Las verdades absolutas (también) se derrumban

Cuidado con las verdades absolutas, porque también pueden fallar. No es normal que en uno de los "mejores sistemas financieros[…]

Cuidado con las verdades absolutas, porque también pueden fallar. No es normal que en uno de los "mejores sistemas financieros del mundo" -tal y como se mantenía hasta hace poco de forma tajante-, una caja como la castellano-manchega reduzca su beneficio más de un 80% en apenas un año, surjan rumores de compra por parte de otras entidades y todo siga igual. Si la situación que vive CCM la estuviera protagonizando cualquier banco del país, se habrían multiplicado los hechos relevantes, se habría suspendido su cotización y los inversores estarían a la espera de obtener información y transparencia.

Y eso es lo que precisamente necesita el sistema financiero español en general, y algunas cajas en particular. Hasta que no se reconozca la exposición al mercado inmobiliario que tienen las entidades regionales y, más aún, hasta que no se sepa cuánto valen realmente las propiedades de bancos y cajas, nada se podrá hacer: de nada servirán las fusiones si sus responsables no son capaces de averiguar con qué activos cuentan cada una; de nada valdrá que Unicaja o Ibercaja estén dispuesta a hacerse con CCM si nadie se atreve a realizar una valoración objetiva del ladrillo.

Es muy difícil -por no decir imposible- que una caja de ahorros desaparezca, gracias al respaldo autonómico con el que cuentan... También era imposible, hasta hace poco, que el precio de la vivienda bajara "porque siempre subirá"; que los bancos cerraran el grifo del crédito "porque es de lo que viven"; que en España hicieran falta recapitalizaciones "porque el sistema es muy fuerte"; e incluso que se planteara nacionalizar parte de la banca...

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