El petróleo pone en jaque al mercado, con los analistas valorando un Brent a 150 dólares

El crudo llegó a rozar los 110 dólares la semana pasada, incrementando el miedo a la inflación y a nuevas subidas de los tipos. En este contexto, BOFA ve el petróleo en 150 dólares en su escenario más adverso

El petróleo ha vuelto a dar un susto a los inversores esta semana, con el Brent superando los 107 dólares por barril y llegando a rozar los 110 en algunos momentos.

La tensión en Oriente Medio es la principal causa de esta crisis energética, al amenazar los flujos de suministro de petróleo y mantener al mercado energético pendiente de cualquier nuevo episodio de escalada. 

Esta semana, el repunte ha estado vinculado, entre otros factores, al avance de los hutíes, aliados de Irán en Yemen. 

En el frente geoestratégico, el conflicto en Oriente Medio se traslada también al Mar Rojo, donde los ataques hutíes, aliados chiíes de Irán en Yemen, siguen mermando la producción de petróleo saudí, en mínimos desde 1990. Además, los hutíes tomaron ayer la ciudad portuaria de Mocha, clave para controlar el Estrecho de Bab-el-Mandeb, metiendo más presión al precio del crudo”, explican los analistas de Bankinter. 

El Brent se relaja, pero el riesgo no desaparece 

La tensión en el precio del crudo se moderó este viernes (y se encuentra lejos de los 126 dólares que llegó a tocar en abril, en los máximos de la guerra). Pero, aun así, el balance semanal fue igualmente preocupante, a medida que el mercado revisa sus expectativas sobre la duración y la gravedad del conflicto en Oriente Medio. 

Bank of America ve un precio de 83 dólares pero no descarta niveles de 150 dólares 

En este contexto, Bank of America ha revisado al alza su previsión de precios para el petróleo.  

En su escenario escenario base, sitúa el Brent en 83 dólares por barril durante el segundo semestre de 2026 y en 75 dólares para 2027

La hipótesis central de la entidad sigue siendo que los flujos a través de Ormuz se normalizarán progresivamente y que se evitará una prolongación del conflicto.  

Si bien, estas previsiones se complican en caso de que las interrupciones sobre los flujos de petróleo se prolonguen hasta finales de año. En ese caso, Bank of America contempla un Brent en una horquilla de entre 95 y 120 dólares por barril.  

Y si el conflicto desembocara en daños importantes sobre las infraestructuras energéticas de Oriente Medio, el precio podría llegar a alcanzar los 150 dólares

“Más disrupciones podrían llevarlo hacia los 120 dólares, mientras que unos daños generalizados en las infraestructuras energéticas podrían llevar los precios hasta los 150 dólares”, resume el banco. 

El diésel afronta una situación todavía más complicada 

Más allá de eso, el informe de Bank of America introduce una advertencia importante: el principal impacto de la guerra no se está produciendo tanto en el mercado del crudo como en el de los productos petrolíferos. 

Las existencias de diésel y gasolina se han reducido hasta niveles próximos a mínimos, mientras que los problemas en varias refinerías, especialmente en Rusia, han restringido todavía más la oferta.  

El banco advierte de que, si las dificultades persisten, una nueva fase de reducción de la demanda podría llevar el precio del gasóleo ICE hasta una horquilla de 1.600-1.800 dólares por tonelada, equivalente a hasta 240 dólares por barril. 

El mercado de crudo ha contado, en cambio, con algunos mecanismos de amortiguación, como las rutas alternativas utilizadas por Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, los escoltas navales estadounidenses en Ormuz, las liberaciones de reservas estratégicas y el aumento de las exportaciones rusas de crudo, que han contribuido a compensar parte de las interrupciones. 

De hecho, Bank of America calcula que el aumento de los flujos a través de Ormuz junto con las rutas alternativas llegó a cubrir en julio hasta el 60 % de los flujos de crudo previos a la guerra. 

El escenario puede cambiar si vuelve la diplomacia 

El riesgo, por tanto, sigue siendo elevado, pero también existe una vía para que el petróleo vuelva a bajar.  

Bank of America considera que un nuevo acuerdo entre Estados Unidos e Irán, un incremento de la producción de la OPEP+ o una mayor oferta de productores ajenos al cártel podrían devolver al mercado a una situación de superávit el próximo año. 

“Por ahora, una oferta inferior a la esperada, la caída de los inventarios y la incertidumbre geopolítica probablemente mantendrán elevados los riesgos sobre el precio del petróleo a corto plazo, pero un nuevo acuerdo entre Estados Unidos e Irán o un alto el fuego entre Rusia y Ucrania podrían permitir una rápida reversión”, señala el banco. 

Mientras tanto, el repunte de la energía añade una dificultad adicional a los bancos centrales. “Esta presión al alza en la energía obliga a los bancos centrales a mantener un sesgo ‘hawkish’”, apuntan desde Renta 4.  

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