua con una bandera de Nicaragua, fue capturado el sábado al sureste de la capital.
En un vídeo distribuido en redes sociales se ve cómo Gradiz es abordado por tres camionetas con policías especializados en operativos contra el crimen organizado.
Organismos humanitarios insisten en que los arrestos sin orden judicial y sin un delito previo son considerados "secuestros" y llaman a los jóvenes capturados "presos políticos".
Esas organizaciones calculan que en Nicaragua hay al menos 558 "presos políticos", mientras el Gobierno, que reconoce 200 capturados, los tilda de "terroristas" y "golpistas".
La oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos han responsabilizado al Gobierno de "más de 300 muertos", así como de ejecuciones extrajudiciales, torturas, obstrucción a la atención médica, detenciones arbitrarias, secuestros y violencia sexual, entre otras violaciones de los derechos humanos.
Organizaciones locales hablan, además, de hasta 528 muertos en la crisis de Nicaragua.
Ortega, quien reconoce 199 víctimas, niega cualquier responsabilidad y asegura que se enfrenta a un intento de "golpe de Estado".
Las protestas contra Ortega y su mujer, la vicepresidenta Rosario Murillo, comenzaron el 18 de abril pasado por unas fallidas reformas de la seguridad social, que derivaron en exigencias de renuncia del mandatario, ante los muertos registrados en las manifestaciones.
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