Las personas en el centro de todo: también en las empresas

En un contexto donde lo digital gana cada vez más terreno, las personas se sitúan sin embargo en el centro[…]

En un contexto donde lo digital gana cada vez más terreno, las personas se sitúan sin embargo en el centro de todo. También en las empresas, donde su talento es primordial para crear los nuevos modelos de negocio del siglo XXI.

Esta mirada fijada en el individuo es la perspectiva bajo la que la Asociación de Directivos y Ejecutivos de Aragón (ADEA) ha enfocado su novena convención, que reúne hoy en Zaragoza a un millar de responsables de empresas.

Las experiencias de más de una decena de líderes de equipos han tratado de arrojar hoy un poco más de luz sobre una cuestión compleja: si la tecnología está cambiando nuestras vidas y nuestros hábitos, ¿cómo lo hace con las personas?

"Esto no va de tecnología, las personas son las que tienen que dar ese salto digital", ha explicado en la conferencia inaugural el director digital de Estrella Galicia, Juan José Delgado, quien desarrolló su carrera profesional en Amazon Europa del 2014 al 2017.

Como ha evidenciado Delgado, los nuevos ecosistemas que se generan en una era en la que todo está conectado están siendo utilizados como plataforma de crecimiento de compañías que duplican su valor año a año, como las tecnológicas 'Google', 'Apple' o 'Amazon', ha citado.

Cambios y nuevas conexiones que han dado lugar a las conocidas como empresas 'start-up' o, lo que es lo mismo, empresas emergentes de rápido crecimiento, normalmente con un modelo de negocio disruptivo y relacionado con la tecnología.

Un entorno de emprendimiento que conoce bien Jorge Dobón, fundador de 'Demium Startups', una incubadora de negocios que crea estas compañías desde cero, cuando no existe la idea ni tampoco el equipo.

Para su empresa, "poner a las personas en el centro" es sinónimo de conciliación, de transparencia en los salarios, de hacer que el trabajador sienta que forma parte de la empresa o de crear espacios abiertos de trabajo común en vez de despachos.

Este joven de 29 años, que creó su primera empresa a los 20, describe al emprendedor del siglo XXI con un perfil que dista de la tradicional visión del empresario de décadas atrás: tiene que ser un líder empático, creativo, apasionado y que promueva negocios de impacto social, que a la vez sean rentables.

Y, además, tiene que "tener hambre" porque, ha asegurado, emprender es sinónimo de esfuerzo y "no viene regalado".

Este emprendedor ha vaticinado una próxima década en la que serán las personas con talento las que decidan dónde quieren estar (y no las empresas), en la que la salud emocional será primordial en las organizaciones y en la que triunfarán los nuevos modelos de formación no reglada.

Y precisamente la educación ha sido el tema central de otro de los coloquios, en el que se han puesto encima de la mesa las grandes preguntas de la sociedad digital, los retos de la ciencia en el siglo XXI o la generación de conocimiento científico para mejorar la calidad de vida.

Sin olvidar la educación en la primera etapa de la persona, en la cual para el director del Área de Adolescentes y Jóvenes del Centro de Psicología Álava Reyes, Ángel Peralbo, el ámbito familiar se convierte en una "gran oportunidad" para desarrollar valores como la flexibilidad, la seguridad, la autoestima alta o el esfuerzo.

Todo ello para no encontrarnos con "hijos que lanzamos al mundo laboral con muchos conocimientos y control de la tecnología, pero quizás sin esa fuerza interna", ha señalado en declaraciones a Efe.

Pero estos valores, ¿pueden ser alterados por la tecnología? Para la fundadora de 'Savant', Clara Cohen, pueden hacerlo "tanto para bien, como para mal".

Como ejemplo de la importancia de estos efectos de la tecnología ha citado algunos nuevos términos en el diccionario de la psicología, que ya incluye 'ghosting' (cuando una persona desaparece de tu vida), 'orbiting' (cuando no quiere hablar pero sí que interactúa en redes sociales), FOMO (angustia o depresión por estar perdiéndose algo en las redes) o el conocido ciber-acoso.

"Sin embargo vivimos en una era maravillosa donde tenemos acceso a cosas impensables quince años atrás", ha puesto como contrapeso, citando ámbitos como la salud, la educación y corrientes relacionadas con el medioambiente, la solidaridad y los cambios sociales promovidos desde Internet.

Avances tecnológicos que, como se ha defendido hoy en el foro, requieren de personas para ponerlos en marcha, tanto en la sociedad, como en la empresa. Personas que incluso en este contexto digital interpretan un papel protagonista: personas que se sitúan en el centro.

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